viernes, 29. noviembre 2002
Jaime, 29 de noviembre de 2002, 9:16:36 CET

Televisión y cultura


El Cultural, suplemento del diario El Mundo, ha pedido a "37 personalidades de todos los ámbitos de la cultura" nada menos que "una idea para salvar la televisión, ahora que la cultura parece retroceder agonizante entre el fango rosa de la programación". Para empezar no sé si jamás ha habido (ni si puede haber) relación entre la cultura y este medio, excepto tangencialmente. Por ejemplo, cuando pasan una película para hacer de relleno a los anuncios. Así que más que retroceder agonizante, la cultura simplemente se lo mira todo de lejos. Como siempre.

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miércoles, 27. noviembre 2002
Jaime, 27 de noviembre de 2002, 23:57:11 CET

Don Ramón


Anoche pude ver en el telediario cómo Ramón Moya, entrenador del Espanyol, abroncaba a sus jugadores. Moya se desgañitaba, se ponía rojo, gritaba "cojones" media docena de veces. Éste es el primer año de Moya en Primera División. Hasta hace unas semanas compaginaba su puesto como entrenador del filial con su trabajo como profesor de gimnasia en un colegio de Barcelona. En el que fue mi colegio. Así pues, no es de extrañar que la bronca me haya traído buenos recuerdos. Sobre todo cuando le ha soltado a no sé qué futbolista algo así como "sí, sí, usted, el que está hablando". Aunque a mí me decía, más bien, "sí, sí, usted, el que se ríe". Porque los jugadores del Espanyol parecían preocupados por aquel chaparrón verbal. Pero nosotros, con diez o doce años, no podíamos reprimir la risa floja cuando de tanto gritar, a Don Ramón se le hinchaban las venas del cuello. Entonces nos ponía a dar vueltas al patio.


 
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martes, 26. noviembre 2002
Jaime, 26 de noviembre de 2002, 16:51:56 CET

De compras


En la web del Día Sin Compras -a la que llego vía Consumidor en Paro- se está haciendo campaña para que este sábado no nos gastemos ni un duro en ninguna tienda. El objetivo: protestar por "las consecuencias éticas y medioambientales del consumismo". Quim Monzó le dedicó unas líneas a este día en su artículo del Magazine de La Vanguardia: "Los 'días sin' -afirma- son piruetas que sirven para tranquilizar las conciencias. El Día sin Compras es un día de abstinencia de dispendio antes del gran hartazgo navideño. Los concienciados del Primer Mundo se apuntan a ese día de contrición antes de que, en diciembre, las tarjetas de crédito acaben echando chispas. El Día sin Compras es un gesto simbólico que no representa ningún esfuerzo a los que, habiendo podido comprar el día anterior, tendrán el viernes la nevera repleta y podrán echar mano de las provisiones". Así pues, es una protesta un tanto hipócrita. Y una hipocresía, además, con un objetivo errado. Consumir no es algo malo. Lo malo es que no pueda consumir todo el mundo. Para empezar, comprar es necesario. Por ejemplo, yo no tengo ni un huerto ni una vaca. Por suerte. Así que la comida hay que ir a buscarla al super, y sin pagar no me dejan llevarme nada. Además es una actividad que reactiva y sostiene no sólo economías nacionales sino también ánimos personales: usar la tarjeta de crédito es un eficaz antidepresivo, aunque tenga efectos secundarios en forma de remordimientos de conciencia al consultar el saldo. Así, puede que este sábado sea el día idóneo para gastar dinero en alguna chorrada de estas que no necesitamos para nada, que no merece la pena comprar y que, por tanto, son del todo imprescindibles. A modo de reivindicación, claro. Consumo para todos.
 
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lunes, 25. noviembre 2002

Bond y los pájaros


Ian Fleming bautizó al agente 007 robándole el nombre a un ornitólogo, autor de un libro sobre aves caribeñas. Este pobre hombre tuvo que soportar miradas incrédulas y respuestas socarronas cada vez que aseguraba que su nombre era Bond, James Bond. En Muere otro día, Pierce Brosnan se hace con unos prismáticos y un libro sobre pájaros. Cuando Halle Berry sale de las aguas de una playa cubana al más puro estilo Ursula Andress y entabla conversación con el espía británico, éste le explica que es ornitólogo, y muestra los anteojos y el manual a modo de prueba. Es decir, que gracias a unos de los muchos guiños para seguidores repartidos por toda la película, James Bond simula ser lo que en realidad es.
La primera La última, hasta ahora

 
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jueves, 21. noviembre 2002

Mundos reales


En Pragmatismo, William James asegura que "si fuéramos langostas o abejas, quizás nuestra constitución nos habría llevado a emplear modos completamente diferentes de captar nuestras experiencias". Tendríamos, pues, una realidad diferente. Pero igual de real. Confundir nuestras construcciones sobre la realidad con la realidad misma es algo común: "Todos tenemos la sorprendente idea de que el modo como vemos el mundo refleja el mundo en su objetivo ser así", dice el psicoterapeuta Paul Watzlawick en El sentido del sinsentido. "Aquel mundo completamente real, es decir, activo, está siempre como tal condicionado por el entendimiento y sin él no es nada", añade Schopenhauer en las primeras páginas de El mundo como voluntad y representación. Es más, ni siquiera estoy seguro de que podamos hablar tranquilamente de un mundo objetivo o completamente real fuera de nosotros mismos. Si lo que llamamos realidad no es más que un conjunto de sensaciones que vamos reorganizando y que intentamos ir entendiendo, resulta que no hay realidad fuera de nuestra mente, que es la que otorga significado a estas percepciones. Lo único que tenemos, dice Bertrand Russell en Iniciación a la filosofía, es "una construcción hecha de percepciones". Percepciones que no podemos saber si tienen relación con ese mundo externo: no tenemos ninguna prueba de que haya un mundo real fuera de nuestras cabezas, ni siquiera tenemos, añade Russell, "ningún derecho a sentirnos seguros de su existencia". La ciencia no ayuda. No es más que otra construcción, otro modo de interpretar nuestras sensaciones. El más exitoso, el que parece explicar de modo más fiable nuestras sensaciones. Pero no más que otro andamio. Que no es poco. Watzlawick explica que se divertía irritando a unos amigos físicos cuando les decía que "ahí fuera sólo hay ondas electromagnéticas porque vosotros habéis construido aparatos que reaccionan a algo que vosostros denomináis luego 'ondas electromagnéticas'". Para acabar de rematar esta idea, cita al propio Einstein: "Es imposible recoger en una teoría sólo magnitudes observables. Es más bien la teoría la que decide lo que uno puede observar". Así, puede que la realidad sea casi más una cuestión más de neurología y de psiquiatría que de física. Que dependa más de cómo nuestra mente reconstruye las percepciones que de las percepciones mismas. De hecho, George Steiner sugería en Gramáticas de la creación que "incluso las ciencias teóricas y aplicadas (aunque éstas en menor grado) son modelos basados en el tejido particular y en la neurofisiología del córtex humano antes que una verdad garantizada, inmutable e independiente que está ahí fuera". Por ejemplo, ¿la relación causa y efecto "realmente" se da ahí fuera o no es más que nuestro modo de interpretar ciertos datos?


 
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