lunes, 30. abril 2007
Jaime, 30 de abril de 2007 15:33:32 CEST

El limón y otros temas de actualidad


Muchos se rieron del alcaldable por Barcelona Joan Miquel Oliva, cuando anunció que el segundo de su lista sería un limón, pero eso es porque obviamente no se han dado cuenta de las innumerables ventajas. Para empezar, el partido se ha ganado así a los votantes que sean frutas y hortalizas, además de lanzar un guiño a la influyente asociación Los Limones También Son Personas, cuyos tres miembros aplaudieron sin reservas esta arriesgada e inteligente decisión.
Cuando el partido arrase en las elecciones de mayo, será nuestro turno para reírnos y burlarnos de los demás. Incluso el limón se reirá, a pesar de que es un tipo serio, honrado y trabajador, como todo político que se precie.
Por cierto, ya sé que esto debería ir en otro sitio, pero es que tengo que contarlo: el otro día en el metro un viejo pretendía que me levantara para dejarle sentar. ¿Se puede tener más jeta? Nadie obligaba a ese señor a coger el metro, haber ido en taxi, digo yo. Es más, el hombre este no había pedido mi opinión acerca de llegar a los ochenta años. ¿Por qué tenía que acarrear con las consecuencias de una decisión que yo no había tomado? Al fin y al cabo, podría haberse suicidado antes de necesitar mi ayuda. Mi ayuda... Como si él hubiese hecho algo por mí en alguna ocasión. Ni siquiera le conocía; si le debiera dinero o algo, pues aún.
Al final me echaron a patadas del vagón. Estos viejos son unos mafiosos. A saber cómo ha conseguido tantos "amigos". No por medios legales, eso está claro. Es más, creo que una de las patadas me la soltó el abuelo en cuestión. O sea, no podemos aguantar diez minutos de pie, pero tenemos fuerzas para ir agrediendo a ciudadanos honrados que pagan sus impuestos a pesar de que lo consideran un robo por parte del estado. Si pudiéramos ir armados, aquí iban a cambiar muchas cosas.
Un primo mío, por ejemplo, salía siempre con un revólver colgado del cinturón y eso le cambió la vida. Se le disparó accidentalmente y ahora es cojo. Eso sí, le dejan sentarse en el metro, lo cual es una ventaja.


 
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