miércoles, 10. diciembre 2003
Jaime, 10 de diciembre de 2003 12:36:38 CET

Mefistófeles en la plaza Sant Jaume


Leyendo cierta prensa, da la impresión de que Carod-Rovira tiene cuernos y rabo, y de que obligará a Maragall a firmar el pacto usando su sangre como tinta. Según más de uno, Cataluña huele a azufre.
Creo que habría que intentar tranquilizar, en la medida de lo posible, a muchos de los columnistas de Libertad Digital, de ABC y de La Razón. Sobre todo antes de que les dé por salvar la patria.
Lo primero es dejar claro que no hace falta llamar a ningún exorcista. Imagino que, para convencerles de tal cosa, bastará con decir que nuestras cabezas no giran 360 grados y que nuestras camas no se mueven del suelo.
También hay que explicar que no hay ningún plan oculto para permitir que los extraterrestres invadan la península a cambio de la independencia. Así pues, el hecho de que ERC haya dicho que no a CiU, después de que CiU hubiera dicho que sí a todo lo que proponían los muchachos de Carod no ha de interpretarse como un mensaje en clave que sólo pueden entender los marcianos. Aunque reconozco que lo parece.
Otra cosa: Iniciativa per Catalunya no es un partido comunista. Repito: no es comunista. Yo no sé muy bien qué es eso del ecosocialismo, pero en todo caso no veo a Joan Saura al frente de ninguna revolución bolchevique. No sólo porque el partido no esté por esa tontería de la dictadura del proletariado, sino también porque Saura no es un agitador de masas, precisamente. El líder ecosocialista da la impresión de ser una de esas personas que se pasa media hora dándole vueltas y vueltas a la cucharilla del café para al final encontrarse con que aún hay granillos de azúcar en el fondo de la taza.
Carod-Rovira aspira a la independencia. Eso es cierto. Carod-Rovira e Ibarretxe son dos encarnaciones del mismo ser maléfico. Eso no es cierto. De todas formas, en cuanto al derecho de autodeterminación, me remito a Liberalism, de Ludwig von Mises. Sí, ese tipo cuyas ideas supuestamente admira gran parte de la derecha. Dice el austriaco que "whenever the inhabitants of a particular territory, wether it be a single village, a whole district, or a series of adjacent districts, make it known, by a freely conducted plebiscite, that they no longer wish to remain united to the state to which they belong at the time, but wish either to form an independent state or to attach themselves to some other state, their wishes are to be respected and complied with. This is the only feasible and effective way of preventing revolutions and civil and international wars".
Es decir, si Carod-Rovira y alguien como Mises coinciden, quizás no haga falta arrojar agua bendita a los votantes de esos tres partidos que parece que vayan a suscribir un pacto infernal y a comerse a los recién nacidos españoles.
Otra cosa, claro, es que a uno todo eso del independentismo, el dependentismo, las unidades y los quebrados, le parezca una aburrida pérdida de tiempo. Y sería divertido hablar de eso. Pero, vaya, de ahí a preparar las hogueras hay un buen trecho.


 
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