martes, 24. junio 2003
Jaime, 24 de junio de 2003, 12:28:43 CEST

Vale Music no cree en él, ¿y qué?


Naím Thomas ha usado un acróstico en una de sus canciones. Y es que, cogiendo la primera letra de cada verso de su tema "Vas a entender", se puede leer la frase "Vale Music no cree en mí, y qué". Al parecer, y según explica Màrius Serra, Naím está molesto porque David Bisbal -el de los rizos, ¿no?- se lleva todos los recursos promocionales de la discográfica. La verdad, lo primero que pensé cuando leí la noticia fue que el letrista a sueldo de turno era quien estaba realmente cabreado con la discográfica, por hacerle trabajar para uno de los segundones de Operación Triunfo. Pero no, resulta que el "compositor" de la "canción" es el propio Naím. Punto a su favor, desde luego, aunque, la verdad, no me extrañaría que la iniciativa hubiera partido de la propia discográfica. Publicidad gratis: han salido publicados unos cuantos artículos en prensa sobre la cancioncita y el acróstico de marras. Siguiendo con Màrius Serra y el juego de palabras en cuestión, no es mala idea recurrir a su libro Verbalia, para ver qué nos dice sobre este recurso. Y la cosa no deja en muy buen lugar a Naím: "La facilidad de elaboración del acróstico ha llevado a muchos poetas mediocres a hacer uso de él". Serra destaca, eso sí, algún ejemplo digno de mención, como un poema de Boccaccio, Amorosa visione, además de los "acrósticos ambiguos que Lewis Carroll regalaba a sus niñas". Uno de estos, incluido en Through the looking glass, deja leer el nombre de la musa: Alice Pleasance Liddell. Serra también menciona un buen ejemplo catalán: un poema laudatorio a Franciso Franco, firmado por F. Velasco. La poesía incluye versos como "vuelo audaz, glorioso portento / Ícaro y Pegaso confiados / salva a vosotros, que supisteis unidos / coronar dichosos el sublime intento. / A vos, Franco, la patria os aclama". O, mejor aún: "Un grito universal; Ésa es España / no morirá la inolvidable raza". Si leemos sólo la primera letra de cada verso, se nos revela la frase "visca Catalunya lliure".


 
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lunes, 23. junio 2003
Jaime, 23 de junio de 2003, 12:59:21 CEST

Robar libros


A Stanilas Gosse le ha caído una multa de 6.000 euros por robar un millar de libros de la biblioteca del monasterio del monte Saint-Odile. Esta condena se considera simbólica, ya que Gosse no tendrá que pasar por prisión a pesar del valor de los libros robados. El juez ha considerado que no robaba con ánimo de vender los volúmenes, sino sólo por amor a los tomos en cuestión. El caso es bastante significativo, porque es otra prueba de que los ladrones de libros están bien vistos. Si uno roba un reloj de oro sin ánimo de venderlo, simplemente para lucirlo, no se le considera más que un choricete. Con ínfulas de dandy, pero choricete. En cambio, un tipo que roba un libro con la intención de disfrutarlo es un alma elevada. Es más, es habitual que los ladrones de relojes se avergüencen, mientras que todos hemos oído cómo algún conocido explicaba con cierto orgullo historias de antes de que en las librerías hubiera alarmas. Lo más típico es escucharle contar cómo robó una novela en una librería de viejo de París. Conozco como unas quince versiones de esa anécdota. Es como si los que no llegaron a tiempo al mayo del 68 se hubieran dedicado a saquear las librerías parisinas. Reconozco, eso sí, que hay diferencias entre un ladrón de novelas y un afanador de relojes. Lo que me molesta es que quienes piensan en la familia hambrienta de los relojeros (o de los vendedores de electrodomésticos, o de la señora a la que le roban el bolso) no recuerden que el librero al que le están privando de vender, por ejemplo, Madame Bovary también tiene que pagar la hipoteca, la luz, el gas, los pantalones, el almuerzo y, quizás, la ortodoncia de sus hijos. Es más, tal y como está el negocio editorial, no me extrañaría que lo pasara peor un librero al que le quitan un par de novelas que un joyero que se queda sin un par de anillos. Por tanto, si alguien tiene que robar para leer, empresa que algunos creen casi tan noble como robar para comer, que birle un reloj o una gargantilla y que luego venda lo sustraído para poder pagarse el vicio de los libros. Un poco de criterio, por favor.


