lunes, 21. julio 2003
Jaime, 21 de julio de 2003 0:00:34 CEST

Sin exagerar


Lo primero que pensamos casi todos cuando nos enteramos de que el cuerpo de David Kelly había aparecido bocabajo, con las venas cortadas y con un frasco de analgésicos a su lado era que le habían asesinado.
Pero, la verdad, y visto que a Tony Blair le perjudica más la muerte de este pobre hombre que el hecho de que pudiera seguir explicando cosillas sobre las armas iraquíes a la BBC, parece más que creíble la versión oficial: se suicidó porque no podía soportar la presión y se sentía además traicionado por sus compañeros.
Quizás algunos crean que es una suerte que un gobierno democrático como el inglés no tenga responsabilidad en la muerte de un ciudadano, pero a mí no me parece mucho mejor que este gobierno presionara a una persona por haber dicho la verdad, hasta el punto de que este hombre optara por matarse.
Y es que no hay que olvidar que Kelly está muerto justamente por explicar la verdad. Mientras que tanto el primer ministro británico como el presidente de Estados Unidos se han visto obligados a sincerarse, aunque sólo en parte. Es decir, han admitido que exageraron algunas de las informaciones sobre las armas de destrucción masiva, la excusa que esgrimieron con más energía para iniciar la guerra contra Iraq.
Exagerar me parece un término suave. El propio Blair afirmó que Sadam Hussein estaba en condiciones de atacar el Reino Unido en 45 minutos. Pero de tener armas que permitan atacar en menos de una hora a lo que hasta el momento se ha encontrado en Iraq -es decir, nada- hay un trecho que a mí me parece más largo que una mera exageración.
Eso sí, mientras Blair y Bush entonan un tímido -timidísimo- mea culpa, José María Aznar, el tercero de las Azores, sigue empeñado en que las armas aparecerán. Que igual aparecen, por qué no, pero tal cosa no ayudaría a comprender por qué se empeña en ser más bushista que Bush.
El caso es que se ha mentido. O se ha exagerado la verdad, que es como mentir, pero sin exageraciones, sin avasallar. Y al respecto de la mentira en democracia, no está de más recordar algunas palabras de Jean-François Revel, liberal francés nada sospechoso de ser un rojo pacifista. Dice Revel en El conocimiento inútil que la democracia es un régimen que "sólo es viable en la verdad y lleva a la catástrofe si los ciudadanos deciden según informaciones falsas".
Obviamente, las democracias no son perfectas y los políticos mienten más a menudo de lo recomendable. Pero estas últimas mentiras sobre las armas de Hussein ya han provocado una guerra que no acaba de acabarse y el suicidio de un científico que cometió el error de ser sincero. No es poca cosa.


 
Menéame Envía esta historia a del.icio.us
enlace directo