viernes, 31. marzo 2006
Jaime, 31 de marzo de 2006, 11:44:19 CEST

Y ahora que España se ha roto, ¿qué hacemos?


Según los geólogos, España corre peligro de romperse, pero esta vez de verdad. Al parecer, al norte de Valencia y como su propio nombre indica, se está abriendo una falla que podría partir en dos la bella piel de toro desde el Mediterráneo hasta el Atlántico. Estos geólogos han recibido el entusiasmado apoyo de varios políticos, que se dedican a asegurar a todo aquel que ven que ellos ya lo venían diciendo hace meses. La gente sonríe benévola y les da unas moneditas. Los políticos siguen insistiendo y los transeúntes se defienden con sus paraguas o sus bolsos. Luego viene la policía y se lleva a los señores diputados a un sitio donde no molesten a nadie. Las alternativas que se plantean ante este quiebre nacional son varias. Es posible que la parte sur se desprenda y siga las corrientes oceánicas para convertirse en un islote africano o americano, dependiendo de las circunstancias y de la época. En cuanto al norte, cabe esperar que se mantenga sujeto a los Pirineos. También podría ocurrir que simplemente se creara una grieta más o menos amplia que separara el norte y el sur, cosa que daría la razón a los antiglobalización. Incluso es posible que la península no se parta entera y quede simplemente una de esas antiestéticas estrías. Las autoridades portuguesas han montado en cólera por lo que consideran una injerencia española en la soberanía lusa, ya que consideran que es un problema español que acabará afectando a sus ciudadanos. Como es habitual en estos casos, nadie se ha enterado de las quejas de Portugal, ese sitio donde venden toallas y conducen como ladrones de coches. Aún se desconoce por qué se ha producido este hecho... EL CLÁSICO COMENTARISTA DE BLOGS POLÍTICOS: Han sido los catalanes. Sí, bueno, se sospecha de los catalanes, pero lo cierto es que aún no está nada claro. Es posible que la grieta haya venido producida por un cambio brusco de temperatura o por el diseño poco apropiado de alguna carretera. ECCDBP: Una de esas autopistas catalanas. Con los peajes pesan más y pasa lo que pasa. Este humilde cronista llama al orden al comentador de turno. ECCDP: Banéame, si tienes val... Ruido de golpes. Gritos: "¡Censor! ¡Fascista! ¡Liberticida! ¡No acabarás con nosotros! ¡Hemos ganado la batalla de internet!". Más ruido. Muebles arrastrándose. Un gato maúlla asustado. Se desploma un cuerpo. Se abre una puerta. Ruido de alguien arrastrando un cuerpo. Se cierra la puerta. Alguien la golpea. Desiste. Llantos. Silencio. En cuanto a las soluciones y a pesar de que los geólogos son los profesionales en los que más confía la ciudadanía --según las últimas encuestas y aunque sólo sea por eliminación--, aún no hay ninguna. Se ha planteado la posibilidad de empujar mucho por abajo para que al menos no se despegue el sur, pero todavía no se han definido los términos exactos en los que este empuje debería llevarse a cabo. También se ha propuesto atar Sierra Morena a los Pirineos, pero se sospecha que tras esta iniciativa se esconden los siempre codiciosos y egoístas fabricantes de cuerdas. En todo caso, se confía en que la amenaza dada por las autoridades --o lo arregláis u os fusilamos, vosotros veréis-- surta efecto y motive a los alegres y valientes profesionales de la geología y quizás a algún que otro ingeniero con mala conciencia, que no son pocos, aunque sí menos de los que deberían.


 
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jueves, 30. marzo 2006
Jaime, 30 de marzo de 2006, 11:44:50 CEST

Toda la verdad acerca del viaje a la Luna


Yo --sí, yo-- participé en el rodaje de la falsa llegada del hombre a la Luna. Me encargué de la producción y colaboré en el guión. No se aceptó mi propuesta para la frase de Armstrong. Yo quería que dijera: "Joder, que mescoño. Cuidado con el escalón, Aldrin". Todo el mundo estaba de acuerdo en que era muy natural, pero poco épica. También propuse: "Suerte que nos trajimos el jersey porque aquí de noche refresca" y "espera un segundo, que voy a echar una meadilla en ese cráter". Tras el éxito de crítica y público, organizamos visitas turísticas por el plató. Venía gente de todo el mundo. Paletos de Oklahoma, ruidosas familias italianas, franceses estirados y otros tópicos con sandalias paseaban por el hangar mientras yo les indicaba que a su derecha tenían el Apolo XI, fabricado con plástico y papel de plata, y a su izquierda las cámaras que se usaron en julio del 69. Y el suelo, toquen, toquen, una ingeniosa mezcla de tiza y arena. El negocio iba bien, pero la Cia no veía claro que fuera buena idea, teniendo en cuenta que la clave del asunto era hacer creer al mundo entero que los americanos realmente habían llegado a la Luna. Después de largas discusiones al respecto, decidieron asesinar a todos los implicados, haciendo que pareciera un accidente. Como en el informe se había acordado UN accidente, los tuvieron que meter a todos en un autobús y los dejaron caer por un barranco. A los tres astronautas los sustituyeron por actores que tenían un ligero parecido con ellos, para que su familia y los periodistas no sospecharan. Nadie se dio cuenta del cambio porque, claro, al fin y al cabo eran astronautas y pasaban mucho tiempo fuera de casa en condiciones complicadas que podían llevar a que un tipo ganara diez o doce centímetros de altura y hablara con un raro acento ruso porque, esa es otra, en el caso de Collins mataron dos pájaros de un tiro y usaron a un desertor de la KGB. Por suerte, yo tuve un accidente de verdad la noche antes y los agentes secretos, superados por las paradójicas circunstancias, me dejaron en paz. Por si a alguien le interesa, resbalé en la ducha, me rompí un brazo y me puse un ojo morado. Sí, en la ducha, no fue una pelea de borrachos, a pesar de lo que dijeron los testigos, las fotografías, el atestado policial y el parte médico.


