miércoles, 9. abril 2003
Jaime, 9 de abril de 2003, 9:37:51 CEST

Antipáticos


José María Aznar quiere un país serio. Espera que no permitamos que los tópicos sobre España marquen nuestra imagen en el extranjero. Nada de sol, ni de juerga, ni de sevillanas, ni de siesta. Somos aliados enérgicos, duros, trabajadores. O algo así. Claro que lo que en realidad pide el presidente es que volvamos a un tópico anterior. Y es que, hasta el siglo pasado, antes de que imperase la imagen de una España simpática -el término es suyo- en la que todo el país es Andalucía, la imagen que se tenía de nosotros era la de un país sombrío y rudo. Toda España era Castilla, con sus capas y sus sombreros de ala ancha, que ocultaban rostro e intenciones. Total, que vamos de tópico en tópico. En todo caso, lo que está claro es que al propio Aznar no le cuesta nada caer mal y parecer seriote. Igual lo que quiere no es extender un cliché pasado de moda, sino que todos nos parezcamos un poco más a él. Por nuestro propio bien, claro. Que seamos, en definitiva, una cohorte de aznaritos, al estilo de esos famosos dobles de Husein (por cierto, cuando finalmente acaben o se hagan con él, ¿no les preocupará haberle dado en realidad con uno de los dobles?). Y es que si fuéramos todos aznaritos, creeríamos que las expresiones "luchar por la paz" y "apoyar una guerra en Iraq" significan lo mismo. Y no pondríamos demasiadas objeciones cuando un tanque disparara contra el hotel de Bagdad en el que reside la prensa. Anda que, a quién se le ocurre ir a una guerra a informar, con lo peligrosa que es y con lo que molestan los periodistas a los militares.


 
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viernes, 4. abril 2003
Jaime, 4 de abril de 2003, 7:08:15 CEST

La violación de Goya


Los hermanos Chapman se presentan en el Museo de Arte Moderno de Oxford con una exposición titulada The rape of creativity, en la que se incluye la serie Insult to injury, compuesta por cuadros de Goya destrozados. Básicamente. Jake y Dinos Chapman se hicieron con una serie de reproducciones de Los desastres de la guerra, reproducciones realizadas en 1937 como protesta contra las atrocidades del fascismo durante la Guerra Civil. Una edición valoradísima, en todos los sentidos. Y lo que han hecho con ella es sustituir los rostros por caras de payasos y de animalitos. No es la primera vez que los muchachos homenajean con Goya a su particular manera. En Transgresiones, Anthony Julius habla de su Grandes hazañas con muertos, reproducción en látex y a tamaño real de uno de los Desastres, ¡Grande hazaña! ¡Con muertos!, en la que aparecen un par de cadáveres mutilados y atados a un árbol. Julius explica que el pintor español representó la violación de un muerto, que es en cierto modo algo sagrado, mientras que los hermanos Chapman profanaron de hecho a un muerto: la obra es "una gran hazaña contra el difunto Goya". Julius añade que la obra de Jake y Dinos "es un incidente de guerra entre el artista y su público; es transgresor por el sencillo hecho de que agrede". Por lo tanto, en Insult to injury, los hermanos Chapman vienen a seguir la misma línea, aunque también, según The guardian, quieren mostrar lo inadecuado que es el arte como protesta contra la guerra, ya que un cuadro no puede detenerla. Lo cual es decir que el arte se ha de valorar por sus efectos, al menos el arte llamado comprometido. No sé, el caso es que a mí el arte comprometido nunca me ha acabado de llegar, y el que me llega, lo hace justamente por la parte, digamos, menos comprometida y más personal. Ahora, del mismo modo, lo que menos me escandaliza es lo que está hecho, justamente, para escandalizar. Sobre todo desde que los escándalos son acogidos inmediatamente en los museos y apreciados al momento y sin crítica como obras de arte. Es decir, desde que se trata a lo transgresor como si no lo fuera. Y quizás porque, en realidad, no lo es. A pesar de todo, viendo Insult to injury en el monitor, no puedo dejar de estar de acuerdo con el periodista del diario británico, cuando dice que "de alguna manera, no destruyen, sino que encuentran algo nuevo en los Desastres de la guerra (...) Las manchas de color violetas y blancas, las cabezas de payasos y de cachorros, son impresionantemente horribles. Cobran vida, personalidad, por el dibujo certero, y no resulta ser tanto una colisión como una colaboración, una asimilación, ya que parecen pertenecer a las pinturas. (...) Lo que los Chapman han hecho es algo sucio, psicótico y sin valor; no tanto una parodia de Goya como una extensión de su desesperación". Con lo que al final, y a pesar de sus reservas, la obra de Jake y Dinos podría también verse como una crítica contra la guerra, que es tan cruel y tan despreciable que acaba siendo absurda y ridícula.

Uno de los grabados de Goya rectificados por los Chapman en Insult to injury

 
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miércoles, 2. abril 2003
Jaime, 2 de abril de 2003, 21:33:09 CEST

Fuegos (más o menos) amigos


Desde que cayera aquella bomba sobre el mercado de Bagdad, los altos mandos estadounidenses han ido insinuando que el régimen iraquí es el responsable de muchas de las muertes civiles de este conflicto. El caso es que esta guerra es tan estúpida que Sadam podría estar asesinando a sus propios ciudadanos, mientras los soldados británicos y estadounidenses caen víctimas del mal llamado fuego amigo (con fuegos amigos así, quién quiere fuegos enemigos). Aunque no estaría de más añadir, por aquello del matiz necesario, que no tiene nada de extraño que un dictador asesine a su gente, y que los militares (estadounidenses o no) nunca han sido muy listos.


