Jaime, 17 de diciembre de 2009, 8:11:45 CET

Silvio Berlusconi: "Yo soy conservador, pero mejor que conserven los demás"


“¿Vienes a pegarme? ¿Vienes a pegarme TÚ TAMBIÉN?” Así es cómo me recibe Silvio Berlusconi cuando acudo raudo y veloz a visitarle al hospital: preguntándome a gritos sobre mis supuestamente violentas intenciones, poniéndose de pie sobre la cama y blandiendo un tetra brick de zumo a modo de machete. Obviamente, le tranquilizo y le digo que no, que los amigos de mi amigo Flavio Briatore son mis amigos. “Menos mal —contesta—. Es que últimamente no me fío de nadie. Menuda hostia me soltaron. En serio, estos católicos son unos radicales de mucho cuidado”. Ahí me pilla con el paso cambiado. ¿Los católicos? “Hombre, por supuesto, te recuerdo que me pegaron una HOSTIA con una reproducción a escala de la catedral de Milán. Una iglesia. Una iglesia católica. Suerte que no era un musulman, porque con el minarete igual me saltan un ojo”. Hum. El argumento es demoledor cual puñetazo en los dientes, pero considero que aún faltan datos como para creer que los católicos somos capaces de agredir así a un anciano feo y senil de 73 años. “Es por mi modo de vida: las mujeres, los divorcios, la viagra mi vanidad (te recuerdo que me he hecho implantar mi hermosa cabellera), mi escasa ética a la hora de amasar una fortuna, gastarla y además meterme en política para evitar acabar en la cárcel… No hay nada de cuanto haga que no soliviante a cualquier cristiano convencido, y además con razón. Soy un pecador a conciencia. Y se me da más que bien; tú dirás, toda la vida practicando”.

El resto, en Libro de notas.


 
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