martes, 15. julio 2003
Jaime, 15 de julio de 2003, 0:27:48 CEST

Buenos días


Cada dos o tres meses uno puede leer en algún periódico una carta al director, a veces un artículo, en el que el autor se lamenta de que en las grandes ciudades no nos saludemos por la calle, como se hacía y se hace aún en los pueblos. Por regla general, el autor acostumbra a opinar que esos buenos días que se dan por las mañanas en las calles de las pequeñas poblaciones alegran el carácter, y que el hecho de que en las ciudades vayamos a la nuestra, a veces incluso con auriculares o, peor, hablando por el móvil, es un claro síntoma de que nuestra sociedad está enferma. No se tiene en cuenta que en las ciudades sí que saludamos, pero no a todos, sino a quienes conocemos. Como hacen también en los pueblos: saludar a quienes conocen. Claro que allí son menos y se conocen todos. La cosa, en definitiva, no tiene mucho mérito. Pero da lo mismo, pongamos que la propuesta es razonable. Que deberíamos saludarnos también en las ciudades. Todos. O sea, salir de casa y no conformarse con el vecino que uno se encuentra en el portal, con el quiosquero y con ese ex compañero de clase con el que te cruzas de vez en cuando. No, hay que saludar a todos. A esa señora que pasea al perro, a ese anciano que sale a comprar el pan, a esos niños que juegan a fútbol, a esas señoras que van al Corte Inglés, a ese tipo que sale del bar, a las cuarenta personas que viajan apretujadas en el vagón de metro. A todos. Sí, supongamos que es saludable decir buenos días o buenas tardes doscientas o trescientas veces al día a gente a la que a lo mejor no volveremos a ver en nuestra vida. Que eso nos alegrará, nos animará, por qué no, igual es cierto. En todo caso, y después de darles la razón a todos esos que tanto se quejan, lo que no entiendo es que ellos no prediquen con el ejemplo y salgan a la calle deseándole buenos días a todo el mundo. Porque yo sólo les veo quejándose de que los buenos modales se han perdido y de que en las escuelas deberían enseñar más civismo. Y al final lo único que hacen es escribir cartas a los diarios. Como si saludar fuera tan difícil.


 
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lunes, 14. julio 2003
Jaime, 14 de julio de 2003, 11:53:21 CEST

Javi tiene planes


Me encuentro a Javi, contento porque va a comenzar sus vacaciones y ya sabe qué va a hacer. -Mira -me explica-, la cosa se me ocurrió caminando por el Paseo de Gracia. Pasé por delante de la Pedrera justo cuando unos japoneses fotografiaban el edificio. Y entré en cuadro sin querer. La idea de aparecer en un álbum de fotos de Tokio me pareció curiosamente agradable, así que estos días he estado paseando por todos los monumentos de Gaudí, procurando aparecer en plano en las fotografías de turistas japoneses. -¿Sólo japoneses? -Sí. Por ahora. Porque en agosto me iré una semana a Salou, a intentar aparecer en las fotos de los ingleses. Y no sólo en las de quienes vayan sobrios, claro. También procuraré pasar por Port Aventura, que allí es más fácil encontrar familias con cámara. -Pero no entiendo... ¿cuál es la gracia? -Joder, pues salir en todos esas fotos de extranjeros. Que un cockney de Londres mire el álbum de sus vacaciones y encuentre mi cara. Y que su vecino le enseñe su propia instantánea de la puesta de sol en la playa de Salou, donde también se me puede ver. No me importaría que se dieran cuenta, formaran un club y se reconociera mundialmente el mérito que supone aparecer en todas esas fotos. -De ingleses y japoneses. -Y alemanes. -¿Alemanes? -Bueno, aún no es seguro, pero había pensado en viajar también a Mallorca, pero diría que la isla es bien maja incluso en agosto, con lo que se pierde el factor sacrificio. Creo que el hecho de que sufra durante mi experimento es importante, por lo que a lo mejor finalmente voy a Benidorm. Sólo que no tengo claro si van muchos alemanes a ese pueblecito. Como puedes ver, me espera una ardua tarea, pero no me importa sacrificarme por una buena causa. -Ya veo. -Si funciona, necesitaré otros sitios que visitar el año que viene. Ve pensando en algo, que necesitaré consejos. No sé, españoles en Praga, por ejemplo, aunque estamos en lo de antes: viajar a Praga no supone ninguna molestia, a pesar de todo.