 
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martes, 1. abril 2003
Jaime, 1 de abril de 2003, 20:27:07 CEST

El oráculo


Es bastante habitual que, de tanto en cuando, a uno se le junten pequeños problemillas y agobios varios. Es decir, que pase por una mala racha. Las hay que son realmente malas, durante las que a uno le pasan verdaderas desgracias. Otras, como la que estoy aguantando estos días, son irritantes, pero llevaderas. Lo peor -y en realidad es poca cosa- es que me está comenzando a entrar complejo de gafe. En fin, como soy un joven moderno, de estos que está al día, sé que la solución a estos asuntillos no está en las sectas, ni en las drogas, ni en la ciencia -sólo faltaría-, sino en Google, la verdadera panacea contemporánea. Así pues, decido que lo mejor para superar una mala racha es seguir las indicaciones del oráculo del siglo XXI. La búsqueda que introduzco para comenzar es, simplemente, "malas rachas". Aunque lo único que encuentro es una crónica de béisbol cubano de título prometedor (Las malas rachas pasan) y el foro El horóscopo de Rappel, en el que un usuario asegura, por ejemplo, que "lo que llamamos malas rachas en realidad es la acumulación de peticiones negativas de uno o de un grupo ya que los seres superiores que nos ayudan en nuestro crecimiento nos dan lo que pedimos y si nos hemos llenado de pensamientos negativos malas vibras y similares eso es lo que nos dan. Basta cambiar de forma de pensar, llenarse de AMOR y pedir cosas concretas buenas para uno" (sic y sigh). Si modifico ligeramente la búsqueda, para introducir también la palabra "solución", encuentro una página de Feng Shui en la que se me aconseja redecorar la habitación (básicamente) y otra página más o menos orientalizante, que me explica (o lo intenta) el Método físico y mental del muñeco de madera. Sinceramente, no entiendo lo que se hace con el muñeco y ni siquiera sé si tal muñeco existe o es sólo metafórico, pero el caso es que, al parecer, las malas rachas son habituales en el entrenamiento en cuestión del método este, aunque nadie sabe por qué se producen. La cosa, pues, no acaba de funcionar, ya que ahora mismo no estoy para cambiar mi forma de pensar, ni para escribir la palabra amor toda ella en mayúsculas, ni para ponerme a empujar muebles. Por no hablar de lo del muñeco de madera, aunque reconozco que esto sí me tiene intrigado. ¿Tendrá algo que ver con Pinocho? El caso es que decido refinar la búsqueda, que ahora pasa a ser "acabar con una mala racha". El primero de los resultados promete: Recetas mágicas. El problema es que no tengo a mano ni un mortero, ni malvas, ni rudas, ni tomillo, ni laurel. Ni siquiera tinta verde. Y se supone que quiero una solución rápida y fácil, como dicen que es internet. En definitiva, no me sirve. Aun así, no me desanimo. Pero tampoco puedo evitar exaltarme, con lo que la búsqueda, por aquello de los nervios que ya he perdido, acaba siendo "acabar con la jodida mala racha de una puta vez, coño", que me lleva a una página en la que se habla de orcos, donde se me asegura que "si tenías mala racha, podias hacer un autentico despilfarro por intentar querer hacer un gate". Es decir, está escrito en un idioma parecido al español, pero que no consigo descifrar. Ya no me quedan más ganas de trastear, así que no puedo más que preguntarme algo así como "Google, Google, ¿por qué me has abandonado?". O pensar en la posibilidad de sacrificar un par de cd-roms para que el dios me sea más favorable en otro momento. Pero, he de admitirlo, mi fe en el buscador único comienza a flaquear.


 
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miércoles, 26. marzo 2003
Jaime, 26 de marzo de 2003, 21:49:04 CET

Cacerolas


Tenía pensado escribir sobre los cuatro niñatos que consideraron que era buena idea liarse a huevazos (de gallina) con un par de políticos del Partido Popular. Niñatos que, seguramente, habrán sido los mismos (o sus amigos) que los que han asaltado El Corte Inglés y un McDonald's esta tarde en Barcelona. Formas muy curiosas de protestar contra la guerra. Pero a las diez de esta noche he oído un ruido -bueno, muchos ruidos- y he salido al balcón. Por supuesto, eran los programados cacerolazos en contra de la guerra. La verdad, me había olvidado por completo. Por suerte, el resto de la ciudad, no. La protesta tenía que durar un cuarto de hora, pero treinta minutos después de haber comenzado, aún se oía el ruido metálico de las ollas, además de los bocinazos de los coches, cuyos conductores se sumaron a toque de claxon al solidario escándalo. Total, que, después de todo, se me han pasado las ganas de hablar de esos cuatro críos que no representan a nadie y que se merecen un castigo ejemplar. Una semana sin postre, por ejemplo. Algo adecuado a su madurez. Ni ellos ni sus huevos (de gallina) son lo más importante de todo esto.


 
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