miércoles, 22. marzo 2006
Jaime, 22 de marzo de 2006, 9:03:47 CET

La universidad de la vida


Yo podría haber sido un gran talento musical. Con apenas siete años le pedí a mi padre que me comprara un violín. Pero se confundió con los estuches y me regaló una de esas metralletas de gángster, con el cargador en forma de disco. Aprendí a tocar la metralleta muy bien, aunque esté mal que lo diga yo. Pasé doce años en la cárcel. La autoridad decidió castigar mi virtuosismo. El talento inabarcable y la individualidad sobresaliente asustan a los poderes fácticos, ya que hacen que se tambaleen sus bases, débilmente instaladas sobre la anomia de las masas. He dicho. Me juzgaron como adulto, pero me vieron tan crío que al final llegaron a una solución de compromiso y me encerraron en una cárcel para mujeres. Sí, hace veinte años la sociedad aún era muy machista. Pero lo cierto es que no tengo ni tuve motivo de queja por esta decisión. Tras salir libre decidí estudiar periodismo, ya que mi maldad no conoce límites. Me expulsaron el primer año por amenazar a los profesores y tuve que ingresar en la UVB. Universidad de la Vida de Barcelona. Rama Crimen. Aprendí mucho e hice grandes amigos. Como el nunca olvidado Roberto. Para una práctica de Crimen Pasional II decidió matar a toda su familia y luego suicidarse. Pero se equivocó y lo hizo en el orden inverso. Claro, la falta de experiencia. Le suspendieron. Su padre pilló un buen cabreo en el funeral. "Si es que eres un inútil, no vales para nada --le decía--. Te voy a sacar de las clases y te voy a poner a trabajar, a ver si espabilas de una vez". Roberto no volvió a clase ni se buscó un empleo. De hecho, no sale de su ataúd. Imagino que aún está avergonzado por lo ocurrido. Creo que su familia quiere que comience tratamiento psicológico, pero Roberto aún se está pensando si hacerles caso o no. En la universidad también conocí a mi primer amor: Rebeca. Rompimos cuando sacó matrícula de honor en Viudas negras. Que además era optativa. Me acusó de no respetar su personalidad y sus intereses y, la verdad, no tuve ningún inconveniente en admitirlo. De todas formas, mantenemos una relación cordial e incluso me ha invitado a todas sus bodas. Hice dos estancias de prácticas durante la carrera. Una en una mafia búlgara y otra en el Ayuntamiento de Barcelona. Esta última estaba muy solicitada y sólo pude acceder gracias a mis buenas notas y después de asesinar a tres de los que tenían mejor media que yo, cosa que a su vez hizo que me subieran la calificación final en Asesinatos selectivos II y Fines y medios. Me licencié entre los diez mejores de mi promoción, gracias a la hábil eliminación de otros catorce compañeros, cosa que me ha facilitado entrar en una buena empresa (un conocido banco), además de recibir ofertas interesantes de multinacionales del narcotráfico y de la venta de armas. En definitiva, una buena universidad, con buena gente y buenos profesores. Aún veo a alguno de mis amigos de entonces, cuando quedamos para cenar o coincidimos en comisaría.