 
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miércoles, 29. marzo 2006
Jaime, 29 de marzo de 2006, 9:39:53 CEST

Éxito


Alberto Lomares nos recibe en su despacho del piso cincuenta y siete de un edificio que no tiene ni treinta plantas. "Hay que sudar mucho para llegar aquí. Y no es sólo una metáfora. Pero fíjense en qué vistas tenemos los ricos". Miramos por las ventanas y a lo lejos apreciamos la silueta de unos camellos paseando por los desiertos de la península arábiga. Lomares sabe lo que es el éxito. Y no nos referimos a formar una familia feliz o a contar con un puñado de buenos amigos. Eso son sucedáneos baratos que apenas suponen un consuelo para los mediocres. Lomares conoce el éxito de verdad, el éxito con mayúsculas: el ÉXITO, en definitiva. Este joven empresario de apenas sesenta y cuatro años heredó una fábrica de lupas que había estado en su familia durante generaciones. "Era un mal momento para las lupas --explica--, los detectives casi no las usaban y la filatelia cada vez era menos popular. Había que reconvertir un negocio que apenas me proporcionaba setecientos millones de euros netos al año. Era renovarse o ser el hazmerreír en las cenas de empresarios". El presidente de Lomasa tuvo una idea genial, de esas que sólo tienen las personas que conocen el ÉXITO: convertir aquella vieja fábrica de lupas al borde de la quiebra en una fábrica de lupas con los mangos de colores. "Tuve que trabajar duro --explica--. Había días que llegaba a la oficina a las nueve en punto y no tomaba ni un solo café hasta las once y media. Y luego seguía hasta la hora de comer. Después de almorzar, me quedaba dormido en el sofá, extenuado, con el cerebro rebosando de ideas para mi negocio y para la campaña de publicidad". Algunos igual recuerdan esta campaña. Carteles por todas las autopistas con el ingenioso eslogan: "Compre Lupas Lomasa". Las lupas de colores se vendieron menos que las negras, con lo que Lomares contó con una excusa para despedir a la mitad de los trabajadores y ahorrarse tanto dinero que desde entonces en los bancos le llaman de usted y le dejan saltarse la cola. Este humilde cronista fue testigo en una ocasión de este trato preferente, mientras era azotado por el señor bajito que está dentro de los cajeros automáticos. "¡Sólo tenemos billetes de veinte y de cincuenta! --decía, mientras me golpeaba la cabeza una y otra vez con una porra de goma-- ¡No te pienso dar treinta euros, saca veinte o cuarenta, estúpido, que has formado una cola de diecisiete personas!" Al final saqué dos de veinte, rompí uno por la mitad y volví a ingresar la parte que no necesitaba. Todo un ejemplo, el de este hijo del ÉXITO. Me refiero a Lomares. No aconsejo seguir mi ejemplo en absoluto. No aceptan medios billetes en todas las tiendas. Sí en las zapaterías. Pero sólo me dejaron llevarme un zapato. El otro lo podré recoger cuando entregue la mitad que falta del billete. Los zapateros nos extorsionan. Por eso aprietan y rozan tanto los zapatos nuevos. Para recordarnos que los zapateros son personas malvadas que quieren billetes enteros. Dejo aquí mi escalofriante testimonio por si pudiera ser de utilidad a personas que se encuentren en la misma situación que yo.


 
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martes, 28. marzo 2006
Jaime, 28 de marzo de 2006, 8:59:28 CEST

