martes, 20. septiembre 2005
Jaime, 20 de septiembre de 2005, 10:13:38 CEST

Cerditos


Como buen médico que es, Hans Adenauer lleva tiempo preocupado por la ingeniería genética. "Reconozco que será una herramienta utilísima --escribía hace unos meses en The nature of science--, pero también muy peligrosa, si tenemos en cuenta los cambios que ya de manera natural está experimentando el ser humano". Hans recordaba que la media de altura de hombres y mujeres en países occidentales se está incrementando de forma acelerada, gracias a las mejoras en alimentación, higiene y sanidad. "Este aumento en la media de altura --explicaba-- está viniendo claramente propiciado por ellos, que son los mismos que están impulsando la nanotecnología. Es decir, se está creando una sociedad de personas demasiado grandes para manejar de forma eficaz las herramientas de las que dispone". Según Hans Adenauer, el siguiente paso es "usar la ingeniería genética para que ellos sean lo suficientemente pequeños como para disponer a su antojo de todos los avances tecnológicos, dejándonos a los demás a su merced. Nuestros nietos no podrán ni llamar por teléfono sin antes pedir permiso a esta raza de dictadores enanos". Adenauer avisa de que si bien aún falta tiempo para que se pueda usar esta arma sociogenética, lo cierto es que hay que estar prevenidos. "La ciencia avanza que es una barbaridad. Ya se han hecho experimentos con cerdos. ¿De dónde salen si no los concursantes de Gran Hermano y Operación Triunfo?"


 
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lunes, 19. septiembre 2005
Jaime, 19 de septiembre de 2005, 10:12:54 CEST

Salvar al soldado Jaime


Recordaré a George como al mejor amigo que tuve en las trincheras: siempre con su infatigable sonrisa en el rostro y siempre consiguiendo que engañáramos al miedo en los momentos más duros con un chiste verde. Para él era fácil, claro, porque se bebía hasta el jarabe para la tos. No había noche que no se acostara cantando y mañana que no se levantara como si le hubieran pegado una paliza. Cosa que en ocasiones había ocurrido. Ah, George, siempre se van los mejores. Y le debo la vida, sí, él me la salvó cuando quedamos atrapados bajo el fuego enemigo. Al principio no quería salvarme, ya sabéis cómo era George, un vago encantador, pero fue decirle joder, George, somos hermanos de armas, piensa en Peggy, que me espera en Port Hope, y su rostro ya comenzó a mostrar su arrojo habitual. Aunque al final tuve que apretarle el cañón de mi pistola contra las costillas y rodearle el cuello con el brazo para poder avanzar entre los morterazos y disparos. El muy cerdo se resistía como el valiente que era. Cuando le alcanzaron un par de veces dejó de retorcerse y pudimos avanzar algo más rápido. Llegó medio desangrado a la trinchera. Y yo sin un solo rasguño gracias a aquel héroe aún sin medalla. El muy cachondo todavía reunió fuerzas para soltar un último chiste. "Joputa", me dijo. Nos arrancó a todos una carcajada y también unas lágrimas. Lágrimas que no han de avergonzar a un soldado, y menos cuando nos deja el mejor de los reclutas. George, joputa, se te echa de manos. No te preocupes por tu mujer y las gemelas. Yo cuidaré de ellas. Sobre todo de las gemelas, dentro de unos años. Y esto no es un adiós. Bueno, sí, en realidad sí es un adiós, no jodamos, si esto no es un adiós, qué lo es. Al fin y al cabo, hay gente que sale por la mañana y ya dice adiós aunque luego vuelva por la tarde. Así que adiós, George, adiós.


 
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jueves, 15. septiembre 2005
Jaime, 15 de septiembre de 2005, 13:10:36 CEST

