sábado, 9. julio 2011
Jaime, 9 de julio de 2011 17:15:36 CEST

El método de ligoteo Jaime Rubio


Apreciados amigos de La decadencia del imperio:

Ya no recuerdo qué iba a decir.

Dicho lo cual, cada semana me llegan multitud de cartas preguntándome por el secreto de mi éxito con las mujeres. Pues bien, no os pienso desvelar todos mis trucos, pero sí que os puedo decir que no se trata de mi enérgico cuerpo de ciento doce quilos embutidos en un metro cincuenta y dos de altura, ni tampoco de mi impresionante fortuna personal, actualmente invertida en unas cuantas granjas de lemmings.
No, al final lo que realmente cuenta es saber acercarse a las mujeres con confianza y desparpajo. Y también ser tú mismo. Es muy importante que cada cual sea cada mismo.
Durante seis años y por una confusión tonta yo fui un tal Mariano Galíndez y todo era un lío importante. Lo peor es que ahora tengo que pasar una pensión a sus hijos.
El caso es que nosotros los tímidos a veces necesitamos algo de ayuda extra para atrevernos a presentarnos a esa chica que nos gusta, y a la que negaremos haber seguido y fotografiado durante meses, por mucho que insista el juez.
Como algunos sabrán, hay formas de conocer a señoritas que no tienen que ver con bares nocturnos, alcohol, música alta y seguratas que nos sacan a rastras mientras gritamos "no es verdad que le tocara el culo, agente".
Una muy efectiva es la de llevar un perrito.
Uno saca a pasear un agradable y simpático canichín por la calle y no hay chica que se resista a hablarle al desconcertado chucho como si la pobre padeciera algún tipo de lesión cerebral.
-AY MIRA EL PERRO AY PERRITO AY PERRITO QUÉ GUAPO QUÉ GUAPO ¿VERDAD QUE ERES GUAPO PERRITO? CLARO QUE SÍ CLARO QUE SÍ CLARO QUE SÍ.
A partir de este punto, la gente suele limitarse a intentar establecer una conversación. Hola qué tal. Eres del barrio. Me gustan tus cortinas. No, las de la habitación. No es verdad que te vigile con mis prismáticos. Etcétera. Pero este procedimiento es muy lento. Demasiado lento. Yo acelero el proceso y en apenas unos minutos ya sé si voy a llegar a algo con esa chica o no.
Lo llamo la variante Jaime Rubio.
Mi método --os doy las "de nada" por adelantado-- consiste en coger al perro del cuello, sacar una pistola y gritar:
-¡Si no somos novios, mato al perro! ¡Lo mato, te juro que lo mato!
Las mujeres son egoístas por naturaleza y eso me ha llevado a matar muchos perros.
Pero alguna vez las cosas han salido bien. Por ejemplo y gracias a este sistema, estuve saliendo con una chica muy guapa. Lo malo es que no podía soltar ni el perro ni la pistola, porque ella hubiera aprovechado para huir. Pero fueron dos años muy felices. Recuerdo con especial cariño el viaje a Menorca y los paseos por las calas al atardecer. El ruido de los besos se entremezclaba con el romper de las olas y los quejidos del perro, que al parecer estaba algo incómodo.
Al final, el perro se puso enfermo y se murió. Mi novia cogió un taxi antes de darme tiempo a agarrar a otro chucho.
Sé que hay gente que usa métodos similares con bebés. Se ve que también les gustan a muchas chicas, e incluso muchas les hablan igual que a los perros. Pero claro, si la relación sale bien y es duradera, no veo muy claro eso de ir arrastrando a un adolescente a punta de pistola.


 
Menéame Envía esta historia a del.icio.us
enlace directo