Jaime, 22 de julio de 2004 10:57:55 CEST

Una lectura de Spider-Man


El Spider-Man de Sam Raimi es un homosexual algo tópico. Esto no es nuevo: cuando se estrenó la primera parte ya leí algunas de estas interpretaciones creo que en el suplemento cultural de La Vanguardia, y el propio Raimi reconoció que esta ambigüedad era intencionada.
La primera parte narra el despertar a la sexualidad de un adolescente y cómo este joven asume sus preferencias. Peter Parker comienza a experimentar cambios en su cuerpo. Es más, consigue que salga despedida una cosa blanca después de hacer según qué movimientos con la mano. No entraremos en detalles: ya sabemos todos lo que hace Parker en su habitación.
Parker tiene un amigo, Harry Osborn, que le presenta a su padre, un tipo madurito, con dinero y sin esposa. La relación entre ambos es tan buena que Harry acaba rabiando de celos.
En la película, Harry culpa a Spider-Man de haber matado a su padre. En realidad, lo que ocurre es que le descubre junto al cuerpo tumbado y con el torso desnudo de Norman Osborn. No hay que ser muy listo para saber lo que Harry ha descubierto en realidad.
La primera parte acaba además con un Parker que renuncia a la chica para asumir su verdadera identidad, para hacerse cargo de quién es realmente.

In and out
Spider-Man 2 cuenta cómo Peter Parker sale del armario. En la primera parte, sólo Norman Osborn conoce su verdadera identidad, aunque Ben Parker da a entender con sus sermoncitos que sospecha algo de su sobrino y el hijo de Norman también debería saberlo, sólo que no lo tiene asumido.
Peter comienza por intentar confesarle a Mary Jane que es Spider-Man. A Parker le sabe mal estar haciéndole daño y cree que es su obligación explicarle los motivos por los que no puede estar con ella. Pero es incapaz de hacerlo.
De hecho, Parker duda y se pregunta por qué no puede ser como los demás. Incluso lo intenta. Deja de ser Spider-Man, vuelve a ver a Mary Jane, le va bien en clase, incluso tiene un encuentro a solas y en su habitación con la hija del casero.
Pero nada de eso funciona: Peter no hace más que tropezar, no ve las cosas claras –literalmente- y siente remordimientos cada vez que oye una sirena.
Total, que no se siente cómodo con esa impostura y decide volver a ser Spider-Man. Comienza por hablar con su tía May. En la película le confiesa que su tío murió por su culpa, cosa que provoca el rechazo sólo momentáneo de tía May, que en la escena siguiente le dirá que le quiere mucho. Esto recuerda -sí, también es un tópico- al momento de dar explicaciones a los padres.
En todo caso, Parker ya ha decidido que él ha de ser quien realmente es -gloriosa escena de edificio en llamas con niña atrapada. Problema: Mary Jane quiere a Parker y se lo confiesa en una cafetería. Y aquí estalla la lucha entre el yo homosexual y el falso yo heterosexual de Parker.

King Kong
Cuando ella le pide que le bese y justo antes de hacerlo, aparece el machote de la película, el Doctor Octopus, quien, aunque sea presentado como un pulpo, en realidad es un alter ego del hombre-araña, con sus arácnidas ocho extremidades que le ayudan a trepar por los fálicos rascacielos.
Parker aún no ha aceptado lo que es y el doctor se le presenta como lo que querría ser: un científico enamorado de su esposa. Es más, Octopus le arrebata brutalmente a la chica, al más puro estilo King Kong, a pesar de que Osborn sólo le había encargado que llegara a Spider-Man a través de Peter Parker. Pero, claro, eso no va con él.
En esta lucha hay una escena en la que queda clara la carga simbólica de la película. El pulpo-araña le deja tirado sobre un tren sin frenos. Spider-Man se coloca en el primer vagón, por fuera, y empieza a arrojar sus blancas telarañas a diestro y siniestro para detenerlo. ¿Se puede ser más fálico?
En todo caso, cuando Spider-Man vence a Octopus, en realidad está venciendo a ese super-yo que le quiere convertir en lo que no es. Mary Jane se da cuenta -ve a Spider-Man sin máscara, igual que los viajeros del tren- y entiende por qué su amor es imposible: porque Parker es homosexual. Y ya lo sabe la mitad de Nueva York.
Y aquí volvemos a Osborn hijo, que a estas alturas también sabe que Parker es Spider-Man. Harry sigue dolido por la relación entre su amigo y su padre. Hasta que se mira en el espejo y ve a Norman Osborn. Se da cuenta de que es igual que él. Entonces arroja el cuchillo al espejo y mata simbólicamente al padre.
Gracias a esto, descubre la cámara secreta del Duende Verde. Es decir, puede asumir lo que hay en su subconsciente; puede asumir, en definitiva, que él también es homosexual y que él puede -debe- tomar el lugar de Norman Osborn y amar a Parker, de quien está enamorado.

Epílogo
En la -quizás sobrante- escena final, Raimi decide añadir tensión sólo para seguir con las secuelas. La única forma de añadir esta tensión es recurrir a Mary Jane.
Ella no se casa con el astronauta porque está enamorada de Parker, aunque sabe que él no puede quererla. ¿Está dispuesta a mantener una relación con un homosexual? Peor aún, ella dice que quiere "salvarle". Salvarle ¿de qué?
En definitiva, queda claro que Mary Jane es el verdadero personaje malvado de la película, el antagonista con el que el hombre-araña se tendrá que enfrentar una y otra vez.
De hecho, cuando finalmente se besan, suenan las sirenas de la policía. Alarma. Parker vuelve a ser Spider-Man y huye de su enemiga.


 
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