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El patriota
Esta mañana se ha celebrado el juicio a Jaime Rubio, por alta y doble traición a ambas sus dos patrias. El señor --es un decir-- Rubio fue arrestado ayer en el metro de Barcelona, tras quejarse en voz alta de lo atestado que estaba el vagón "por culpa --palabras textuales, según los testigos-- del puto Barça de los cojones, a ver si prohíben el fútbol y devuelven a los hinchas a sus malditos establos de una vez". Los mossos de esquadra se personaron inmediatamente en las instalaciones de Transports Metropolitans de Barcelona y arrestaron a Rubio, no sin que éste opusiera resistencia y reincidiera en los insultos primero a la nación catalana y luego a la española. No podemos reproducir sus comentarios al publicarse este diario en horario infantil. Baste señalar que, entre otras cosas, Rubio aseguró que usaba las banderas a modo de herramientas de higiene íntima, cosa que la policía comprobó durante el registro a su domicilio. Nada más comenzar la vista, Rubio hizo gala de su rebeldía e internacionalidad, hablando en inglés con un claro acento de Dublín, fruto, explicó, de sus problemas con un tal señor Jameson. Según el intérprete, Rubio exigía ser juzgado por un jurado con mayoría de negros. "Los blancos me oprimen", aseguró. El juez le conminó a guardar silencio y dejó que el fiscal expusiera los hechos. Tras las palabras del fiscal, el abogado defensor escupió sobre la cara de Rubio y se largó a llorar al lavabo. "Señoría --dijo Rubio, ya en casto español--, exijo representarme a mí mismo". Exigencia que se le concedió ante la ausencia de voluntarios. Durante el juicio, Rubio reconoció haber dicho que el fútbol es un deporte de cretinos e incluso mantuvo su opinión. "Señoría, ¿ha pasado alguna vez cerca del Camp Nou en día de partido? Fíjese en la gente que se dirige al campo. Todos feos y con cara de garrulos". "Resulta --respondió el juez-- que yo soy el socio 34.562". "No se sulfure --respondió Rubio--, eso significa que hay 34.561 tipos que son garrulos desde hace más tiempo". También reconoció que le parecía ridículo ir a ponerle flores a una estatua y sentirse orgulloso por lo que había hecho gente muerta cuya única relación con él era haber vivido más o menos en la misma zona y no ser franceses. También afirmó que puestos a escoger entre sentirse solo español, más español que catalán, tan catalán como español, más catalán que español o solo catalán, optaba por el revólver. Y en ese momento sacó una pistola --que no era un revólver-- y se llevó el cañón a la sien. Tras un forcejeo, dos agentes le arrebataron el arma. Uno de ellos estuvo a su vez a punto de disparar sobre Rubio, al grito de "¡justicia!", pero otros dos agentes lograron desarmarle. Después de exigir orden, el juez conminó a Rubio a enmendarse: "Del mismo modo que usted es diestro y no puede convertirse en zurdo sólo porque sí, usted es catalán y español, y no puede dejar de serlo sólo porque se le antoje. Le condeno a suscribirse a La Razón y al Avui durante un año. Y quiero resúmenes diarios de los editoriales. Las patrias no pueden permitirse el lujo de no actuar con irresponsables como usted. Si el día de mañana entramos en guerra con Marruecos o con los socialistas, necesitaremos que hombres jóvenes se levanten empuñando un rifle. Hombres jóvenes como, bueno, como usted antes de convertirse en un alcohólico". Tras un desgarrador "¡Nooooo!" del acusado, dos agentes se lo llevaron a la calle y lo tiraron escaleras abajo de una patada. Rubio quedó tendido en el suelo, llorando como el medio hombre que es, ya que para hacer un hombre entero, éste tiene que ser un patriota. "Bueno, bueno, no hay para tanto --le dijo uno de los agentes--, ha dicho de los editoriales, no le hace falta leer ni a Isabel Clara-Simó ni a Alfonso Ussía".
Catalunya triomfant
El pecado nacional es la envidia, además de la gula, la pereza, la ira, la lujuria, la avaricia y sobre todo la soberbia, así que los catalanes nos hemos buscado dos tornados dos, para demostrarles a esos americanos como se tiene que enfrentar uno a las inclemencias meteorológicas. Pues con un par. Con un par de tornados. Consecuencias: caos en el aeropuerto del Prat, alguna línea de tren cortada por un par de horas y unas pocas inundaciones y apagones. Es decir, lo que pasa cada año en septiembre a la que caen cuatro gotas. O sea, normalidad absoluta. Con dos tornados. Y si no los vemos en foto, como si no hubieran pasado. ¿Retrasos en todos los vuelos? Sí, es que ayer llovió un poco. ¿Te acuerdas de cuando se inundó la plaza Cerdà? Sí, ja, ja, qué risa, desde entonces siempre llevo un cocodrilo hinchable en el coche. A ver si se enteran estos americanos de lo que vale un peine. Así se hacen las cosas.
