lunes, 7. noviembre 2005
Jaime, 7 de noviembre de 2005, 9:30:42 CET

FAQ


Cada día recibo decenas, qué digo decenas, miles, qué digo miles, millones de correos electrónicos en los que se quiere saber algo más acerca de mí y de La decadencia del ingenio. Me es absolutamente imposible contestar a las decenas, que digo decenas, etcétera, de cartas, así que he elaborado una modesta lista de preguntas frecuentes que espero satisfaga vuestras curiosidades más habituales.

¿Por qué censuras mis comentarios? Agradece que vivamos en una "democracia" y puedas salir a la calle a disfrutar de lo que tú llamas libertad. Eso sí, cuando salgas, no te olvides de ir mirando hacia atrás de vez en cuando, no sea que te lleves una sorpresita.

¿Es verdad que eres comunista? Au contraire. Maté a muchos rojos en mi etapa de doble agente doble en la República Democrática Alemana.

¿Eres tan atractivo como tu prosa sugiere? Aún más señorita. Y eso que por lo general escribo vestido.

¿Los hermanos Adenauer existen? Por supuesto. No tengo tiempo para inventar tonterías. Todo lo que escribo es absolutamente verídico.

Me gustaría ver una foto tuya. Esto no es un chat de salidos. Al menos, no antes de las diez.

¿Qué opinas acerca de los blogs y su importancia como quinto o quizás sexto poder? Lo importante de los blogs es que yo tengo uno. Lo demás es secundario.

¿Por qué todos los blogs hablan siempre de lo mismo? Me copian, los pobres. No se lo eches en cara, no lo pueden evitar. Yo también me copiaría si el único resultado no fuera el de entrar en un bucle absurdo.

¿Por qué todos los blogs hablan siempre de lo mismo? Me copian, los pobres. No se lo eches en cara, no lo pueden evitar. Yo también me copiaría si el único resultado no fuera el de entrar en un bucle absurdo.

¿Por qué todos los blogs hablan siempre de lo mismo? ¿Entiendes ahora lo del bucle absurdo?

¿Qué es esa mancha que tienes en la camisa? Mierda, un momento...

¿Es verdad que fuiste jurado del Premio Planeta? Joder, ¿qué es esto? Qué asco, no sale. ¡Una solución quiero!

¿Por qué, si dices que eres tan bueno, tienes menos visitas que los blogs famosos y de hecho tu blog ni siquiera es famoso y sólo es viejo? Bueno, ya casi no se ve... Un momento, acerca de lo del Planeta, quería matizar que...

¿Cómo llevas que todos los bloggers se estén colocando en la tele y a ti no te citen ni en Más que coches? Yo no he nacido para la tele. Yo escribo para que me lean dentro de cien años y no para que esos cocainómanos de las productoras de televisión puedan pagarse los plazos del BMW. Como tú comprenderás, es absurdo arrojar margaritas a los cerdos.

¿Por qué La decadencia del ingenio nunca ha ganado un premio? Bueno, eso son todo temas políticos. Me censuran, ¿sabes? Soy incómodo para los poderosos, soy la mosca cojonera que tantas molestias les causa. Mi reconocida independencia hace daño y...

¿Aceptarías un soborno? Joder, si lo aceptaría... ¡Quiero decir, no! ¡Jamás! Pero a ver, concreta eso, ¿por qué lo dices, exactamente? No sé, ¿quieres ofrecerme algo? ¿O sabes de alguien que quiera? Por curiosidad, claro, voy a decir que no, por supuesto. Los contenidos y mi independencia son sagrados, pero, en fin, por saberlo.

¿Qué hora es? Menos cuarto.

¿Tienes cambio de diez? A ver... Sí, ten.

Gracias. De nada.

Hablando de dinero, ¿es cierto que no pones publicidad en tu blog porque en tu caso el esfuerzo no merece la pena? No, no es cierto. No necesito el sucio dinero de los anuncios de Google. Yo trabajo gratis por el bien de la humanidad. Además, ja ja, no es dinero lo que me falta.

¿Es verdad que han embargado tu casa de Niza? No, no, eso es mentira. Sé que salió algo publicado al respecto, pero se trató de un mero malentendido con el banco. Ya está solucionado. Pero ¿por qué no hablamos de mi extensa obra literaria?

De acuerdo.

(...)

Bueno, ¿qué?

No, nada, aquí.

Aquí, ¿qué?

Aquí, hablando de tu extensa obra literaria.

Vete a la mierda.


