jueves, 6. octubre 2005
Jaime, 6 de octubre de 2005, 12:31:18 CEST

Listas


Tras una ceremonia nada emotiva, Jakob Adenauer ha viajado al universo paralelo que su hermano y él terminaron la semana pasada. Así pues, se puede decir que finalmente y por lo que respecta a este mundo, Jakob ha muerto del todo. Cosa que me recuerda a una entrada de su Diario muy secreto en la que explicaba que estaba cumpliendo a rajatabla su lista de cosas a no hacer jamás, que incluía, entre otras actividades, "cantar en un karaoke, leer las memorias de Churchill, probar la en realidad inexistente comida china y alistarse en el ejército". Según Jakob, es absurdo redactar una lista de cosas a hacer antes de morir, ya que "ese tipo de empresas no dependen sólo de uno mismo. Sin ir más lejos, yo soy un magnífico intérprete de corno inglés, pero si no he tocado nunca con la Filarmónica de Berlín es sólo por presiones políticas". En cambio, la cosa cambia si se trata de una lista de cosas a no hacer: "Cada día que pasa sin que me apunte a un gimnasio o firme un manifiesto es un éxito. Y así soy más consciente de mis debilidades, ya que si fracaso, lo sabré en seguida y no tendré que esperar a morirme para consultar la lista en cuestión". Además, según el mayor de los Adenauer, "nunca se tiene verdadera intención de llevar a cabo los buenos propósitos de esas listas. No tengo nada en contra de las ensoñaciones estériles, pero una relación de cosas a no hacer tiene la indudable ventaja de que se comienza a poner en práctica nada más redactarse". De todas formas, lo cierto es que Jakob también escribió una lista de cosas a hacer antes de morir. El problema es que he dado con ella demasiado tarde como para prevenir a Hans. Ahora no sé si enviársela. Igual es mejor que no la lea. Por evitarle un disgusto, digo. Más que nada porque uno de esos buenos propósitos es: "Construirme un universo paralelo en el que pueda reinar como emperador supremo y que así se me brinden el respeto y la admiración que sin duda merezco". Temo que Hans, siendo médico y no físico, igual no haya podido supervisar de modo adecuado la creación de este segundo universo. Pero, en fin, supongo que ya da lo mismo.


 
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miércoles, 5. octubre 2005
Jaime, 5 de octubre de 2005, 9:36:29 CEST

Así no se puede


La señora va y me pregunta que a qué altura se encuentra la calle Mallorca. Y luego cuando esté con sus amigas hinchándose a suizos dirá que si la juventud esto que si la juventud lo otro. Pero ella, incapaz de consultar la guía antes de salir de casa. Venga, a lo loco, que sea lo que Dios quiera y si aparezco en Túnez, que me quiten lo bailao. Si remarco lo de jubilada no es porque tenga algo en contra de los pensionistas, al contrario, qué más quisiera yo que ser pensionista. Lo digo para recordar que aquella mujer no tenía la excusa de las prisas y el estrés. Todo el día en casa, viendo el programa de Ana Rosa Quintana y quejándose de todo, que es lo único que hacen los viejos, ver la tele y quejarse. Digo yo que entre protesta y protesta acerca de lo espantosa que es la ropa de hoy en día y lo maleducados que son los taxistas, bien podría haber arañado medio minuto para abrir el callejero y buscar la calle a la que quería ir. Pero no. Qué inconsciente. Pero qué inconsciente. Y si se pierde, luego todos a pagar con nuestros impuestos los sueldos de los agentes de policía destinados a su búsqueda, agentes que desperdiciarían el tiempo con aquella mujer en lugar de resolver crueles asesinatos y de desmantelar redes de narcotraficantes. Para que le sirviera de escarmiento y aprendiera a comportarse como una ciudadana de provecho, la envié en dirección contraria. Supongo que al llegar a la plaza Cataluña se daría cuenta de su error y haría examen de sus faltas y propósito de enmienda. Eso, o seguiría caminando Ramblas abajo hasta llegar al puerto. La vieja, algo desorientada, volvería a preguntar por la calle Mallorca, con tan mala fortuna de dar con alguien duro de oído. Porque ése es uno de los peligros de preguntar direcciones por la calle en lugar de consultar las seguras guías: preguntar a un sordo. La señora, siguiendo las instrucciones del sordo en cuestión, saltaría al agua y llegaría a nado a Mallorca, que no es sólo calle, sino también y como algunos saben, isla balear. Y que no se queje: peor hubiera sido preguntar por Berlín, Puerto Príncipe o Nicaragua.