La teoría de la conspiración
Aún no sé qué ha ocurrido ni con el Jakob Adenauer vivo ni con el muerto, pero el Leipziger Morgenblatt, ajeno a las dificultades que provoca la inexistencia de universos paralelos, ha publicado el que cree el último artículo de Jakob Adenauer. Lo reproduzco por su interés.
Quizás alguien recuerde mi paso por la política durante los años setenta. Junto a mi hermano Hans fundé un partido, el Grupo Tranquilo, que demandaba cambios importantes para la sociedad. Como cobrar por dormir, cosa que no hubiera parecido tan absurda de haber prestado algo de atención al libro de Hans acerca de la importancia de dormir más de doce horas diarias. El Grupo Tranquilo se disolvió a los pocos meses de su fundación, pero nos dio tiempo a reunir su ideario en Teoría de la conspiración, un libro que denuncia que todas las teorías de la conspiración son en realidad fruto de una conspiración de oscuras intenciones. Es decir, hay una única y verdadera teoría conspiratoria, mientras que las demás son sólo mentiras que a su vez forman parte del rompecabezas que supone esa gran conspiración. No sé si me explico. Ni me importa. Una prueba de todo esto es que las teorías conspiratorias menores suelen echarle la culpa de todo a la Cia: la muerte de Kennedy, el 11S, Bin Laden, el hecho de que los padres de Hitler se conocieran, etcétera. Qué poco sospechan estos conspiranoicos que la Cia no existe. Un oscuro subsecretario de defensa estadounidense, Martin Fiddle, escribió un informe a finales de los años cuarenta en el que proponía crear una agencia de espías al estilo de las de películas y novelas. Fiddle explicaba que "los ingleses tienen o tenían algo así, me parece". El informe concluía proponiendo varios nombres, entre los que estaba, claro, el de la Cia. El informe se olvidó en un cajón, pero acabó en manos rusas por un error en la correspondencia. El problema fue que llegó fragmentado, con lo que los rusos creyeron que la Cia efectivamente existía. Lo que decidió entonces Stalin fue hacer creer a Occidente que había creado el KGB a modo de respuesta. Por tanto, el KGB tampoco existe. Lo que dirigía Putin era el departamento de loterías y apuestas de la unión. El problema de estas cosas es que acaban escapándose de las manos de los responsables y luego la gente se imagina chorradas y se hacen películas y los verdaderos conspiradores lo tienen facilísimo para usar estas ideas absurdas para sus oscuros propósitos. Es así de sencillo.
A ver si nos enteramos de una vez por todas
Al parecer, Mercedes Torres se mantiene en su error e insiste en la tesis refutada ya varias veces en esta misma bitácora. Para quienes no hayan estado al tanto de la polémica, cosa difícil ya que ha llamado la atención incluso de los medios de comunicación "tradicionales", bastará un pequeño resumen. Hará un par de semanas, Torres contestó a mi artículo publicado aquí mismo bajo el título "No hay más cera que la que arde", argumentando --es un decir-- que mi interpretación del estudio de Fleisch sobre la sociobiología no era la adecuada y recordando el libro de Morgan al respecto. Ante la torpe respuesta me vi obligado a recordarle en una breve y acerada contrarréplica que si no había entendido el sistema de precios usado por Lee en su Hay que ver lo caro que está todo es que no había comprendido en absoluto lo que había intentado explicar --y no torpemente-- en mi artículo. Torres se limitó a patalear con la clásica verborrea de la gente de su cuerda y trajo así a colación las propuestas del Partido Republicano de Nueva Zelanda, poniéndolas como ejemplo de reacción social según el esquema de Morgan. Cuando paré de reír, cosa que me costó horrores, le resalté las no pocas divergencias entre el esquema de Morgan y el programa del PRNZ, divergencias que ya manifestó el Instituto Tato en su revista de julio de 2003. Creía que con eso bastaría para que Torres se quedara finalmente callada, pero la pobre ataca de nuevo, con la osadía que da la ignorancia. En este caso no sé si merece la pena el esfuerzo de rebatir su vacua digresión acerca del fundamento económico-social de --otra vez-- Morgan. Y es que, sinceramente, ya no sé cómo explicarle que Morgan basa lo que llama "ecosistema económicológico" en los axiomas económicos de Carrington y NO en las llamémoslas "ideas" de la escuela de Lexington. Creo que Torres ha de leer alguno de los libros de Goodman y Zachs (especialmente El órgano de órganos) y no hacerme perder más el tiempo con su cháchara neooriginalista. EL CLÁSICO COMENTARISTA DE BLOGS POLÍTICOS: Pues a mí me parece que Mercedes tiene razón. JAIME: Pero bueno, ¿acaso has leído lo que dice sobre la movilidad reacción-evasión? ECCDBP: Sí, ahí desbarra un poco, lo reconozco. Pero por lo demás te ha dado un buen baño. J: Er... Uhm... ¿Te importa cerrar esa puerta? ¿Por fuera? ECCDBP: Sí, cómo no... (Sale y la cierra.) ¡Eh! ¡Un momento! ¡Me he quedado encerrado! ¡Encerrado por fuera! ¡Eh! ¡Maldito sectario! ¡Ábreme! Argh, qué rabia, siempre me hacen lo mismo.
