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No sólo de soja vive el hombre (o eso dicen)
Hoy en día todo tiene soja. Lo cual es una suerte para la gente que no puede vivir sin ella. Es tan sana y sabe tan a... Bueno, a soja, claro. Que es un sabor así como de estropajo húmedo, pero, bueno, hay gente a la que le gusta y yo no soy quién para meterme con el paladar ajeno, aunque más que un paladar sea algo así como un estropajo húmedo. El caso es que los amantes de la soja no tienen excusa para prescindir de ella en algún momento del día: pueden desayunar un buen café con leche de soja --¿leche de soja? ¿La soja tiene tetas?-- y un par de tostadas bien untadas con margarina de soja. Luego darse una buena ducha con jabón de soja y champú con extracto de soja. Y lavarse los dientes con el nuevo Colgate Soja, afeitarse con una Sojillette, usar un aftershave con aroma de soja y echarse unas gotas de Soja número 5. Uno podría ponerse los nuevos Levi’s Soja y una camiseta en la que se leyera bien claro Soja Girl o I love Soja. También leer un nuevo diario que ha salido impreso en papel de soja y por tanto informa mucho mejor acerca de las noticias del corazón. Para almorzar uno puede tomar una ensalada con abundante soja y, aunque no se sea vegetariano, un sucedáneo de carne que en lugar de estar hecho con tofú, esté hecho con soja. De postre, un yogur de soja o un helado de soja. Y después un té de soja. Para cenar, una buena sopita de soja o un sojadillo de sojamón y queso, o puede que una tortilla de soja o una pechuga de soja. También podría beber cerveza de soja, que es más sana, cómo no. Y edulcorante de soja, salsa de soja, zumo de soja, vino de soja, vinagre de soja, aceite de soja, galletas con soja, escuchar música en el sojadiscos en lugar del cedé, conducir el nuevo Ibiza Soja y comprarnos la nueva PSS, la Play Station Soja. Y eso a pesar de que cayó el muro y el capitalismo venció a la Unión Sojiética. Claro que ahora lo que se lleva en política es el Soje de Civilizaciones. Esto, insisto, está muy bien para toda esa gente a la que por alguna broma cruel de la naturaleza le gusta el sabor --¿sabor?-- de la soja. Los demás, en cambio, nos tenemos que limitar a suplicar por algún producto que en lugar de soja tenga, no sé, cualquier otro ingrediente. Por tanto, nos acercamos al encargado del súper, preguntamos entre hipos y sollozos, y conseguimos llevarnos a casa el único producto a la venta que no tiene soja: una ristra de cabezas de ajo. Llegamos a casa y empezamos a comernos los ajos. Crudos y a mordiscos, ya que llevamos más de tres días sin probar bocado. Hasta que nos damos cuenta de que, horror, ajos al revés es soja.