Los avances de la ciencia


Para Hans Adenauer, la clonación terapéutica no tiene ningún misterio. Adenauer lleva más de quince años tratando los trastornos de doble personalidad gracias a esta técnica. Antes de que él aplicara la clonación terapéutica en estos casos, los cirujanos se limitaban a abrir el cráneo a sus pacientes para extraerles la personalidad de más. Pero las personalidades no se pueden guardar en frascos de formol como si fueran apéndices o riñones, aunque por forma y tamaño parezcan un hígado de ciervo. Hay que buscarles un receptáculo adecuado. Obviamente no vale otra persona, ya que lo único que se conseguiría es trasladar esta doble personalidad a un sujeto sano. Tampoco sirve un muerto, ya que el cadáver no puede absorber esta llamémosla esencia y rechazaría el trasplante, creando lo que se conoce como fantasma o espectro. A principios de los noventa, el doctor Adenauer, consciente de estos problemas, le creó a Teresa K. un clon modificado genéticamente para no tener personalidad. Luego le extrajo la personalidad de más, una cleptómana con delirios de grandeza, y se la implantó al clon recién nacido. Hoy en día es una adolescente feliz que quiere estudiar ciencias políticas. Como es natural, el doctor Adenauer no es un loco que juega a ser Dios. Antes de hacerle esta operación a la señora K., hizo experimentos con animales, creando su famoso ejército de ratones pirómanos y el legendario escuadrón de la muerte, un comando de perros asesinos que compró la antigua RDA poco antes de que cayera el muro. Por sus sangrientos resultados, estos experimentos descartaron la posibilidad de implantar personalidades humanas a animales. Adenauer sigue practicando estas operaciones, siguiendo los acuerdos internacionales al respecto y extrayendo la personalidad que podría traer conflictos con la ley a sus pacientes. El doctor lleva años enfrentándose al absurdo rechazo envidioso de la comunidad médica, que le reprocha los doscientos treinta y siete fallecimientos sobre la mesa de operaciones por complicaciones propias de la intervención y olvida los doce pacientes tratados con éxito. Como escribió el propio Adenauer en un discutido artículo, "si no somos osados con la vida ajena no avanzaremos nunca. Los cadáveres de hoy son los medicamentos del mañana".


 
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jueves, 23. marzo 2006
Jaime, 23 de marzo de 2006, 9:16:16 CET

Ante todo, mucha calma (reflexión en torno a la declaración de tregua por parte de Eta)


Con el tema este de la tregua de Eta, a todo el mundo le ha dado por recomendar prudencia. Y el resto del año, ¿qué recomendaban esos inconscientes? ¿Temeridad? La prudencia es una de las mayores virtudes. De no ser prudentes, nos podría pasar como a Judit Basterra, que nunca miraba a los lados antes de cruzar y jamás fue atropellada por un camión. ¡Nunca! O como al inconsciente de Ramón Siurana, que lo apostó todo al dieciséis en la ruleta y ganó. Lo volvió a apostar todo al mismo número y volvió a ganar. El mundo está lleno de alocados, de pirados que no saben tomarse las cosas con calma, de anormales que no son capaces de juzgar las cosas con un mínimo detenimiento y usar la razón para discernir, para identificar los escollos, para avanzar con paso seguro, sabiendo cuándo hay que mirar atrás, porque sí, a veces hay que mirar atrás para luego poder contemplar con aplomo el camino que queda por recorrer y avanzar con mayor seguridad, una vez identificados los errores del pasado con vistas a corregirlos, a no volverlos a cometer, y es que no sin motivo se dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, que por algo no hay piedras en las ciudades, sólo asfalto... Un momento... necesito... coger aire... Me ahogo... Cielos, qué frase más larga. Nota mental: usar más puntos. En. Conclusión. El. Anuncio. De. La. Ban. da. t. e. r. Nota mental: no tantos. En conclusión. El anuncio de la banda terrorista ha servido para poner las cosas en su sitio e identificar a los inconscientes y a los temerarios. La emoción del momento les ha hecho aparecer justo como lo que son: unos hipócritas que intentan maquillar su innata imprudencia. El equipo de redacción de esta página (Jaime, que os saluda desde su villa en Porto Cervo, y su ejército de chimpancés con máquinas de escribir) quiere recomendar prudencia, pero siempre. Antes y después de cualquier tregua. Hay que tomarse las cosas con calma. ¡Y hay que tomárselas ahora! ¡UN POCO DE TRANQUILIDAD, COJONES! ¡PANDA DE HISTÉRICOS! ¡REFLEXIONAD, JODER, REFLEXIONAD! ¡NO OS DEJÉIS LLEVAR POR EL GRITERÍO DE LA MULTITUD! ¡BORRACHOS, MÁS QUE BORRACHOS! ¡CONSERVAD LA SANGRE FRÍA Y LA MENTE DESPEJADA! ¡DEJAD DE CORRER COMO LOCOS DE UN LADO AL OTRO DE LA HABITACIÓN! ¡NO MEZCLÉIS, QUE LO PEOR ES MEZCLAR! ¡PISAD EL FRENO! ¡BAJAD LA MARCHA! ¡SI ES QUE VAIS COMO LOCOS! Allá os matéis... Más radares, hacen falta. Y más multas. No me cansaré de repetirlo, aunque suene impopular y, por tanto, políticamente incorrecto. Esto se soluciona con más policía en las autopistas y pena de muerte para quien rebase los límites de velocidad o no use los intermitentes, que están para algo, maldita sea. EL CLÁSICO COMENTARISTA DE BLOGS POLÍTICOS: ¿Y qué hay del botellón, eh? ¿Qué me dices del botellón? JAIME: No me hables del botellón, que me sulfuro.


 
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