jueves, 15. abril 2004
Jaime, 15 de abril de 2004, 9:25:07 CEST

Mensajes


En cosa de diez días, se me ha parado el reloj, he perdido la documentación del coche y se me ha suicidado uno de los cristales de las gafas. Con lo que llego a la conclusión de que alguien me está intentando decir que me estoy quedando anticuado, que he perdido los papeles y que ya no veo las cosas claras. Y, digo yo, ¿no podría haberme dejado un post-it encima de la mesa, como hace todo el mundo?


 
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martes, 6. abril 2004
Jaime, 6 de abril de 2004, 22:36:57 CEST

De toros, vacas y otros animales


Soy un amante de los animales. Me encantan. Asados, fritos, a la plancha. Los que más me gustan son las vacas. Poco hechas. Como me gustan tanto los animales, me desagrada que los maltraten. Que los enclaustren y hormonen; que en vez de cuidarlos, los fabriquen. Porque luego saben peor, más que nada, aunque reconozco que al menos así son más baratos y más gente puede disfrutar de esta sana afición. Dicho esto, no puedo dejar de ver con buenos ojos la inútil y llamativa declaración institucional del ayuntamiento de Barcelona en contra del toreo. Primero, por inútil, ya que el ayuntamiento no tiene competencias en esta materia. Todo lo inútil suele estar bien. No hay nada más inútil que una novela ni más útil que la guerra de Iraq. Por ejemplo. Y, segundo, porque, oye, tampoco está mal que se condene un espectáculo grotesco (y aburrido) que consiste en que un tipo con un traje ridículo maree a un animal hasta que le da por clavarle una espada en el cogote. Por mucho arraigo que la tradición taurina tenga en Barcelona, según dicen los entendidos. Reconozco que a veces sabe mal decir todo esto después de haberme metido un filete entre pecho y espalda. Un filete que seguramente venía de un pobre bicho más torturado en toda su vida que cualquier toro. Pero, claro, como estas torturas no salen por la tele, nos da igual y seguimos comiendo.


 
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lunes, 5. abril 2004
Jaime, 5 de abril de 2004, 22:15:12 CEST

Pues no había para tanto


Una vez hecha la visita de rigor a nuestra versión sostenible de Port Aventura, había que subirse al tren de la bruja. Sí, al Trambaix. Que nadie piense que me he convertido de la noche a la mañana en una especie de Robocop. Sigo siendo un cobardica que huye de todo riesgo innecesario. Es decir, de todo riesgo. Así pues, subí al tranvía sólo por una parada, desde la Illa hasta la plaza Francesc Macià. Y nada de horas puntas: a las nueve de la noche. Menos gente, menos tráfico, más seguridad. De todas formas y a pesar de mis temores, al final no fui víctima del vigésimo segundo accidente del Trambaix, el primero con pasajeros. De hecho, el trayecto fue tan aburrido que daban ganas de gritarles a los coches que pasaban por la Diagonal que hicieran el favor de girar a la izquierda. Aunque sólo fuera para darle algo de vidilla al asunto. Los pocos viajeros que estaban desperdigados por el vehículo no mostraban ninguna emoción por disfrutar del innovador tranvía, como hacían nuestros abuelos hace cincuenta años. Simplemente tenían cara de querer llegar pronto a casa. Vamos, como si llevaran toda la vida yendo en Trambaix. Para más inri, el vagón no olía precisamente a nuevo y el suelo estaba lleno de papelitos. Qué rápido se acostumbra uno a todo, de verdad, y qué pronto envejecen las cosas hoy en día. No, si al final el rollo este del Trambaix va a acabar funcionando. Pero por puro aburrimiento.


