Jaime, 20 de febrero de 2004 10:41:57 CET

No, gracias


Por inhumano que suene, no quiero tener hijos. Ni uno solo. Ni perros. Como dice Woody Allen en uno de sus cuentos, los niños son demasiado jóvenes. Lo de los perros es otro tema.
Alguno puede pensar que lo que ocurre es que soy un egoísta que no quiere dedicarse por entero a otra persona, sacrificarse por alguien, darlo todo por un ser querido. No lo voy a negar. Pero siempre y cuando quede bien claro que tampoco deja de ser egoísta quien opta por la reproducción. Quizás se trate de un egoísmo de otra clase, con un punto romántico y, lo reconozco, de miras más elevadas que mi simple interés por estar tranquilo. Pero es egoísmo, al fin y al cabo.
Me explico. Uno de los motivos por los que nos hemos ido reproduciendo a lo largo de los siglos es que los hijos eran una fuente de ingresos: mano de obra o incluso bienes intercambiables cuando llegaban a ciertas edades y en según qué culturas. Aquí el factor egoísta del deseo de ser padres queda claro.
Pero hoy en día y en las sociedades occidentales, no se obliga a los niños a trabajar. Por suerte, claro. Es más, son una desagradecida carga económica que no sentirá remordimiento alguno en caso de que, por ejempo, tenga que dejar a sus progenitores en un asilo. Aun así, como explica Marvin Harris en Nuestra especie, la carga egoísta del "instinto" maternal (y paternal) sigue presente: y es que a pesar de todo se cuenta con el niño como una especie de patrimonio sentimental; uno tiene hijos para dar y recibir amor. Es un sentimiento bonito, pero también egoísta. Un egoísmo precioso.
He puesto la palabra instinto entre comillas porque de instinto tiene poco. Según Harris, el único instinto que tenemos al respecto no es el de reproducirnos, sino simplemente el de mantener relaciones sexuales. Como prueban, entre otras cosas, la masturbación, lo mucho que los animales (incluidos nosotros) practican el sexo (más de lo necesario para reproducirse) o los infanticidios, tanto los directos como los indirectos.
Y ya de paso comentaré que dos mujeres, dos hombres, un matrimonio convencional o yo mismo tenemos el mismo derecho a ser egoístas. Y el niño tiene a su vez derecho a beneficiarse del egoísmo de cualquiera. Pero ya nos salimos del tema y habría que matizar y aclarar. A lo mejor otro día.


 
Menéame Envía esta historia a del.icio.us