lunes, 6. junio 2005
Jaime, 6 de junio de 2005 11:38:56 CEST

Algunos me llaman ratón de biblioteca (¿o era rata miserable?)


Esto ya está llegando a niveles inauditos. La semana pasada y a pesar de las recomendaciones de mi médico, me vi obligado a responder a uno de estos memes que van circulando de blog en blog. Bien, pues hoy me encuentro con que Tina me endosa no uno, sino dos.
El musical lo damos por contestado. A lo ya respondido la semana pasada añadiré que por culpa de un empleo anterior tengo un buen puñado de discos que me avergüenzan y que ni siquiera he podido regalar. Es decir, mis "amigos" se han negado a aceptar uno de mis regalos. Cría cuervos y no te sacarán los discos. Me refiero a cedés como el último (o penúltimo, no estoy seguro) de Eros Ramazzotti y otro --atención, ésta es buena-- de Moncho Borrajo. Sí. He escrito Moncho Borrajo. Y no es un error tipográfico.
El meme libresco sí que lo voy a contestar. Mi buen dinero me cuesta poder hacerlo y además quedar bien. Sí, sí, dinero. Al fin y al cabo, no es barato contratar los servicios de la filial española de la Waama, creada por Flann O'Brien a mediados del siglo pasado.
Los servicios de la Waama son caros, especialmente teniendo en cuenta que contraté el servicio Le Traitement Superbe, pero son también imprescindibles en la sociedad de hoy en día, en la que se ha olvidado el minimalismo y las casas vuelven a llenarse de muebles. Y es que no hace mucho mi decorador me llenó el loft de estanterías y me vi por tanto obligado a llenar estas estanterías de libros.
Pero, claro, era evidente que yo no había tocado ninguno de esos volúmenes en mi vida. Los lomos estaban intactos, sin grietas ni desgaste alguno. Cualquiera que entrara en mi casa podía pensar algo así como "por culpa de imbéciles como éste el Amazonas se está quedando sin árboles".
Esto se ha acabado gracias a la Waama, que envió a tres de sus mejores empleados a manipular mis libros convenientemente. Ahora están todos manoseados, se nota que las esquinas de algunas hojas han sido dobladas y hay incluso olvidados accidentalmente y a modo de punto programas del TNC y del Auditori, y entradas del cine Verdi.
Más: los libros de bolsillo han sido realmente llevados en un bolsillo durante días, con el estrago para tapas y páginas que tal cosa significa. Y los ensayos están subrayados y llenos de anotaciones al margen como:
Excelente.
????
El autor está completamente equivocado en este punto.
Me parece correcto, pero creo que Sloterdijk explica lo mismo aportando más datos en el tercer volumen de Esferas, unglücklich aún no traducido al español.
Cfr. Gray (1999), pp 145 y ss.
Javier Marías me explicó lo mismo en una cena, hará unas semanas.
Por supuesto, tampoco faltan las dedicatorias, tan bien falsificadas que los propios autores dudarían.
"A mi gran amigo Jaime, un abrazo y gracias por recomendarme a tu dentista". Martin Amis.
"Querido Jaime, sin ti este libro no hubiera sido posible". Lucía Etxebarría. (Por ésta me tengo que disculpar.)
"A Jaime, con cariño y admiración", Jane Austen.
"Permíteme, Jaime, que te dedique esta primera edición de Guerra y paz, agradeciéndote una vez más tu ayuda a la hora de crear algunos de los personajes y de perfilar una trama que hasta que llegaron tus consejos era insostenible". León Tolstoi.
Ahora y gracias a la Waama, cuando celebro una fiesta puedo invitar tranquilamente a gente con gafas de pasta, no sólo sin temor sino además con ganas de que paseen su vista por las estanterías y saquen al azar un volumen, no sé, de historia del ballet ruso. El cretino que agarre el libro verá que ha sido vapuleado y subrayado como si incluso pensara escribir una breve reseña para el Times Literary Supplement. Servicio que la Waama también ofrece, pero que supone un gasto ya excesivo.


 
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