miércoles, 18. enero 2006
Jaime, 18 de enero de 2006 9:19:01 CET

Trabajar por la paz


Muchos altos oficiales del ejército español son pacifistas. Se reúnen en secreto los jueves en una discoteca madrileña para conspirar contra las guerras. Estos militares forman parte de un grupo internacional, la Organización Mundial de Militares Pacifistas (OMMP), que sueña con un mundo en el que un trabajo estable en la armada no implique el suicidio del género humano por culpa de los conflictos armados. Están incluso dispuestos a eliminar los ejércitos. Cuando se jubilen, claro, que no es plan de renunciar a un trabajo estable así como así, con lo mala que está la cosa.
El teniente coronel Martínez Martínez, a quien llamaremos a partir de ahora Rodríguez Rodríguez con la intención de que su nombre permanezca en el anonimato, es uno de los fundadores de la rama española de esta sociedad. "Me metí a militar porque a mi madre le hacía ilusión verme de uniforme --explica--. Además, es un trabajo seguro y uno puede llegar a estar justo por debajo del rey, cosa que siempre tiene su gracia para un republicano como yo".
Mart... Digo, Rodríguez se manifestó de uniforme en contra de la Otan, cosa que le supuso dos fines de semana de arresto y la obligación de pelar dos kilos de patatas con ayuda de un práctico adminículo eléctrico. "Cualquier sacrificio es poco por la hermosa causa por la que lucho --explica, con los ojos bañados en lágrimas--. Aquel sábado había quedado... Para jugar a billar... Con lo que a mí me gusta el billar..."
En estas manifestaciones conoció a la comandante Elena Gutiérrez, a quien llamaremos Elena X. La señora X no tardó en unirse al grupo recién creado por Rodríguez, que en realidad se apellida Martínez. "Fue estimulante saber que había mujeres pacifistas como yo en todo el mundo, que se habían alistado porque nuestro feminismo radical nos llevaba a impulsar con obras y no sólo palabras la igualdad de sexos en todas las profesiones y ámbitos".
Elena X se hizo conocida por la campaña que inició en 1998 a favor de un ejército sin armas. "Trabajo sí, pistolas no", era su lema. "Conseguimos que el ejército comenzara a asegurar que trabaja por la paz --explica Elena X--. No es poca cosa. La frase hubiera sonado absurda sólo diez años antes".
De entre los oficiales más jóvenes afiliados a la OMMP, destaca el teniente Ramón Peris, a quien llamaremos Judit González. Judit es un conocido miembro de grupos antisistema de Barcelona. "A mis amigos no les molesta que sea militar. Ya se sabe que el curro es el curro. Además, es un puesto de funcionario, nada menos. A ver quién me despide ahora, aunque llegue diez minutos tarde cada día".
"Lo malo --añade-- fue cuando tuve que ir a Afganistán". Judit pensó en desertar, "pero yo siempre he sido un tío cumplidor. Total, al final casi ni disparé. Un par de misiones en las que acabé con varias unidades enemigas yo solo en plan Rambo, con una cinta de tenis en la frente. Porque yo soy pacifista, pero tengo muy buena puntería. Eso sí, maté por diversión y porque mi psiquiatra dice que lo mío no tiene cura, no por ceder ante los deseos imperialistas y genocidas de eso a lo que algunos llaman 'patria'".
Tras estas misiones a las que se presentó voluntario de mala gana, Judit recibió varias condecoraciones. "No sé cuáles. Yo no me preocupo por estas cosas, como soy pacifista... La cruz laureada de San Fernando y la medalla del mérito militar... Creo, ¿eh? Creo..."


 
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