 
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viernes, 11. julio 2003
Jaime, 11 de julio de 2003, 16:28:07 CEST

Uno tiene calor


Todavía faltan un par de semanas para comenzar las vacaciones, pero uno ya está con el piloto automático, pensando más en irse que en que todavía está aquí. Y eso que en en el trabajo hay aire acondicionado. Pero no es suficiente, claro, como tampoco sirve de mucho escaparse unas horitas a la playa los fines de semana. Porque a uno la playa tampoco le gusta mucho, y además pasa demasiado calor en el coche, que ya es viejo y lo más parecido que tiene al aire acondicionado es la manivela de la ventanilla. Nada, que hay que aguantar unos días más el calor, sin moverse mucho y con muchos helados, consolándose con la idea de que dentro de poco uno ya estará tumbado por ahí en la costa, o sentado en un avión que le llevará al hotel de una ciudad algo más fresquita. El plan no es malo, aunque, si de vacaciones se trata, uno prefiera las de Navidad, cuando se suda menos y se duerme mejor. El caso es que a estas alturas uno ya no está en condiciones; lo que tendría que hacer es irse ya, largarse y volver, quizás, cuando el calor no abofetee ni estrangule. Pero a ver quien se lo explica los jefes, que creen que por el hecho de pagar lo mismo que en febrero, uno ha de rendir igual. Y no es plan, hombre, que uno no tiene ni fuerzas ni ganas. Lo único que tiene es calor.


 
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martes, 8. julio 2003
Jaime, 8 de julio de 2003, 11:51:24 CEST

Críticas y respeto


El comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes del Reino Unido ha llegado a la conclusión de que el primer ministro, Tony Blair, no manipuló los informes de los servicios de información para llevar a su país a la guerra contra Iraq. El mismo comité ha criticado al gobierno por errores como confiar demasiado en los informes estadounidenses y plagiar la tesis doctoral de un estudiante. Mientras se llevaba a cabo esta investigación, la BBC emitía un reportaje en el que se citaba anónimamente a un oficial de la inteligencia británica que acusó al gobierno de manipular estos informes. Da la impresión de que nunca podremos ver algo así en España. Una investigación parlamentaria que pueda llegar a conclusiones algo críticas con el gobierno. Y una televisión pública que no dude en informar con independencia de que su trabajo pueda perjudicar al partido que esté en el poder. Blair se implicó aún más que Aznar en la guerra contra Iraq. Envió tropas e incluso es posible que mintiera más que el presidente español. Y lo ha pagado con críticas de la prensa y de los ciudadanos, además de con dimisiones de altos cargos de su partido y del gobierno. Pero, aunque pueda resultar paradójico, su postura me parece más respetable que la de Aznar. Blair ha tenido la valentía de someter su actuación a investigaciones parlamentarias y no ha usado la televisión pública como un arma propagandística. Mientras tanto, José María Aznar y Ana Palacio se han dedicado a faltarnos al respeto, pidiéndonos confianza a pesar de la ausencia de pruebas y, en el caso de la ministra de exteriores, alegrándose por la bajada del petróleo y por la subida de la bolsa. Al parecer, lo demás es lo de menos.


 
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viernes, 4. julio 2003
Jaime, 4 de julio de 2003, 11:20:01 CEST

Un poco de ayuda


El 26 de noviembre de 1991, una niña, M., salió corriendo de un vagón de metro justo antes de que las puertas se cerraran. Según los testigos, la niña había estado llorando, mientras que el hombre, que todos supusieron que era su padre, la intentaba calmar y le decía que iban a ver a su madre. También según los testigos, una mujer de mediana edad accionó el freno de seguridad justo después de que la niña saliera, con lo que las puertas del vagón se abrieron y el hombre pudo alcanzarla. Al parecer, el hombre la abrazó y siguió tranquilizándola. Seis días más tarde, se encontró el cadáver de M. La policía no pudo localizar a la mujer que accionó el freno, pero se descartó su participación voluntaria en los hechos.


 
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