Jaime, 3 de octubre de 2007 10:29:28 CEST

Acerca de los peligros de la bebida


Jakob Adenauer asegura haber demostrado que los gemelos "no son más que una ilusión óptica". En un artículo publicado en The nature of science, Adenauer explica que la culpa es del alcohol que no se ingiere: "El alcohol que se bebe hace ver doble, pero, al ser uno más o menos consciente de que está borracho, sabe que sus sentidos son víctima de una ingesta excesiva de esta droga. En cambio, el alcohol que no se bebe se evapora y se libera en la atmósfera, por lo que uno acaba respirándolo, emborrachándose de tanto en cuando sin saberlo". Según el físico de Leibniz, al ignorar que estamos borrachos por inhalación, "creemos que esa visión doble que nos hace ver gemelos se corresponde a un fenómeno real".
Para Adenauer, el exceso vapores de alcohol también explicaría conductas como la de conductores borrachos que aseguran, después de haber dado positivo en un control, que apenas se han tomado media copa de vino: "Estos conductores no son conscientes de que, además de beber, han respirado alcohol y por tanto corren grave riesgo de sufrir un accidente o de ver gemelos".
Para evitar estos problemas, Adenauer aconseja el consumo excesivo de alcohol por vía oral: "Cuanto más bebamos, menos vapores de alcohol respiraremos. Siempre es mejor saber que uno está borracho a emborracharse desprevenido". Según explica, el alcohol se evapora con demasiada facilidad para intentar otra cosa: "Por muy bien que se cierren las botellas, siempre se pierde algo: no es bueno que se queden acumulando polvo, hay que vaciarlas lo antes posible".
Otra opción sería sellar todos los licores existentes en depósitos herméticos, guardarlos en sótanos de seguridad y prohibir su fabricación y comercialización, pero tal cosa es difícilmente realizable: "Pasaría como en la época de la Ley Seca: florecería el mercado negro y los bares clandestinos se llenarían de alcohol de baja calidad y alta evaporación, con lo que personas inocentes se emborracharían aún más y peor, que es lo que pasó en el Chicago de los años veinte. De ahí los tiroteos: eran peleas de beodos. Por no hablar de los niños. ¿Es que nadie piensa en los niños? Bebamos cuanto más mejor: hagámoslo por ellos, para que no acaben alcoholizados y cirróticos".


 
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