lunes, 24. mayo 2004
Jaime, 24 de mayo de 2004, 12:37:50 CEST

Un peaje en Barcelona


En Quaderns se propone que el ayuntamiento de Barcelona aplique el peaje interurbano vigente en Londres. En dicha ciudad, la iniciativa ha salido bien porque, como explicó Zoe Williams, los automovilistas no están organizados para hacer frente a ninguna imposición. Cualquier cosa que se haga en restricción de los coches no encontrará mayor resistencia que un par de artículos más o menos furibundos en los periódicos. Y es que es imposible que los conductores hagan frente común contra nada cuando ni siquiera son capaces de ser amables los unos con los otros. Además, es cierto que ir por ciudad en coche de siete de la mañana a ocho de la noche es por lo general una estupidez que trae molestias tanto a los conductores como, lo que es más importante, al resto de ciudadanos, que no tienen culpa de estas absurdas decisiones ajenas. De todas formas, creo que aplicar esta medida en Barcelona sería de momento un exceso. Los problemas de tráfico no son tan graves como en Londres y aún hay barrios y poblaciones del extrarradio cuya comunicación con la ciudad es como mínimo mejorable -Vallvidriera, Ciutat Meridiana, Vallbona. A mí me parecería mejor simplemente ir recortando gradualmente las facilidades al transporte privado en beneficio del público. Sobre todo teniendo en cuenta que actualmente parecen incompatibles. En definitiva, algo parecido a lo que se pretende hacer en la plaza de las Glòries. Ese titánico escalextric que facilita sin duda los desplazamientos en coche por la ciudad resulta un incordio para los peatones y los vecinos, que ven cómo cruzar la calle es una incordiosa odisea. Incluso ir del metro al Teatre Nacional de Catalunya o al centro comercial resulta fatigoso y desagradable. Los planes del Ayuntamiento contemplan tirar abajo ese monstruo de hormigón más feo que pegarle a un padre y construir una gran estación de metro, tren, tranvía, ferrocarriles y autobús. Seguirá habiendo calzada, pero su tamaño se verá reducido en beneficio de peatones y transporte público. Algo así hay que ir haciendo en el resto de la ciudad: ir ganándole terreno al coche y al mismo tiempo proporcionar alternativas. En las Glòries, en la Diagonal, en General Mitre, en la Meridiana. Y sin la timidez con la que se ha actuado hasta ahora. Más aceras, más metro, más autobuses, incluso más tranvía, pero sin prohibiciones. Que al final sólo vaya en coche quien realmente no tenga más remedio. Y, que al hacerlo, no moleste.


 
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