El funeral de Jakob Adenauer
Jakob Adenauer murió en un accidente de caza no se sabe si el 19 o el 20 de julio. Su hermano Hans intentó aclarar este extremo a los confundidos forenses, hablando de husos horarios y de las costumbres de vuelo de su hermano, pero sólo consiguió que le recetaran un calmante. Tras el sencillo y concurrido sepelio, Hans me entregó unos papeles. Eran fotocopias de varios cuadernos en cuya portada se podía leer Das sehr geheime Tagesbuch von Jakob Adenauer (El diario muy secreto de Jakob Adenauer). Las fechas iban desde el 13 de enero de 1946 (Jakob tenía doce años y su hermano, ocho) hasta el 16 de enero de 2006. Sí, de 2006. --No sé si voy a entenderlo --le digo a Hans--, yo no sé nada de ciencia. Y de alemán casi nada. --Da igual, mi hermano tampoco. Hans se ofreció a llevarme al aeropuerto, pero le dije que no era necesario, que estaría cansado y que no quería molestar, así que me despedí y me puse a hojear el diario en la parada de autobús. Busqué el día de hoy, por curiosidad y, cómo no, lo encontré. "Aterricé y llamé a mi hermano desde el aeropuerto. Su secretaria me dijo que estaba en un entierro, así que cogí mi vieja Dnepr y me dirigí al cementerio. Tenía que hablar con ese maldito cabezota. Mientras buscaba donde dejar la moto le vi charlando con un tipo que acarreaba un montón de papeles. ¿Quién va a un cementerio cargado de papeles? ¿Sería el notario del muerto? Para cuando encontré sitio mi hermano había desaparecido, pero al menos el veinteañero seguía ahí, sentado en la parada de autobús, leyendo con la boca entreabierta. Decidí preguntarle, a pesar de que tenía la cara descompuesta, como si acabara de enterrar con sus propias manos al tipo que se había muerto. Peor aún, como si acabara de enterrar a sus padres. Cosa que era posible, a saber quién era el cadáver. Claro que igual sólo ocurría que era feo y esa era su cara normal." Entonces levanté la cabeza y le vi allí, delante mío. --Señor Adenauer --dije, para luego buscar con la vista los papeles, donde decía: "'Señor Adenauer', me saluda sin despegar la vista de los papeles". --¿Me conoces? ¿Eres alumno mío? Me extrañaría, tienes cara de tonto, seguro que eres de letras. ¿Dónde se ha metido mi hermano? Sigo leyendo: "Le pregunto por mi hermano, pero el muy imbécil se pone a leer los papelotes que lleva. Insisto." --Oye, mira, lamento mucho que vengas de un funeral, pero tengo prisa. ¿Dónde está Hans Adenauer? ¿Hablas alemán? ¿Hablas? ¿No serás mudo? Mi hermano sabe cómo devolverle el habla a los mudos... Pero el método tiene efectos secundarios: le deja a uno parapléjico. Lo prohibieron, lo cual es absurdo: yo preferiría ser parapléjico a ser mudo, aunque ya veo que tú igual no... Ah, mierda, ése es su coche, te dejo. "Y dejé tirado al pobre deficiente, al pobre cretino triste consecuencia de la dieta baja en yodo de su madre." Creo que mi estupor era comprensible. Al menos puedo decir que el diario aclaraba que Jakob alcanzó a su hermano y estuvieron hablando un rato. Llamé a Hans desde el aeropuerto. --Sí, sí --me explicó--, hemos quedado para la semana que viene. Quiere aclararme algo importante acerca de nuestras vidas. Ni que te fueras a morir pronto, le he dicho, ja, ésa ha sido buena: como él sigue en la semana pasada no tiene ni idea de que acabaran recogiendo los trozos de su cuerpo con una cucharilla... --¿Pero no se puede hacer nada para evitarlo? Podría decirle que no cogiera el caza. --No, me temo que es imposible... En realidad él ya ha muerto. Y si no coge el avión, seguirá muerto, porque ya está enterrado, aunque siga por aquí dando vueltas con un jet lag de dos semanas. No entiendo cómo ha podido volar tan rápido para ganar tanto tiempo. Y aún dice que va a viajar algunos años. Claro, a esa velocidad no me extraña que se vaya a matar, o sea, que se haya matado. Si es que van como locos.
La tercera manga
A: Oiga, yo creo que esta chaqueta no me va bien. B: Que sí, que sí, hágame caso. Es lo que se lleva. A: Pero es que tiene tres mangas. B: Nunca se sabe cuándo puede hacer falta una tercera manga. A: Yo no la he necesitado nunca. B: Por eso nunca se sabe. Si la hubiera necesitado ya sabría cuándo hace falta. A: En eso tiene razón... ¡Me la quedo! B: No se arrepentirá... Por cierto, usted tiene móvil con cámara, ¿verdad? A: Sí, ¿por qué lo dice? B: No, por nada, por nada.
