Jaime, 16 de junio de 2002, 16:50:39 CEST

Creando enemigos


El mundo islámico no es un monolito indiferenciado. Entre países y grupos musulmanes hay diferencias, algunas radicales, la mayoría dejadas de lado. El resultado es una imagen de fanatismo y de violencia: los musulmanes son, según esta idea, exportadores de petróleo, fanáticos, antiamericanos. Todos. Se olvida que no es lo mismo, por ejemplo, Marruecos que Afganistán. Se supone que el islam es lo único que determina la política y la sociedad de estos países y se impone la idea de que el islam es el mismo en todas partes. Un islam simplemente construido según las necesidades de amistad-enemistad de los países occidentales. Por ejemplo, se ignoran los esfuerzos democráticos en estos países y se olvida conscientemente que, si hay dictaduras, en la mayoría de los casos han sido impuestas y mantenidas por las potencias occidentales. Se acusa al islam, de modo netamente ignorante, de ser una religión antidemocrática. A nadie en su sano juicio le gustaría vivir en Irán, pero allí hay mujeres diputadas, relativa libertad de prensa y pluralidad de partidos políticos. También se olvida que hay problemas, sin duda graves y a erradicar, como la ablación de clítoris o el burka afgano, que son ajenos al islam. Se ignora de modo consciente que yihad es un término que se refiere sólo al esfuerzo de conversión del infiel y no a la guerra santa, que sería únicamente una interpretación muy tendenciosa de este término -usada interesadamente también por fanáticos islamistas, que los hay, cómo no. Se ignoran los esfuerzos de musulmanes reformadores que intentan explicar la diferencia entre sharia y fiqh: la sharia es el camino general de la ley divina; el fiqh su concreción en un tiempo dado. El pañuelo, la poligamia, incluso la prohibición de beber alcohol, serían fiqh, es decir, leyes propias del tiempo del profeta, pero no necesariamente aplicables hoy día. La cuestión es crear un enemigo. Fácilmente identificable, reducible, simplificable. Es más fácil bombardear un país que luchar contra una organización terrorista. Pero cuando veo cómo todos los musulmanes son tratados de fanáticos con turbante que morirían con tal de hacer daño a Estados Unidos, no puedo dejar de pensar en aquella película ideada por Goebbels en la que se enseñaba a distinguir a los judíos debajo de sus disfraces de europeos.
 
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