 
Menéame Envía esta historia a del.icio.us
enlace directo   
 
martes, 21. marzo 2006
Jaime, 21 de marzo de 2006, 10:30:16 CET

Lenguas


Cuando Asnalia se desintegró y salió volando en pedazos, un trozo quedó o hubiera quedado --esto no está muy claro-- en Europa central, otro en Europa oriental (la antigua república soviética de Asnalovia) y otro en Asia central (Asnalistán). En los tres países se habla español y asnalés. El asnalés es la lengua propia del país, pero es minoritaria y está en franco retroceso: ya apenas se habla en los pueblos y en las ciudades. En Asnalovia y en Asnalistán se hablan los mismos idiomas, sólo que los escriben con alfabeto cirílico y árabe respectivamente. Los tres países también se han enfrentado al problema del bilingüismo de forma distinta. En Asnalia, el Partido del Gobierno (PG) apostó por la defensa del asnalés, idioma minoritario que apenas hablaba el 97% de la población, mientras que en el caso del español, el porcentaje rebasaba el 98%. Para conseguir la igualdad plena, se puso a disposición de todos los asnalohablantes un guardaespaldas que golpeaba sin piedad a quienes se dirigían en español a sus protegidos. Sin embargo, el Partido de la Oposición (PO) criticó duramente la marginación de los castellanohablantes. El PG cedió y otorgó guardaespaldas también a este sector de la ciudadanía. La llamada Guerra de los Guardaespaldas duró apenas dos semanas y, más que guerra, fue una sucesión de peleas y disturbios con porras de goma y puños americanos. No hubo muertos, aunque sí más de ochocientos heridos. Este conflicto llevó a la dimisión del gobierno en pleno y a la convocatoria de elecciones, que volvió a ganar el PG por mayoría absoluta. El porcentaje actual de asnalohablantes ha pasado del mísero 97,01% a un insuficiente 97,23%, mientras que el de castellanohablantes ha caído del 98,45% al 98,33%, descenso que algunos han querido ver como resultado de la opresión gubernamental al español.

El caso asnalovés Tras la revolución comunista, en Asnalovia se prohibieron tanto el español como el asnalés hasta la década de los sesenta, cuando se volvió a permitir la enseñanza de estos idiomas. Los dirigentes locales, en un exceso de celo, les cambiaron el nombre: estalinés y leninés. Durante los setenta, pasaron a llamarse leninés y kruschevés. Poco más tarde, kagebés y licantropés. Luego, breznevés y marxés. Finalmente perestroikés y glasnostés. Tras la desintegración de la Unión Soviética y la independencia de Asnalovia, ya nadie se acuerda de cuál es el español y cuál el asnalés, así que se ha optado por declarar idiomas oficiales el inglés y el ruso. Sólo que los llaman asnalovés y chino.

El asnalés frente al árabe En Asnalistán, una frágil democracia rodeada de dictaduras islámicas y países en guerra civil, la situación es aún más compleja. Gobierna el Partido Laico, que se ha visto obligado a hacer gestos a los islámicos para mantenerse en el poder y evitar las revueltas. Esto ha llevado a la imposición de la sharia, con su terrible normativa penal y civil, exagerada, si cabe, por tradiciones locales como la de cortar los meñiques a los jóvenes que cumplen los dieciséis años. Una de las consecuencias de esta política ha sido la imposición del árabe como lengua única. En cambio, el Partido Islámico (en la oposición) se ha visto obligado a hacer gestos a los laicistas de su país y a las grandes potencias occidentales, para evitar revueltas y no renunciar a las ayudas de la Unión Europea y de Estados Unidos. Así, su programa exige la retirada de la sharia y la imposición de un código legal laico y democrático. En lo que se refiere a las lenguas, este partido apuesta por impulsar la enseñanza del español y del asnalés, a ser posible volviendo al alfabeto occidental que el país mantuvo hasta principios del siglo 19.


