viernes, 17. junio 2005
Jaime, 17 de junio de 2005, 9:47:47 CEST

Traducción


Cuando alguien insiste en que "la sociedad no está preparada para X" en realidad está diciendo: "Yo no estoy preparado para X".


 
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miércoles, 15. junio 2005
Jaime, 15 de junio de 2005, 11:25:23 CEST

Puedo correr, pero no esconderme


A: Hombre, B, cuánto tiempo sin verte. B: Espera, aún no estoy aquí. A: ¿Qué? B: Que aún no he llegado. A: Cómo que aún no... B: Espera un momento y ahora te explico. A se cruza de brazos y se queda callado. B se lo queda mirando sin saber qué hacer y sin atreverse a decir nada. B: Ya estoy aquí. A: Pues ahora que lo dices, te veo como más tú. B: Claro, es que acabo de llegar. A: ¿Y hace un momento? B: Verás, es que estoy huyendo de mí mismo. A: Pero si no puedes huir de ti mismo. B: Ya, porque siempre sé dónde me escondo. Pero merece la pena intentarlo. La semana pasada estuve tres días sin encontrarme. A: ¿Y qué tal te fue? B: Bien, me sentí, no sé cómo decirlo, me sentí... Bueno, en realidad no me sentí, como no estaba... A: Claro. Pues ahora que comentas esto, igual me puedes ayudar. B: Dime. A: Es que llevo unos días sin encontrarme bien. B: ¿Ya te has buscado? A: De eso se trata: me he buscado por todas partes, pero sigo sin encontrarme. B: A mí eso me pasó una vez. Resultó que mi madre había hecho limpieza en la habitación y me había tirado. Le tiene manía a los trastos viejos. A: ¿Y qué hiciste? B: Pues me tuve que comprar otro. A: Buf, no sé si estoy para gastos. Además, me había tomado cariño. B: Ya, a mí me pasaba lo mismo, pero uno nuevo siempre viene bien. Además, ahora son más pequeños y más ligeros. Y tienen un montón de opciones nuevas. A: No te digo yo que no, pero me sigo pareciendo caro. Y además, igual acabo encontrándome. Ya sabes cómo es esto: cuando dejas de buscar, las cosas aparecen en el lugar más tonto. B: Bueno, tú verás. De todas formas, no es un gasto inútil. Al fin y al cabo, se trata de algo que usarás; no es lo típico que compras y dejas tirado en un cajón. A: No, eso sí. B: Bueno, sí me disculpas, me tengo que marchar. A: No te entretengo. B: Adiós, nos vemos. A: Que vaya bien. B se cruza de brazos. B: Es que me doy ventaja. A: ¿Cómo? B: No, que estoy huyendo de mí mismo. A: Eso ya me lo habías dicho. B: Y ahora hasta me doy ventaja. Como sé dónde voy a ir, me pillo siempre. Pobre, nunca aprenderé que no se puede huir de uno mismo. A: Claro. B: Mírame, ahora voy para el mercado. Me voy a pillar en seguida. A: Bueno, yo voy tirando. B: Adiós. A: Adiós.


 
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martes, 14. junio 2005
Jaime, 14 de junio de 2005, 11:04:38 CEST

Dejar de fumar no es tan fácil como dicen algunos


Llevo una semana sin fumar. Desde que lo dejé me encuentro mucho mejor: respiro con todo el pulmón, ya no me pongo a toser como un condenado nada más despertar y no rompo a llorar si las escaleras mecánicas del metro están estropeadas. Me costó mucho dejarlo. Sobre todo porque yo no había fumado nunca y, conociéndome, sabía que la mejor forma de quitarme del vicio era dejarlo gradualmente. Esto significaba que debía comenzar fumando un paquete diario y cada día fumar un cigarrillo menos. Cuando llegara a tres o cuatro tendría que aguantar unos días más y luego seguir con el proceso hasta ya no fumar ninguno. El que más me costaba fumar era el de después de las comidas. Incluso hubo algún día que nada más tragar el humo tuve que correr al lavabo a vomitar. El primero de la mañana tampoco era agradable. Me daba dolor de cabeza y me amargaba el día, ya que me recordaba que aún no había conseguido dejar el maldito tabaco. Al menos me consolaba ser consciente de que era necesario sacrificarse para poder disfrutar de los beneficios de haber dejado ese hábito horrible, como que la ropa no oliera a humo o que dientes y dedos no se mancharan de amarillo por culpa de la nicotina. Ahora estoy comiendo algo de más para engordar los preceptivos cuatro o cinco quilos que todos los ex fumadores ganan. Así daré por concluido el proceso. Espero no recaer, con lo que odio el humo, pero si he de hacer caso a las estadísticas, me temo que tendré que apechugar y dejarlo de nuevo dentro de unos meses.