El efecto 2000
A pesar de lo que opinan los ingenuos, el efecto 2000 sí tuvo lugar. Es cierto que no cayeron aviones, ni explotaron los ordenadores, ni los microondas se convirtieron en terribles robots asesinos, pero a medida que han ido pasando los años se han recogido pruebas que demuestran que los sistemas informáticos del mundo entero están provocando graves problemas. Por ejemplo, los directivos de una conocida marca de móviles reconocieron hace poco que el 2 de enero de 2000 se encontraron con un cambio en un prototipo de móvil, un cambio que ninguno de los empleados introdujo. Así nacieron los móviles con cámara. Más sobre cámaras: las cámaras digitales hacen fotos solas. Si no, no se explica que un turista normal eche más de doscientas fotos en cinco días de vacaciones en Tenerife. La mayoría, repetición de la foto anterior con un encuadre ligeramente diferente. La cajera del súper pasa la compra tan rápido por el lector que, cuando nos quiere cobrar, nosotros aún estamos intentando abrir la bolsa de plástico para colocar los yogures. Y es que el lector de códigos de barras va demasiado aprisa por culpa del efecto 2000. Y por culpa del mismo desastre informático, todos los productos nuevos que salen al mercado llevan soja, a excepción de la soja, que es un sucedáneo. Es todo por un error en la cadena de montaje, que incluye la soja como ingrediente a pesar de que nadie lo haya planeado así, ni siquiera en marketing, que es donde se deciden todas las tonterías. Más: las elecciones en todos los países han sido en realidad fraudulentas desde el año 2000, al producirse errores en el recuento, en la introducción de datos o en el cálculo de escaños. La excepción: las presidenciales estadounidenses de 2000 y de 2004. El error no fue informático, sino humano, demasiado humano. También se han visto afectados los periódicos. Varios de los columnistas con prosa más polémica e insultante son en realidad tipos tranquilos y conciliadores, que no se explican quién introduce esos cambios en sus artículos. Obviamente no se trata de quién, sino de qué: el efecto 2000. Por supuesto la subida de los precios de la gasolina también es debida a esta catástrofe técnica, que hace que los contadores de las gasolineras vayan a su aire. Y es que ni siquiera el precio del petróleo influye en el de la gasolina, ya que desde hace más de cinco años la gasolina se obtiene destilando papel. A causa del efecto etcétera, etcétera. Se podrían citar más ejemplos: las zonas verdes de Barcelona, el diario Avui, el éxito de David Bisbal, los politonos, el blog de Arcadi Espada. Todo consecuencias funestas del mencionado y olvidado efecto. El problema de este tipo de consecuencia indirecta es que aún existen dudas acerca no sólo de su alcance, sino también de su existencia. Por este motivo no se están poniendo en marcha las medidas necesarias para solucionarlo, a pesar de las múltiples inconveniencias causadas. De todas formas, con lo dicho debería bastar para dejar más o menos claro que el efecto 2000 no fue sólo un truco para vender ordenadores nuevos. Y que hay que combatirlo para que no nos quedemos sin lo que llamamos civilización. La solución es fácil: format c: y volver a las Olivetti color aceituna. O eso o el caos.