 
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martes, 4. octubre 2005
Jaime, 4 de octubre de 2005, 9:39:53 CEST

Incompetentes


Al fin me llegó la última edición de la Enciclopedia Británica. Sin embargo y por algún motivo que no alcanzo a comprender, mi nombre NO aparece. Sí, un ultraje. He enviado una carta de protesta a los responsables de esta obra que con cada edición pierde calidad a ojos vista. La Encyclopaedia Britannica ya no es lo que era, desde luego que no. Reproduzco la carta por su interés.

Apreciados señores:

Con retraso respecto a las fechas anunciadas por el comercial enviado a mi casa --por cierto, sin corbata-- acuso recibo de los treinta y dos volúmenes de su enciclopedia, incluyendo los correspondientes apéndices, el libro del año 2004 y un interesante catálogo de pañuelos de seda. Observo que en el total de los 64.900 artículos han incluido términos como "stone" o "potato", pero no han encontrado espacio para añadir ni siquiera un extracto de las catorce hojas que les remití con un resumen de mi vida y obras. No hay nada ni en la R de Rubio ni en la H de Hancock (sí, también he mirado en la H, uno no se puede fiar más que de uno mismo). Este hecho me causa no poca sorpresa y decepción: ¿acaso pretenden decirme que toda mi vida y mi trabajo dedicados por entero al cultivo de la excelencia en sí (ver mis publicaciones al respecto) valen menos que una piedra y una patata, dicho sea con todo mi respeto por los colectivos de minerales y tubérculos? Quiero pensar que no se trata de un asunto de mala fe por su parte y que en modo alguno pretendían insultarme. No. Soy de natural optimista y tiendo a creer en la bondad innata de los seres humanos, dentistas incluidos. Creo por tanto que se ha tratado de un simple caso de incompetencia. Algún representante de esa nueva generación de empleados sin sentido del compromiso y de la responsabilidad habrá extraviado el documento que les envié. Puede que incluso voluntariamente, para evitarse así un trabajo que, pese a todo, es necesario. Pero no, nada más lejos de mi intención que provocar la cacería del irresponsable causante de tal estropicio. Aunque, de no hacerlo, la más que discutida calidad de su otrora excelente enciclopedia seguirá decayendo, ya que lo ocurrido servirá como ejemplo a otros redactores y asalariados que optarán también por la indolencia y la ley del mínimo esfuerzo, al no recibir esta actitud el necesario por ejemplarizante castigo. Pero ése, señores, es su problema. Por mi parte, yo me doy por satisfecho si en las sucesivas reimpresiones y reediciones de la enciclopedia incluyen el artículo que les remito de nuevo. Reciban mis más cordiales saludos, etcétera.


 
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lunes, 3. octubre 2005
Jaime, 3 de octubre de 2005, 9:48:58 CEST