 
Menéame Envía esta historia a del.icio.us
enlace directo   
 
lunes, 20. marzo 2006
Jaime, 20 de marzo de 2006, 8:57:38 CET

Shakespeare y yo


Los cineastas aseguran que si Shakespeare viviera hoy en día, haría cine. Los publicistas, que se dedicaría a la publicidad. Los guionistas de televisión, que escribiría series. A nadie se le pasa por la cabeza que, de haber nacido por ejemplo en 1958, Shakespeare sería dramaturgo. ¿Dramaturgo? ¿Shakespeare? Quieres decir ¿escribiendo obras? Comprensible, dado lo duro que es el mundo del teatro. Yo comencé mi andadura por los escenarios a principios de los años 80, como actor en pequeñas salas alternativas de Barcelona. Hice un Esperando a Godot mítico en el que interpretaba a todos los personajes, incluido un Godot que añadí al texto para que el público no se sintiera defraudado. La crítica no lo entendió, pero ¿acaso hay algo que entienda la crítica, ese ejército de resentidos biliosos que va babeando rencor por las esquinas? En 1987 estrené el primero de mis textos, Hay que matarlos a todos. Una obra innovadora, transgresora, agresiva. Al final, el protagonista moría. De verdad. La actriz principal le pegaba un tiro. El problema fue que después de apenas diecisiete representaciones y a pesar del éxito de público y crítica, ningún actor quiso protagonizarla. Ridículo, teniendo en cuenta la proyección que tenía un papel de estas características. Bueno, y la actriz protagonista pasó catorce años en la cárcel, pero ésa es otra historia. Mi consagración internacional llegó a principios de los noventa, cuando estrené en el Old Vic --el teatro más viejo de Vic, capital de la comarca de Osona-- mi gran Popeye el marino soy, la conmovedora y claustrofóbica historia de un tipo que pierde la cartera y ha de renovar toda la documentación. Yo mismo la llevé al cine, aunque por presiones comerciales tuve que echar mano de las tijeras y dejarla en una peliculita de tres horas y media en la que apenas tenía tiempo para retratar la angustia vital del personaje principal, no hablemos ya de los secundarios, que quedaban, lo reconozco, desdibujados. Esta obra supuso mi salto a Hollywood. Sin embargo, ya se sabe cómo es el cine americano. Le encasillan a uno y ya no hay forma de librarse de la etiqueta. De todas formas, tengo que decir que las películas porno que dirigí se consideran de lo mejor del género. Desengañado de la industria cinematográfica, volví a Barcelona en 1996, dispuesto a dedicarme única y exclusivamente al teatro. Así, dirigí e interpreté algunos de mis mejores textos: La cantante calva, El enfermo imaginario y Edipo Rey. Lamentablemente, una cruel y envidiosa campaña orquestada en mi contra me hizo aparecer ante la prensa y el público --¡incomprensiblemente!— como un plagiario. Cansado y sintiendo una rabia impotente que me carcomía por dentro, decidí dejar durante un tiempo los escenarios. Estuve a punto de regresar triunfalmente el 11 de septiembre de 2001, dispuesto a estrenar un monólogo dramático e intenso que llevaba meses preparando. Se titulaba Soy un piloto de Iberia, soy un terrorista suicida. Por causas ajenas a la voluntad de casi todo el mundo, el teatro decidió cancelar el estreno a última hora. Toda esta historia, incluido mis tórridos romances con Núria Espert y Rosa Maria Sardá --a la vez, con cómicas consecuencias--, está mejor y más extensamente explicada en mis memorias teatrales, publicadas en catalán bajo el título de Teiatru, lo teu és puru teiatru. Sólo añadir que me estoy planteando mi regreso: un musical erótico-festivo basado en la vida del mulá Omar. En definitiva, que no me extrañaría que, de vivir hoy en día, Shakespeare se dedicara a cualquier otra cosa que no fuera el teatro. Una inmobiliaria. Eso siempre es un buen negocio. Dinero seguro. Y Shakespeare no era tonto. Inglés, sí, puede, pero tonto, ni hablar.


 
Menéame Envía esta historia a del.icio.us
enlace directo   
 
jueves, 16. marzo 2006
Jaime, 16 de marzo de 2006, 9:40:24 CET

Experiencia profesional


Durante una época trabajé en una agencia de publicidad. Dirigí una campaña muy exitosa, la de los cereales Cornico. Seguro que más de uno la recuerda: "Come nuestros cereales o te romperemos las piernas". Al final, el notable aumento de las ventas no compensó los costes de contratación de matones. Este éxito relativo me hubiera permitido seguir progresando en el mundillo de los anuncios, pero me metieron en la cárcel por el tema de las piernas rotas, así que no tuve más remedio que dedicarme a la propaganda electoral. En la cárcel, uno no puede escoger para quién trabaja. Al partido político en cuestión le propuse el eslogan "Vótanos o te romperemos las piernas", pero no gustó. Los políticos son muy conservadores en cuestión de propaganda. Es más, son unos analfabetos en todo lo que se refiere a innovación: publicidad, nuevas tecnologías, prácticas mafiosas rompedoras (de piernas), etcétera. Obviamente, no puedo revelar el nombre de las personas para las que trabajé. No por lo del secreto profesional, sino simplemente porque me da vergüenza. De ahí salté a la política. Cuando uno sale de la cárcel, no está en condiciones de elegir empleo. También me surgió la posibilidad de hacerme terrorista suicida, pero ya se sabe cómo son los puestos de responsabilidad: el sueldo es bueno, pero no tienes tiempo para gastarlo. Fundé un partido político en defensa de que Albert Boadella y Arcadi Espada fundaran un partido político. Más que nada porque así el primero dejaría el teatro y el segundo de escribir, con lo que todos correríamos menos riesgo de aburrirnos. Mi éxito fue incuestionable. Me gustaría que más gente se dedicara a la política. Lucía Etxebarría, Joan Barril, los Planetas, Alfonso Ussía, James Cameron, Enrique Bunbury, George W. Bush, Isabel Coixet, Björk, Arturo Pérez Reverte. El mundo sería mucho mejor. Siempre que no ganaran las elecciones, claro.