La nota


Ha causado revuelo el hecho de que el señor Bush le pasara una nota a la señora Rice pidiendo permiso para ir al baño. Y es que finalmente se demuestra que, a pesar de los abundantes indicios en contra, el presidente de Estados Unidos sabe escribir. EL CLÁSICO COMENTARISTA DE BLOGS POLÍTICOS: Oh, ah, ya empezamos con las bromitas sobre Bush. Pues que sepas que alguien que llega a presidente de la nación más poderosa del mundo no puede ser un deficiente mental. JAIME: No interrumpas, que no he acabado: de todas formas, con la cara de señorita Rottenmeyer que tiene... ECCDBP: ¡Ni se te ocurra insultar a Condoleezza! J: ¿Cómo? ECCDBP: Lo que has oído. Cómo sois los progres, tanto hablar de igualdad entre hombres y mujeres y entre negros y blancos, y cuando una mujer negra ocupa un cargo como el de Rice lo que hacéis es reíros de ella en lugar de rendirle la debida pleitesía. Bueno, negra no. Afroamericana, que decís vosotros los progres, que vivís bajo la dictadura de lo políticamente correcto. J: Dicen que además es lesbiana. ECCDBP: Oh, ah, esto es increíble, la hipocresía retroprogre no tiene límites. Ahora resulta que también eres un homófobo. J: Por cierto, tanto hablar de la nota de Bush me hace pensar en una cosa: ¿alguien ha visto alguna vez a Esperanza Aguirre escribir algo? Porque tengo mis dud... ECCDBP: Ya empezamos con esa falsedad producto de la máquina de propaganda de la progresía. Esperanza Aguirre --otra mujer que desempeña un cargo de responsabilidad, te lo recuerdo-- es una de las personas más cultas de España. Y es inteligentísima. Lo dicen en Libertad Digital. Además, cuando fue concejal del ayuntamiento de Madrid organizó un homenaje a Hayek. A Hayek, nada menos, un austriaco al que deberías leer para librarte de esas cadenas socialistas filoislamofascistas progretarras quemaconventos que no te permiten valorar la libertad. J: Hombre, me parece exagerado homenajear a Salma Hayek. ECCDBP: Qué gracioso, qué gracioso. Ya está el rojo intentando hacer chistecitos para que no quede en evidencia su ignorancia. Y luego encima tienes el valor y la desfachatez de reírte de una de las mentes más despejadas y libres de la nación. Apunta bien lo que digo: Esperanza Aguirre será presidenta de España. La mejor presidente de España. Nos llevará a cotas de progreso inimaginables. J: Eso, y Cataluña será independiente. ECCDBP: ¡No! Cataluña será la segunda provincia de Madrid. Y Hayek, obligatorio en primaria. Y Mises en secundaria. Y todos cantando el himno de España antes de comenzar las clases o la jornada laboral. J: Pero si no tiene letra. ECCDBP: ¡Pues se inventa una! J: Oye, en serio, que se te va a reventar la vena. ECCDBP: Oh, ah, ¿la del cuello o la de la frente? J: Las dos, ahora que me fijo. ECCDBP: Oh... Ah... Er... Gracias por avisar... Ya me dijo el médico que tuviera cuidado, que las recaídas son gravísimas. J: De nada, hombre, sólo faltaría. ECCDBP: Bueno, voy a... A tumbarme un rato... Disculpa... J: Venga, cuídate. Y no escuches la Ser, que te pones de los nervios. ECCDBP: Ya lo sé, ya lo sé.


 
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miércoles, 14. septiembre 2005
Jaime, 14 de septiembre de 2005, 11:35:57 CEST

Hans Adenauer informa


Como recordarás, tenemos un problema por culpa del listo de Jakob: como le dio por no morirse en el accidente de avión y ante la ausencia de universos paralelos, nos encontramos con dos Jakob Adenauer: uno enterrado y el otro dando vueltas y causando confusión, cuando no pánico. Todo por culpa de la aversión que siente mi hermano por la mentira. Así, si en la universidad o en el barrio alguien le pregunta si no estaba muerto, Jakob contesta que sí, en lugar soltar un "no" que al menos tranquilizaría al interlocutor haciendo pensar en una posible equivocación. Obviamente hay que solucionar este lío, para lo que tenemos tres alternativas más o menos posibles. Primero, asesinarle y deshacernos del cuerpo. Esta es la más sencilla. Como buen médico, conozco miles de formas de deshacerme de un cadáver. Se aprende en tercero de carrera. Así tendríamos dos Jakob Adenauer, pero al menos los dos muertos y además uno, digamos, reducido a polvo y en el desagüe. La segunda solución sería resucitar al Jakob muerto, solución por la que apuesta mi hermano, pero que comporta no pocos inconvenientes. Para empezar, mi técnica de resurrección sólo ha tenido éxito con ratones. Y además trae consigo numerosos y variados efectos secundarios: incapacidad para distinguir colores, sordera intermitente, sequedad de boca, profunda desazón vital al cuestionarse la posibilidad de que el alma de uno esté en el cielo o en el infierno mientras que su cuerpo no sea más que un autómata que vaga por la tierra, etcétera. Y si bien está solución elimina el problema de tener un Jakob muerto y otro vivo, sí que conlleva la dificultad de lidiar con dos Jakob correteando por ahí. Mi hermano asegura que sería práctico: uno podría dar clases mientras otro acaba su libro, por ejemplo. También me hace la pelota prometiéndome que podré usar a uno de los dos --"el otro", dice, aunque en realidad no hay "otro"-- para mis experimentos o para comprobar mis según él "particulares teorías acerca del yo". Qué sabrá, el ignorante. Por tanto, parece que la opción más fácil es crear un universo paralelo. Que no existan no significa que no puedan llegar a existir. A simple vista puede parecer difícil, pero en realidad sólo hay que copiar el universo que ya tenemos. Copiar no es difícil. Que se lo pregunten a mi hermano, que se licenció así. No se trataría sólo de crear un universo exactamente igual a este en el que mi hermano no hubiera muerto. Hay que buscar acomodo al hermano que tenemos de sobras sin crear otra duplicidad de Jakobs. Aunque esta duplicidad fuera paralela y a nosotros no nos afectara. Porque eso es lo que mi hermano hará: pasar de este universo nuestro al paralelo que crearemos con un poco de paciencia. Lo que hay que hacer es crear un universo en el que mi hermano haya muerto, pero después viniera de otro universo paralelo a seguir su vida. Un mundo en el que esto se considere normal aun en el caso de que no haya pasado nunca. Porque si no, los Jakob y Hans del universo paralelo intentarían solucionar ese problema, creando a su vez un universo paralelo en el que tendrían el mismo problema que ellos, para lo que los Adenauer del universo tres crearían otro universo paralelo, etcétera, etcétera. Es sencillo.