 
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jueves, 9. junio 2005
Jaime, 9 de junio de 2005, 9:45:51 CEST

Yo no me pienso poner eso


Nunca he querido ser masón. Aunque tampoco creo que me hubieran aceptado. Hombre, puede tener su gracia eso de manejar los hilos del mundo a las espaldas del ignorante ciudadano común, pero no sé si compensa. Sólo hay que ver, por ejemplo, el uniforme del presidente de la Gran Logia de España. Con todos mis respetos y sin ánimo de ofender, este hombre parece el mayordomo de un torero. Quiero pensar --por piedad-- que los masones sólo se ponen el mandil durante sus ceremonias o cuando a uno de ellos le toca cocinar, pero la idea de que me hagan una foto así disfrazado me aterra. No sé qué pensaría mi madre al respecto, la pobre. No se merece que le haga tal cosa. Pero lo peor es que hay logias que aún no permiten el ingreso de mujeres. La idea de caer por equivocación en una de estas logias me provoca escalofríos. Además, no tengo pistola, por lo que no podría hacer lo más indicado en estos casos: introducir el cañón en la boca y apretar el gatillo. A ver, yo no tengo nada en contra de los señores que son masones y me parece bien que se puedan casar incluso entre ellos --de hecho, especialmente entre ellos, porque no sé si alguien de fuera querrá casarse con alguno si ve la foto del mandil a tiempo--, pero, vamos, yo no me encerraría en una sala llena de hombres con mandil y guantes sin la debida protección policial. Además, hay algo que no acabo de entender. La Gran Logia de España asegura en su página web --sí, hasta los masones tienen página web-- que "no está permitido el debatir sobre posiciones políticas o religiosas ya que ese no es el lugar adecuado para hacerlo". Esto no contradice el hecho de que dirijan nuestro destino desde el más absoluto de los secretos, ya que directamente actúan sin discutir antes, al tener bien definidos sus objetivos. Pero, claro, entre golpe de estado y crack de la bolsa bien tendrán que charlar. ¿Y de qué pueden hablar cincuenta hombres con mandiles? Pues evidentemente de fútbol. Uno se hace masón no sólo creyendo que va a marcar el camino por el que seguirá la historia, sino también confiando en que podrá comentarlo y ¿qué es lo que le dan a cambio de su discreción y de tener que parecer el amo de llaves de una folclórica? Una maldita discusión acerca de si Henry es o no es un buen fichaje para el Barça.


 
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miércoles, 8. junio 2005
Jaime, 8 de junio de 2005, 10:16:41 CEST

Juguetes educativos


Un recordatorio a todos los padres que hayan regalado a sus hijos "Organiza tu propia Revolución Francesa", la sensación de los juguetes-que-enseñan-mientras-el-niño-juega: si alguno de los niños resulta guillotinado por error, hay que introducir inmediatamente la cabeza en una bolsa o caja impermeable con abundante hielo. Lo ideal sería una nevera de playa. Inmediatamente después hay que acudir con la mencionada cabeza y el resto del niño al hospital más próximo para que se practique el reimplante del miembro cercenado. Eso sí, hay que ir directamente al hospital. Lo más rápido posible. Nada de llevar primero el coche al túnel de lavado, ya que estamos, o pasarse por el súper, que falta azúcar. También hay que recordar que en el cuello del muchacho o muchacha quedará una cicatriz bastante fea, pero no se trata de nada que no se solucione con un par de operaciones de cirugía estética o, en su defecto, con un jersey de cuello vuelto. Esto en el caso de las decapitaciones por accidente. Porque, por ejemplo, cuando se ajusticia al niño que representa el papel de Luis 16 (XVI para los cursis), se le está guillotinando intencionadamente en lo que viene a ser el buen desarrollo del juego. Y obviamente hay que mantener separados cabeza y tronco. Así los niños aprenderán que el navío de la historia surca océanos de sangre.


 
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