miércoles, 16. octubre 2002
Jaime, 16 de octubre de 2002 16:15:54 CEST

Más o menos loco


Era evidente que no estaba ciego. No sólo por el bastón blanco de pega y las tópicas gafas de sol, sino porque es un viejo conocido de todo barcelonés. Antes se paseaba por las Ramblas con una metralleta de juguete, hecha con cartones vacíos de tabaco, y le gritaba a quien quisiera escuchar -es decir, a nadie- que fumar mata. Ahora, por lo que vi ayer por la tarde, se dedica a pasearse por el metro, disfrazado de ciego, con su habitual barba de chivo y un cartel colgado del cuello en el que se puede leer algo así como: "Ciego y sordo para protegerme del ataque audiovisual". Se coloca en el centro del vagón, se quita un tapón del oído y vocifera, con marcado acento británico.
-¿Me permiten un consejo? Si quieren protegerse de toda esta mierda que nos ponen en el metro, lo mejor son unas gafas de sol y unos tapones... ¡No nos quieren dejar en paz con los malditos anuncios!
Toda esta mierda quiere decir, supongo, los cartelitos de publicidad y los televisores de los andenes con noticias y anuncios. Aunque tampoco se detiene a explicarlo, ya que se dedica a intentar convencer a una veinteañera a la que ha pillado desprevenida. Además, se baja en la siguiente parada, caminando deprisa para llegar a otro vagón antes de que el tren reemprenda el camino, pero sin olvidarse de ir dando golpecitos con su bastón blanco en el suelo.
Supongo que cree ser un bufón shakespeariano y, si alguien lo llama loco, no dudará en asegurar que sólo los locos dicen la verdad. Seguramente está fascinado con su leve enajenación, y olvida que, por mucho que se diga, las enfermedades mentales no son ni creativas ni agradables. Es también posible, por qué no seguir inventando, que esté casado y que de vez en cuando su mujer tenga que bajar a la calle avergonzada, a recogerlo para darle su medicación y pedirle que se tranquilice mientras llama al médico. Sí, doctor, lo ha vuelto a hacer.
A mí, lo siento, no me parece especialmente extravagante. Decir que el tabaco mata o que la publicidad agobia no es original, precisamente. Me da que si realmente estuviera loco, en el mejor de los casos habría que buscar esa "verdad" -si es que hay tal cosa- debajo de alguna forma algo más delirante.
O puede que sea cosa mía. Igual de ver a tanta gente, por ejemplo, hablando sola por la calle -los móviles en la oreja son para disimular que se tiene un amigo invisible-, veo al loco tradicional como al más común de los vecinos. Y no creo ser una excepción. Los bufones tendrán que esforzarse.

 
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