Cambios


Queridos amigos: Llevo mucho tiempo en esto de los blogs. Llegó el momento de tomarse un descanso. (...) Ay, menos mal. Necesitaba ese paréntesis. ¿Por dónde iba? Ah, sí. Esta mañana me he levantado con un terrible dolor de cabeza. Me dolía tanto que he disuelto tres gelocatiles en el café con leche... EL CLÁSICO COMENTARISTA DE BLOGS POLÍTICOS: ¿España se desmorona y tú nos hablas de un dolor de cabeza? ¡¿Pero qué clase de blog es éste?! JAIME: Perdona, pero ¿podrías usar los comentarios como todo el mundo? ECCDBP: ¡No! J: Y no grites, que me sigue doliendo la cabeza. ECCDBP: A mí me duele España. ¿No ves lo que está pasando en Cataluña? Un nuevo estatuto. Los países libres y democráticos no modifican sus leyes. Como Arabia Saudí, un país libre, amigo de Estados Unidos y con un código penal digno del siglo 15. Eso es un país y no España, cuya sentencia de muerte han firmado esos malditos catalanes con un textito filoterrorista que no es más que el prólogo de la independencia. J: ¿Te importaría cerrar la puerta? ¿Por fuera? ECCDBP: No, ese truco no te servirá otra vez. Hoy no me podrás CENSURAR, maldito rojo estalinista amigo de Sadam y de Fidel. España está ante un cambio de régimen y alguien tiene que denunciarlo. J: ¿Un cambio de régimen? Pues me parece fatal. ECCDBP: Hombre, albricias, al fin entras en razón. J: Sí, porque aunque sea un tópico, en España se come muy bien. Y ahora en Cataluña es época de setas. ECCDBP: Vete a paseo. De régimen político. Lo ha dicho Aznar. Esto es un golpe de estado en toda regla. Dejaremos de ser una monarquía parlamentaria. J: ¿Y qué seremos? ECCDBP: Una dictadura de lo políticamente correcto amiga del islam y de Chávez, con todos los medios de comunicación en manos de Polanco, si es que no lo están ya, y con los conventos y las iglesias ardiendo en llamas. Los únicos que se podrán casar serán los homosexuales ¡y sólo entre ellos! E internet se prohibirá porque, ah amigo, la batalla de internet la hemos ganado nosotros, los liberales, y eso os jode a los retroprogres, ah, cómo os jode, sólo hay que ver tu cara de asco. J: Es que se me ha pasado el dolor de cabeza. Ahora siento náuseas. ECCDBP: No me extraña, con lo mal que va el país. Y aún no he hablado de la relación Eta-Cataluña, más que evidente. De hecho, creo que los etarras son en su mayoría terroristas independentistas catalanes, apoyados por algún que otro vasco, a su vez con el apoyo logístico del eje francoalemán y de los servicios secretos marroquíes. Hay mucho que no sabemos acerca de Eta. Algunos esperamos ansiosos las revelaciones de Pedrojota al respecto. Y no me extrañaría que apuntaran a altos cargos del Psoe, como por ejemplo Rubalcaba, fíjate lo que te digo. J: Me fijo, me fijo. Cielos, ¿qué veo? ECCDBP: ¿Qué? ¿Qué? J: Un quiosquero está poniendo los ejemplares de La Razón debajo de los del Avui. ECCDBP: ¿Pero cómo se atreve ese maldito censor? ¿En qué clase de dictadura absurda vivimos, que uno no puede comprar el diario que quiera? Y además lo tapa con ese folleto filoterrorista en quiebra mantenido por nuestros impuestos y por un par de empresas privadas de derechas, menuda traición, que lo haga Godó pase, ¿pero Planeta, que también edita La Razón? Espera, me he hecho un lío. J: Yo iría a hablar con el del quiosco. ECCDBP: Ahora voy, oh, y tanto que sí. Espérame aquí, que tengo que decirte cuatro cosas sobre un reportaje que vi ayer en TV3. ¿O debería decir TVERC? J: Sí, sí, aquí estaré... Y tanto... (...) Huy, mira, un taxi.


 
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jueves, 29. septiembre 2005
Jaime, 29 de septiembre de 2005, 9:53:22 CEST

¿Por dónde andas?


Odio que al hablar por el móvil me pregunten dónde estoy. De hecho, odio hablar por teléfono, así que quienes me llaman ya tienen bastante suerte con el honor que les hago al contestar, en lugar de tirar el móvil a la alcantarilla como hice con el otro. Bueno, en realidad se me cayó. Es igual, el caso es que me da especial rabia cuando me llama mi madre para pedirme un favor. Porque es lo primero que dice. ¿Dónde estás? Como si desconfiara de mí y ya de entrada quisiera quitarme una excusa. Desconfía. De mí. Mi propia madre. De mí. Si soy uno de los tipos más serviciales de toda la nación catalana y alrededores. Es más, mis amigas me llaman Jeeves. I endeavour to give satisfaction. El caso es que la pregunta me repatea tanto el hígado que a mi pobre madre le contesto como se merece: con otra pregunta. Con lo que nuestras conversaciones parecen sacadas de una película de mafiosos. --Diga. --¿Dónde estás? --¿Por qué quieres saberlo? --Soy tu madre, ¿recuerdas? Igual sólo me preocupo por ti. --Es posible. Pero entonces ¿por qué no preguntas "cómo" me encuentro y no "dónde" me encuentro? --A veces el dónde dice más que el cómo. Ahora mismo arde un edificio en el centro. ¿Estás en el centro? --¿En el centro de dónde? --Ya sabes de qué hablo. --No, no lo sé. Refréscame la memoria. --Muy bien, señorito, como no traigas una barra de pan cuando vuelvas a casa, haré realidad el mayor deseo de tu padre. --No quiero saberlo. --Pues te lo voy a decir ahora mismo: que un día regreses y te encuentres con la cerradura cambiada y las maletas en la puerta. Que ya tienes una edad. --Huy, me viene fatal. Estoy... Estoy en el centro... Ayudando a los bomberos... Hay un edificio en llamas y van cortos de personal. --Una de cuarto. --Una de cuarto.


 
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