miércoles, 24. mayo 2006
Jaime, 24 de mayo de 2006 16:25:17 CEST

¡La piña, la piña!


El alcalde de Viscalesmates, Xavier Cantalapedra, ha causado no poca polémica al sugerir a sus vecinos que, en el referéndum del estatut, opten por la piña.
Siempre al pie de la noticia, este cronista ha acudido al pueblo en cuestión, donde el alcalde le ha recibido en el ayuntamiento. Junto a él estaba el médico del pueblo, el doctor Roviralta, que ha sido quien nos ha explicado en qué consiste esta práctica. "Hay que coger una piña lo más grande posible y practicarle un agujero en la base con ayuda de un cuchillo largo y afilado, con el objeto de retirar el centro de la fruta. Entonces se agarra el estatut, se dobla formando un cilindro y se introduce en el centro ahora vacío de la piña. Si la piña es lo suficientemente grande y el texto legal se dobla lo suficientemente bien, también deberían caber el estatut actual o la constitución. Una vez tenemos esta piña rellena, debemos proceder a agarrar del cuello a un político al azar, bajarle los pantalones e introducirle bruscamente la fruta en el ano. Después de un tiempo prudencial, lo justo para que el político en cuestión se recupere del susto y sienta bien el dolor, agarramos la piña por las hojas y la arrancamos de un golpe seco. Cuando el tipo (o la tipa) recupere la consciencia, sonreímos y preguntamos: '¿Qué es peor? ¿La entrada o la salida?'"
Según el alcalde, "lo propio de la tierra sería hacerlo con un melón, pero no hemos de negarnos a las ventajas que trae el comercio de ultramar y el precio cada vez más asequible de las frutas tropicales, que además en este caso dan mejor resultado". Cantalapedra está seguro de que este procedimiento acabaría primero con el estatut y luego con la política en apenas unos meses.
Mi olfato periodístico me hizo preguntarle al alcalde si no temía que le hicieran a él la piña, al ser también un político. Cantalapedra alzó la vista y se rascó la barbilla. Durante dos minutos. Transcurridos los cuales saltó por la ventana --su despacho está en un primer piso-- y se dirigió corriendo a zancadas hacia el horizonte.


 
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