martes, 10. julio 2007
Jaime, 10 de julio de 2007, 20:20:39 CEST

Ola


A: Ola, qué tal. B: Es hola, con hache. A: Ah, gracias... Siempre me equiv... ¡Un momento! ¡Ese chiste es de Queneau! B: Que no. A: Pues eso, Queneau. Pero se escribe Queneau. Bueno, el chiste no es exactamente igual, pero el concepto es el mismo. B: Que no es suyo, digo. A: No, claro que no es mío. Es de Queneau. B: Cielos, esto es horrible. A: Sí, a veces me dan ganas de replantearme qué hacemos aquí tú y yo. B: Contando chistes malos en un blog de tercera. A: Chistes por lo general plagiados. B: Yo he interpretado a Hamlet, ¿sabes? A: Yo hice de Lady Macbeth. B: ¿De Lady...? A: Sí, bueno, es una historia muy larga. Bueno, no tanto: me vestí de mujer y me dieron el papel. En todo caso, sólo soy una asexuada A, o sea que da lo mismo. B: Eso sí. JAIME: Eh, eh, eh, ¿qué pasa aquí? A: Nada, que no sabemos muy bien si continuar o no. B: Es que el texto de hoy es bastante malo. Peor incluso de lo habitual. No hay pasión. Ni una mínima crítica soterrada al capitalismo contemporáneo. Se nota que necesitas vacaciones. A: ¿Y qué hay de las motivaciones de mi personaje? ¿Eh? ¿Qué le impulsa a decir ola sin hache, por ejemplo? JAIME: Pues es uno de los diálogos que me han dado fama mundial. Después de los de Platón vienen los míos. Me lo dijo un tipo que conozco, así que será verdad. Y cronológicamente hablando, esa afirmación es irrebatible. Además, el texto tiene salidas muy buenas. B: ¿Salidas muy buenas? ¿Te refieres a cuando le digo si me presta cinco minutos? A: Y yo le digo que sí. B: Y yo contesto que gracias a su generosidad, ahora moriré cinco minutos más tarde. ¿Te refieres a eso cuando hablas de una buena salida? JAIME: (Palmoteándose repetidamente el muslo.) Ji, ji, ji... Ji, ji, ji... Es bueno... Ji, ji, ji... A: ¿Pero de qué te ríes, si lo has escrito tú? Ya sabías cómo acababa. JAIME: Es que lo hacéis con mucha gracia. B: ¿Tú crees? JAIME: Que sí, que sí. Me prestas cinco minutos dice... Pero, claro, es en sentido literal. Y el otro cree que sólo quiere un poco de atención. Muy bueno. Y hay otro momento bastante cachondo también. A: Cuando hablamos de mi mujer. JAIME: Ji, ji, ji... Ése, ése... B: Ay, Dios, es que es insufrible. JAIME: Ji, ji, ji... A: No pienso hacerlo. JAIME: Ji, ji, ji... B: Va, acabemos cuanto antes. A: No! No quiero. Yo he interpretado a Ionescu. B: Ya, yo también jugaba a fútbol. Pero hay que pagar una hipoteca. JAIME: Va, venga, que se alarga. Ji, ji... Se alarga... Se me ocurrido un chiste buenísimo. Con malentendido sexual incluido. Lo voy a apuntar. A: A veces lamento tanto haber vendido mi revólver. B: El asesinato es delito. A: El suicidio, no. B: Venga, dale. Acabemos con esto y vamos a tomarnos unas cervecitas. A: Eso, unas cincuenta cervecitas. B: Cada uno. A: El otro día le comentaba a mi mujer... JAIME: (Intentando contenerse.) Ji, ji, ji... A: El otro día le comentaba a mi mujer que tenía que salir más a menudo. B: ¿Y qué te dijo? A: No la oí, es que está enterrada muy abajo. ¡OH, POR FAVOR! Es tan malo que ni siquiera es de mal gusto. JAIME: (Palmoteándose repetidamente el muslo, cada vez con más violencia.) Ji, ji, ji... Ji, ji, ji... Es bueno... Ji, ji, ji... Porque resulta que está muerta... Pero hablan de ella y con ella como si no. Como si les pudiera contestar. B: Es espantoso. A: No lo soporto. C: Hola. JAIME: Er... Hola.. C: Venía por si hoy tenía alguna línea. JAIME: No, no. Ya te llamaré. C: Bueno... JAIME: Qué poca gracia tiene ese tío. No me gusta nada. A: Es un soso. B: Parece que lea. JAIME: Me sabe mal, porque es buen tío, pero es que es tan malo. A: Horrible. C: Esto... Aún no me he ido. JAIME: Oh, no hablábamos de ti. C: Ah, bueno. JAIME: Y además es tonto. C: Que todavía no me he ido. JAIME: Que no hablamos de ti. C: Ah. JAIME: Se lo cree todo. C va a decir algo. Frunce el ceño más o menos como si estuviera pensando. Al final no dice nada y se marcha.


 
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