jueves, 1. marzo 2007
Jaime, 1 de marzo de 2007 10:44:51 CET

Terapia


Sebastián Delgado es el fundador del Taller de Escritura Terapéutica, centro creado para ayudar a expresar mediante la escritura los males que uno padece, de forma que se comprendan mejor y facilitando, hasta cierto punto, que uno los relativice o incluso se libere de ellos.
Delgado explica que todo comenzó hará unos tres años: "Pillé un resfriado de los bestias, de esos que te tumbas a dormir y te das cuenta de que sólo puedes respirar por uno de los agujeros de la nariz. Algo horrible. Intenté canalizar mis sentimientos mediante la literatura y plasmé todo mi sufrir en una novela: seis meses más tarde no quedaba ni rastro del resfriado y además era verano. Todo gracias a mi libro".
Al taller que dirige Delgado se acercan personas con todo tipo de dolencias: "Conjuntivitis, otitis, hepatitis y varias itis más, niños con la varicela, ancianos artríticos, artrósicos y reumáticos, diabéticos, alérgicos, miopes, de todo".
En el taller les ayudan a expresar sus síntomas, intentando que la creación ayude a la curación. "No nos conformamos con que los enfermos escriban una especie de diario de sus dolores --explica--, sino que pretendemos que encuentren una forma de expresar artísticamente todo lo que sienten. Por ejemplo, mi primera novela, A moco tendido, era demasiado autobiográfica. En cambio, ahora estoy trabajando en un nuevo libro sobre una mujer con gastroenteritis, cuando lo que hago en realidad es hablar de mi experiencia como niño asmático".
Lo importante, aclara, es que los sentimientos son los mismos: "La escritura nos sirve para explorar nuestras limitaciones y anhelos, ya sea la tendencia a marearnos cuando vamos en coche o las ganas de que se nos pase el dolor de cabeza. Es la misma energía que nos servirá para poner las cosas en claro y curarnos".
Obviamente, no todo el mundo está preparado: "Siempre pongo el ejemplo de un antiguo alumno mío, que no supo visualizar sus problemas y entregarse a la terapia liberadora de la escritura. Apenas conseguía hilar algún que otro pareado sobre sus espasmos. Murió hace dos meses. Del mismo tumor cerebral que tenía cuando vino a nosotros".


 
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