 
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jueves, 3. noviembre 2005
Jaime, 3 de noviembre de 2005, 9:54:07 CET

Mi opinión acerca de cosas importantes


El contenido de un blog ha de estar pendiente de la actualidad para poder ofrecer a sus (amables) lectores contenidos originales y rigurosos. Obvio. Por tanto, hago un paréntesis en el relato de mis conversaciones con los Papas del siglo 20 para dejar bien claro que me parece más que positivo que el Parlamento haya admitido a trámite el nacimiento de la infanta Leonor. Más que nada porque es superimportante para la unidad de España que un matrimonio haya tenido descendencia. Tanto condón y tanta pildorita no son buenos para la nación. No entiendo la oposición del PP --¡en solitario, una vez más!-- a este nacimiento. Desde que la princesa anunció su estado, estos carcamales insisten en que no es un embarazo natural y que lo mejor sería un aborto. Como persona sensata que soy, me tengo que oponer a este tipo de medidas. Es decir, igual Leonor sale fea y tonta, al fin y al cabo, los genes no perdonan, pero démosle un margen, no la juzguemos cuando ni siquiera ha salido del hospital. Dejemos que pasen al menos dos o tres añitos. Si entonces sigue sin convencernos, pues nada, la encerramos en los sótanos de la Zarzuela, dándole sólo agua, raspas de sardina y crucigramas a medio resolver. Por cierto, todo esto me recuerda a mi nacimiento. Con aquel eclipse, mis palabras de amor hacia la humanidad, la lluvia de meteoritos, el hundimiento de la Atlántida y el terremoto de Bangladesh. Sí, antes sí que se sabía nacer. Lo de ahora es sencillo, demasiado sencillo. En todo caso, queda más que claro que España necesita que yo vuelva a la política. Aún me quedan tres años de inhabilitación por culpa de aquel asunto de los sobornos --falso, todo falso--, pero pienso regresar. No porque me apetezca, sino porque considero que el sacrificio es doloroso, pero necesario. Y lo haré por la puerta grande. Como le dije una vez a Churchill, "cada día estás más gordo, Winston". "Sí, pero a mí se me pasará mañana", contestó. Siempre decía eso cuando le dejaba sin argumentos.


 
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miércoles, 2. noviembre 2005
Jaime, 2 de noviembre de 2005, 9:28:57 CET

Crueldad injustificable


Un nuevo escándalo sacude la industria discográfica española. Gracias a la valentía de la asociación protectora de animales JAIME, se ha hecho público que las cantantes de Amaral, La oreja de Van Gogh y El sueño de Morfeo no son realmente quienes ponen la voz en los discos de estos conocidos conjuntos musicales. Al parecer, el sonido de las voces de estas señoritas se consigue apaleando gatitos. Las pobres criaturas son introducidas de tres en tres en un saco y golpeadas brutalmente con bates de béisbol. Los maullidos, quejidos y gañidos se procesan posteriormente por ordenador para que parezca que articulan palabras castellanas. De ahí lo absurdo de las letras: los grititos de gato no son todo lo moldeables que se desearía. Por lo que respecta a Amaral, para obtener el característico timbre de voz de la cantante del dúo se ha recurrido también a las grabaciones de una anciana moribunda torturada por uno de sus herederos. En cuanto a El sueño de Morfeo, los maullidos se usan asimismo para grabar las notas de las gaitas. Durante la investigación, se sospechó además de Andrés Calamaro. Y es que al estudiar sus discos, se temía que el verdadero cantante de sus temas fuera algún jubilado alcohólico. Por suerte para su buen nombre del argentino, la s temencionada investigación acabó confirmando que el propio músico es quien canta esas canciones.


 
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jueves, 27. octubre 2005
Jaime, 27 de octubre de 2005, 9:54:31 CEST

Los planes secretos de la gente mala


Todo el mundo sabe que las grandes corporaciones quieren conquistar el mundo en colaboración con los tiránicos gobiernos de los países más ricos. El sueño de todo sanguinario ejecutivo de multinacional que se precie es el de sojuzgar los países del mundo con la intención de poder saltarse las leyes sobre puntos de venta, sustancias adictivas y publicidad engañosa y encubierta. Para acabar de confirmar esta verdad evidente por sí misma, han sido descubiertos los terroríficos planes secretos de uno de los consejeros delegados de la Coca-Cola. Este indeseable se dejó una nota en el bolsillo de la chaqueta, nota que descubrieron en la tintorería. El papelito es un esbozo del plan de la despiadada multinacional. Lo transcribimos a continuación por su interés:

-Yo. CEO de la Coca-Cola. -Conquistamos el mundo y obligamos a todos los chinos a beber Coca-Colas de dos litros. -Las ventas crecen un 72%. Quizás 79%. Quizás 87%. Quizás 64%. -Me ascienden. Me compro el Aston Martin. Le paso la pensión a mi ex y envió al Jonathan a un internado de Brighton. -Patatas. -Yogures. -Aceite. -Pepsi. -Dejar el traje en el tinte. -Volver a casa en calzoncillos. -Comprarme otro traje. Al menos los pantalones.