 
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martes, 13. septiembre 2005
Jaime, 13 de septiembre de 2005, 15:10:29 CEST

¡Camarero!


JAIME: Oiga, camarero... ¡Camarero! ¡Señor! Oiga... Camarero... Camarero. ¡Camarero! ¡¡CAMARERO!! Oiga, por favor... Camarero... Ep... Jefe... ¡Aquí, aquí! ¡No! ¡Allí no! ¡Aquí! ¡AQUÍ! Derecha, derecha, izquierda, derecha, ¡dispara! CAMARERO: Señor. J: Es que le he pedido un café. C: Sí, señor. J: Y me ha traído un bocadillo de tortilla. C: Y al señor no le gusta la tortilla. J: Sí que me gusta. C: ¿Entonces cuál es el problema? J: Que he pedido un café. C: Ahora le traigo el café. J: Y llévese el bocadillo. C: ¿No le gusta el bocadillo? J: No lo sé, no lo he probado. C: ¿Y cuál es el problema? ¿Es demasiado pequeño? ¿Demasiado grande? J: No, es que yo no he pedido ningún bocadillo. C: Lo siento, señor. ¿Y qué ha pedido? J: Un café. C: ¿Y por qué tiene un bocadillo enfrente de usted si ha pedido un café? J: Usted sabrá. C: Lo siento señor, pero el bocadillo está en su mesa, no en la mía. J: A ver, yo le he pedido un café y me ha traído un bocadillo. C: Lo siento señor. Error mío. J: Sí, claro. (Silencio incómodo) J: Entonces... C: Ya he reconocido mi error, señor. ¿Usted nunca se equivoca? J: ¿Pero me podrá cambiar el bocadillo por un café o no? C: Creo que me está intentando engañar. J: ¿Perdón? C: Perdone usted, señor, pero creo que hay truco. J: ¿Truco? C: Sí, claro, si yo le doy un café que cuesta noventa céntimos no tiene mucho sentido que me dé a cambio un bocadillo que cuesta dos con diez. Aquí hay gato encerrado y, con todos mis respetos, yo no soy fácil de timar. J: A ver si lo entiende: yo quiero un café. C: Sí, señor. Nada más fácil, señor. Esto es un bar, señor. Le traigo un café ahora mismo, señor. J: Y no quiero ningún bocadillo de tortilla. C: Claro que no, señor, ya tiene uno, para qué quiere dos. J: No, es que éste no lo he pedido. C: ¿Entonces qué hace en su mesa? J: Eso me pregunto yo. C: Mire, no quiero entrometerme, pero debería cuidarse más. Yo duermo siempre mis ocho horas diarias y como mucho pescado: así tengo la mente despejadísima. Si pido un bocadillo, me acuerdo de haberlo pedido, lo cual es una ventaja ya que no me tengo que preguntar cómo ha aparecido un boca... J: ¡Pero es que yo no lo he pedido! C: No entiendo, señor. J: Oh, es igual, ya me lo como, mire cómo me lo como, ¿LO FE? EFTOY COBIEMDO Y HABLAMDO COM DA DOCA MENA, ¿MALE? ¡MOCADILLO DE TODTILLA! ¡BE EMCABTA! C: ¿Algo más, señor? J: No, no, por favor, no. Déjeme a solas con mi bocadillo. Y ya iré a pagar a la barra. No se me acerque. C: Sí, señor. Me alegro de haber sido de ayuda, señor. Si necesita algo más, llámeme.


 
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