 
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viernes, 20. junio 2003
Jaime, 20 de junio de 2003, 11:28:01 CEST

Hablar del tiempo


BTV estrena programa, El temps del Picó, dirigido y presentado, como el propio título indica, por Alfred Rodríguez Picó. La cosa consiste en media horita semanal hablando del tiempo: predicciones, preguntas de los espectadores, explicaciones de fenómenos meteorológicos. Y es que la meteorología es un gran tema. Se puede hablar del tiempo durante horas. Cuando uno no sabe qué decir, siempre puede recurrir a comentar el calor, el frío, el bochorno o la lluvia que hace. En consecuencia, si las cadenas de televisión tienen ratitos libres que no saben como llenar, es normal que acaben, también, hablando del tiempo. Así pues, la televisión se convertirá durante media hora en un gran ascensor. Hace calor, ¿eh? Sí, y eso que todavía no es verano. Pues dicen que va a llover. No me extrañaría: por el Tibidabo se veían unas nubes muy negras. ¿A qué piso va?


 
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jueves, 19. junio 2003
Jaime, 19 de junio de 2003, 22:39:36 CEST

En el súper


Llega con el carrito a la caja y comienza a amontonar la comida: el pan, la leche desnatada, la leche entera, los yogures, el queso. La cajera empieza a pasar los productos, y él sigue con los pimientos, los pepinos, los champiñones, las manzanas, el zumo de melocotón, y ella va pasando y al marcar el precio se oye un pip, y el continúa con el zumo de naranja, los filetes, las pechugas, el café y la cajera pasando y el pip sonando. Él vacía el carro y agarra una bolsa de plástico para ir guardando las cosas, mientras se oye pip, pip y más pip. La bolsa no se abre, ahora sí, ya está, y vamos metiéndolo todo por orden, primero la leche, luego el queso, pero la chica va muy rápido y se amontona todo; coge otra bolsa y agarra como puede la carne y los huevos, y los mete de cualquier manera, ¿no se habrán roto? La chica ya ha acabado de pasar la comida y dice veintitrés con cincuenta, mientras que él aún no ha guardado ni la mitad de lo que traía y tiene una bolsa en una mano y el pan de molde en la otra. No sabe si pagar o acabar de guardar la comida, ¿veinticuántos con qué? El labio inferior comienza a temblarle y la señora que estaba detrás suyo en la cola le mira con cara de perro; la chica espera, pero él está quieto y el labio le tiembla más deprisa, hasta que habla y dice por favor, un minuto más, treinta segundos y lo acabo todo, de verdad, por favor, sólo un minuto, pero el labio ya le tiembla demasiado y se pone a llorar. Pero nada. Son cuatro sollozos. Ya está. Se seca los ojos con las mangas de la camisa. Ya pasó, ya pasó. Saca la cartera y le da a la cajera un billete de veinte y otro de cinco. Qué pasa, piensa, no me mires así, que es culpa tuya.


 
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martes, 17. junio 2003
Jaime, 17 de junio de 2003, 23:10:55 CEST

Vergüenza ajena


La verdad es que el tema de los tránsfugas socialistas me aburre. Pero últimamente estoy un pelín vago y no me apetece ponerme a buscar temitas originales. Así que era eso o las elecciones a la presidencia del Fútbol Club Barcelona. Y teniendo en cuenta que del tema futbolístico sólo sé que los amigos de Joan Laporta le llaman Jan, al más puro estilo pijo de Barcelona, sólo me queda hablar del follón que se ha liado en Madrid. Bueno, sí, también podría escribir sobre los premios a los más estúpidos que ha otorgado Moron, la Main Organization Revealing Obvious Numbskulls, pero la noticia ya es algo vieja y estoy demasiado ofendido por el hecho de que haya ganado la futura estrella de la televisión -eso espero- Mohammed Saeed al-Sahaf. A lo que iba: Madrid. A estas alturas, ya sabe todo el mundo qué ha pasado. Dos presuntos corruptillos, Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, podrían provocar la repetición de las elecciones madrileñas, al parecer sólo porque les interesa más (económicamente) la política inmobiliaria (y especulativa) del Partido Popular. Todo para espanto y desconcierto de los líderes socialistas, especialmente del avispado (ejem) José Blanco, que parece ser el responsable de que los nombres de esos dos diputados rebeldes figuraran en las listas. El caso es que leyendo muy por encima alguno de los miles de artículos que se han publicado sobre el tema, me han venido a la mente unas palabras que soltó Pasqual Maragall hará ya unas semanitas, palabras que, en principio, no guardan mucha relación con el asunto madrileño. Maragall, líder del PSC, que es algo así como la sucursal catalana del Psoe, aseguró que el Partido Socialista Obrero Español no existe en Catalunya. Él sólo quería afirmar la independencia de su partido frente a Madrid, pero, viendo lo que está ocurriendo, podría interpretarse casi como una manera de avergonzarse. Como diciendo eps, que yo no soy del mismo partido que Tamayo y Sáez. Ni del de Blanco. Y aquí el PP no pinta mucho. Y es que ésta es una ventaja que tenemos los catalanes. Que podemos declararnos independentistas, aunque sólo sea por vergüenza ajena.


 
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