Jakob Adenauer también ha muerto
El doctor Hans Adenauer me explica que el profesor Jakob Adenauer murió ayer o antes de ayer --aún no se sabe-- en un accidente de aviación, mientras pilotaba su caza. Compungido, desolado, pasaré este fin de semana por Leipzig, para asistir al funeral y conocer personalmente a Hans, que ya me ha prometido algunos de los textos de su hermano. Espero poder aprovechar las vacaciones para trabajar en ellos, ya de regreso del funeral y tras haber tomado otro avión. Volveré a finales, quizás a mediados de agosto. Recordad que no os tenéis que meter en el agua hasta dos horas después de las comidas, no vaya a ser que os dé un corte de digestión y os muráis entre violentos retortijones mientras vuestra madre os mira con una ceja alzada y gruñendo: "Mira que te lo tengo dicho, pero qué cabezón eres, que no te metas en el agua recién comido que te va a sentar mal, y tú pero es que me aburro pero es que tengo calor, porque siempre se ha de hacer lo que dice el niño, y ahora mamá me duele la tripa, mamá llama al médico, mamá me muero, mamá por arriba, mamá por abajo, y a quién le importa que mamá no se haya sentado en todo el día y sólo tenga dos brazos, si es que me tenéis todos de los nervios, un día me voy a ir de casa o no, mejor la incendiaré mientras todos dormís, porque ni dormir me dejáis, o quizás deje el gas abierto y me dé la risa y luego quién os planchará las camisas, dime, quién..."
El catalán ha muerto
El catalán murió ayer asesinado. Mucha gente se ha quedado en sus casas desolada y patidifusa, y en los bares no son extrañas las conversaciones de quienes lamentan haberse quedado sin su primera o su segunda lengua. También ha habido disturbios: unos pocos salieron anoche a celebrar la muerte del idioma patrio y los empleados de la perrera municipal intentaron recogerles, confundiéndoles con perros callejeros beodos. La trifulca se saldó con dos heridos leves, tres manifestantes sacrificados y otros dos adoptados. En los kioscos aún se podía comprar el diario Avui, aunque ya salió como Hoy. Además, El Periódico ha distribuido sus dos ediciones: una en castellano y otra en francés. Como es natural, las portadas se centraban en esta muerte: "Un socialista asesina el dialecto vernáculo de la región catalana" (La Razón), "Zapatero lamenta la muerte del catalán y propone una alianza internacional de hablantes de lenguas romance" (El País), "Los agujeros negros de la muerte del catalán" (El Mundo), "Cataluña asesinada clama venganza desde la tumba" (Hoy), "Un medicamento en pruebas demuestra ser razonablemente eficaz a la hora de paliar los efectos secundarios de la quimioterapia" (La Vanguardia). Al parecer, la televisión catalana intentó preparar la programación habitual, pero a los locutores no les acababan de salir las palabras. Algunos hablaban español, otros inglés, los había que apenas balbuceaban y otros muchos directamente lloraban. En estos momentos están poniendo El Equipo A. En francés de Québec. En Cataluña Radio (antes Catalunya Ràdio) hay música clásica y en la Cope están algo desorientados: no saben muy bien a quién hay que insultar. Pascual Maragallo (antes Pasqual Maragall) ya compareció ayer ante los medios de comunicación y habló de la "irreparable pérdida que supone la muerte del catalán". Sus palabras mantenían la esperanza: "Nos queda un acento raro al hablar y eso también cuenta". Para que me aclaren el alcance de la pérdida y si es posible recuperarse de algún modo, llamo al Instituto de Estudios Catalanes (antes Institut d'Estudis Catalans). --Buenos días --digo--, ¿el catalán resucitará al tercer día? --Excuse me, I don't speak Spanish. --And Catalan? Do you speak Catalan? --Catawhat? Catawhat... La nostalgia me lleva a poner otra radio antes catalana. La confusión les ha llevado a su vez a poner un disco de habaneras (antes havaneres). Ahora suenan algo raro, pero habrá que acostumbrarse: Mi abuelo se fue a Cubaaaa, a bordo del Cataláaaaan...