 
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domingo, 4. abril 2004
Jaime, 4 de abril de 2004, 22:58:10 CEST

Jornada de puertas sostenibles


Los barceloneses de pro teníamos dos compromisos este fin de semana: estrenar el Trambaix y acudir a la jornada de puertas abiertas del Fórum de las Culturas. Como a mí no me gusta el riesgo, dejé de lado lo del tranvía y sólo me pasé por el Fórum o, mejor dicho, por el recinto donde tendrá lugar el Fórum. Lo que más llamaba la atención era un enorme edificio azul, la pérgola fotovoltaica (o sea, un montón de placas solares muy sostenibles) y un puente muy chulo que, dada la cantidad de gente que pasaba por encima, a mí no me pareció tan sostenible como las placas. Pasear por el recinto era como ir por Atenas, pero al revés. Me explico: por el ágora, uno va señalando piedras que, según la guía, son los restos de algún templo de tropocientos mil metros de alto que contenía setecientas estatuas de mármol. Por ejemplo. De un modo similar, el plano del Fórum indicaba que allí a la derecha estarán los guerreros de terracota de Xian o que en esa sala de conferencias Bill Clinton explicará cómo ve todo esto de la guerra de Iraq. Además, teniendo en cuenta lo poco que los arquitectos e ingenieros han pensado en las sombras, hará casi tanto calor en el Fórum como en la Acrópolis. Y eso que muchos se han quejado de lo frío que les parecía el recinto. Ojalá. Eso sí, el Fórum ya va cobrando forma. Los que dicen que aún no saben qué es la cosa esa de las culturas ya tienen cada vez menos excusas. Porque está clarísimo: si nadie lo remedia, será una especie de Port Aventura con pretensiones. Un sitio para pasar el rato y salir diciendo cosas como que la diversidad cultural, la sostenibilidad y el diálogo son los ejes de la paz. O cualquier otra frase descafeinada y previsible. Al menos, cerquita del Fórum seguiremos teniendo las fábricas de Sant Adrià del Besós, recordándonos que Barcelona, antes que sostenible, fue industrial.


 
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viernes, 2. abril 2004
Jaime, 2 de abril de 2004, 10:55:54 CEST

¿Cuál es el problema?


No entiendo por qué hay gente en contra del matrimonio entre homosexuales. Igual Zoe Williams acierta y todo es por culpa de los problemas que podrían tener algunos conservadores al procesar las eventualidades que trae consigo tanto libertinaje: si el matrimonio entre gays es malo y el divorcio es malo, el divorcio entre gays es... ¿bueno?... Houston, tenemos un problema. Comprendo las dudas que se puedan tener respecto a la adopción por parte de homosexuales -aunque tampoco hay para tanto-, pero estas reticencias con los matrimonios son absurdas. Al fin y al cabo, se trata de algo que sólo atañe a esas dos personas. Casi da la impresión de que muchos conservadores no saben que el matrimonio es entre homosexuales. Es decir, a nadie le van a obligar a casarse con un gay o con una lesbiana. También advierto, incluso entre muchos progresistas, problemas relacionados con la semántica. Y es que el diccionario -e imagino que el código civil- dice que un matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer. Pero, claro, parece olvidarse que los diccionarios son relativamente flexibles. Un ejemplo conocido es el de la palabra alcaldesa: hace no muchos años sólo se recogía el significado de "mujer del alcalde". Pero sólo por la sencilla razón de que hasta hace no muchos años no había mujeres que estuvieran al frente de consistorio alguno. Asimismo, en cuanto haya hombres (y mujeres) que se casen entre sí, el diccionario podrá ir recogiendo lo que haga falta recoger, que para eso está. Aunque la lengua no es infinitamente maleable, coso y cosa que ya sabemos y sabemas todos y todas. Luego están esas voces de alarma que dicen que si permitimos que haya parejas de hombres o de mujeres que se casen, acabaremos permitiendo tríos o incluso harenes. Vaya, el argumento es bastante absurdo. Cuando en algunos países se rebajó la edad legal para votar de los 21 a los 18 años, no hubo ningún gobierno que dijera que, puestos a rebajar, hasta los niños de teta tienen derecho a elegir a sus dirigentes. Poner límites puede resultar complicado, pero hay que hacerlo. Se trata simplemente de aplicar el sentido común y tener presente qué puede o no atentar contra la dignidad de las personas. Un harén, por ejemplo, lo hace. Y además es una fantasmada. Que dos personas adultas, del sexo que sea, quieran casarse, no atenta contra nadie. Eso sí, todo esto no quita que casarse sea una horterada. Esos trajes, esas despedidas de soltera, esos "que se besen, que se besen"... Se me ponen los pelos de punta. Pero, en fin, hay gente para todo. Sé de alguno a quien le gusta incluso trabajar.


 
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