Los escépticos --verdaderos tontos útiles al servicio del capital-- han relacionado esta nota con el arresto de Juan H. G. Este varón barcelonés de 47 años fue detenido por los mossos d'esquadra mientras caminaba por la calle sin pantalones y musitando frases como "China será mía" y "los chinos, los chinos... los chinos son muchos chinos.... muchochino, muchochino... ¡chochino!" No es necesario explicar que el alto cargo de la Coca-Cola descubrió que sus planes habían sido interceptados y envió a un actor para desviar la atención y hacer creer que todo eran, bah, fantasías de un loco. Y mientras parloteamos, la Coca-Cola se está haciendo fuerte en China. Y ese sólo será un primer paso. La única forma de evitarlo es entrar en guerra con esta y con todas las empresas que osen amenazar el libre mercado. Por supuesto, hablo de declarar una guerra de verdad: con sus bombardeos, ejecuciones sumarias, puentes volando por los aires y luego películas sobre soldados valerosos. Sí, sé que algunos se ríen de todo esto, pero ya se les pasarán las ganas de carcajearse cuando sólo vistan camisetas Coca-Cola y tejanos Coca-Cola, y sólo beban Coca-Cola y coman Coca-Cola sólida y conduzcan el nuevo Seat Coca-Cola. Ya no se reirán más, no.


 
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miércoles, 26. octubre 2005
Jaime, 26 de octubre de 2005, 10:14:04 CEST

Nosotros, los moderados


Al parecer, la genética tiene mucho que decir en lo que se refiere a nuestras opciones políticas. Obviamente, uno no nace del Psoe o de Ciu, pero sí que tiene cierta tendencia innata al conservadurismo, al progresismo o a la anarquía, por ejemplo. Así se explican los viajes de extremo a extremo de gente como Federico Jiménez Losantos, Pío Moa o Alfredo Urdaci. Llevan en la sangre eso del extremismo, el vociferio y la radicalidad. En cambio, nosotros los moderados sabemos mantenernos dentro de ciertos márgenes sensatos. Es decir, nos conformamos con torturar y asesinar a esos extremistas de mierda. No, espera, no es eso. Un segundo, vuelvo a empezar. No sé qué me ha pasado. En cambio, nosotros los moderados sabemos mantenernos dentro de ciertos márgenes sensatos. Algunos nos llaman tibios, pero eso es porque no nos han visto violando monjas y quemando conven... No, otra vez, no. Un momento, espera. Ahora sí. Ésta es la buena. Qué rabia me da cuando me pasan estas cosas. En cambio, nosotros los moderados sabemos mantenernos dentro de ciertos márgenes sensatos. No hablo de esa famosa equidistancia tan criticada por muchos, me refiero a que hay que sacar a esos cerdos infieles de sus casas y degollarlos como... No. No. No. Así no se puede. A ver si soy capaz de centrarme. Joder. No es eso lo que quería decir. Cómo era. Arg, qué asco. Si lo tenía ensayado. Un segundo, ahora vuelvo. (Se oye un portazo. Alguien arrastra una silla. Se oye el rumor de una pluma Montblanc rasgando papel de 80 gramos. Alguien arruga el papel. Nuevo rasgar de pluma contra folio. Otra vez la silla. Se abre la puerta.) Ya está, ya lo tengo. Esta vez me lo he apuntado, para no equivocarme: En cambio, nosotros los moderados sabemos mantenernos dentro de ciertos márgenes sensatos. Podemos variar nuestras posturas y puntos de vista. Y además reconocemos lo sano de hacerlo, de rectificar, de ponerse en el lugar del otro. Siempre desde el respeto, la tolerancia y esa ligera despreocupación que surge de saber que hay cosas más importantes que la política. Porque los extremos y la violencia, aunque sea verbal, no van con nuestra manera de ver el mundo y de defender nuestras ideas. Ya. Menos mal. Buf. Con lo que me ha costado, como alguien me lleve la contraria, le suelto un par de hostias que cuando despierte no sabrá cómo ha llegado al hospital.


 
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