jueves, 12. junio 2003
Jaime, 12 de junio de 2003 18:15:32 CEST

El sudor de mi frente


El trabajo es un castigo divino, como bien se puede leer en el Génesis. Por desgracia, vivimos en tiempos en los que se presta poca atención a los textos sagrados. De hecho, hace ya unos cuantos siglos que se dejó de creer que el trabajo era propio de esclavos. Por desgracia y por culpa del luteranismo, incluso se comenzó a ver con buenos ojos que la gente perdiera los mejores años de su vida trabajando.
Entiendo que, tal y como está constituida la sociedad, no sobreviviríamos mucho tiempo si todos dejáramos de trabajar. Pero no creo que el trabajo se pueda ver como algo edificante y no como una pérdida de tiempo. Es, como mucho, un mal necesario. Y, a veces, algo peor: fueron los nazis quienes defendieron con más ímpetu el espíritu laboral con aquella famosa frase que decía "el trabajo os hará libres". Sólo esto ya debería haber dejado claro a todo el mundo que trabajar no puede ser muy bueno.
Siguiendo con la frasecita de los campos de concentración, si hay algo que nos puede hacer libres es la lotería. Porque, al fin y al cabo, se trata de eso, de dinero. Nadie, o casi nadie, trabajaría gratis. De acuerdo, es cierto que hay millonarios que en lugar de retirarse a disfrutar siguen martirizándose y, lo que es peor, martirizando a sus empleados. Es incluso posible que haya gente a quien le guste trabajar. Pero, la verdad, yo creo que hay aún más personas que prefieren estar de vacaciones.
Tampoco quiero hablar mal del dinero. Está claro que tiene mala fama, sobre todo entre los que no tenemos un duro. Pero creo sinceramente que el dinero viene a ser como la democracia: el sistema de pago menos malo del que disponemos. Del mismo modo que la democracia es mejor que cualquier dictadura, prefiero pagar con euros a recuperar el trueque.
Total, que tengo que seguir comprando lotería. Nunca se sabe, igual me toca. Vaya, tengo más posibilidades de ganar la lotería que de que alguien me pague un sueldo por ir al cine o por leer.
En fin, disculpad este lamento. Es que tengo que pagar el seguro del coche.


 
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