 
Menéame Envía esta historia a del.icio.us
enlace directo   
 
miércoles, 15. marzo 2006
Jaime, 15 de marzo de 2006, 9:54:50 CET

Marranos


La Asociación por una Barcelona sin Guarros (ABG) cree que la normativa del ayuntamiento contra el incivismo se queda corta. Según Adolfo Tirado, presidente de esta asociación, "está bien que se prohíba pintar las paredes, prostituirse por las calles y orinar contra las farolas, pero es que eso es lo mínimo. No nos conformamos con multar a los pedigüeños y a los borrachos. Hay que limpiar esta ciudad y convertirla en una nueva Atenas". A pesar de que le intentamos explicar que Atenas no era muy limpia que digamos, dada la ausencia, por ejemplo, de agua corriente, Tirado nos ignora y sigue con su discurso: "El otro día vi a un tipo hurgándose la nariz. Delante de niños. NIÑOS, ¿lo oye? NIÑOS. ¿Qué aprenderán cuándo sean mayores con tan mal ejemplo? ¿Qué es normal meterse los dedos en la nariz hasta los nudillos, con el riesgo de hemorragias severas que eso comporta?" La asociación ha elevado al alcalde Joan Clos una propuesta para erradicar todo "comportamiento cochino de las calles de Barcelona". La iniciativa propone prohibir bajo pena de multas y apaleamientos conductas como eructar, masticar con la boca abierta, toser sin taparse, decir tacos, colocarse bien el paquete, carraspear de forma desagradable, sudar mucho, canturrear, silbar, respirar fuerte, llevar el pelo largo (los señores), el pelo corto (las señoras), las uñas muy largas o sucias, los zapatos mal cepillados, el nudo de la corbata torcido, el bolso sin combinar con los zapatos, la camisa mal planchada, la solapa de la chaqueta manchada, el coche sucio, tener voz de pito, las narices así como de cerdito que son tan antiestéticas y otras ciento cincuenta actitudes "propias de gorrinos". Desde el ayuntamiento se ha acogido "con respeto" esta iniciativa ciudadana. Las diferentes fuerzas municipales han asegurado que la estudiarán con detenimiento. "La verdad es que habría que limpiar las calles a fondo --ha asegurado un conocido concejal--, a hostias y manguerazos. Mierda, he dicho hostias. Joder, he dicho mierda. Cojones, he dicho joder. Me cago en to… Arg… Discúlpeme…Tengo que, tengo que irme". La plataforma Ciudadanos Libres se opone a la propuesta de la ABG. Según Natalia Parrondo, "sí que es cierto que el libertinaje barcelonés es excesivo, pero no hay que tomarse las cosas tan a la tremenda. El otro día vi a una señora que paseaba a su perro por la calle, dejándolo todo lleno de pelos. ¿Es necesario multarla, como proponen los fascistas de la ABG? ¿No bastaría con humillarla públicamente y obligarla a barrer desnuda? ¿Es que el ayuntamiento ha de estar continuamente haciendo caja a costa de los honrados ciudadanos?" Parrondo deja esta pregunta sobre la mesa, toma un trago largo --demasiado largo, nos atrevemos a decir-- de gin tonic, y se pone a llorar. Nos retiramos discretamente.


 
Menéame Envía esta historia a del.icio.us
enlace directo