Jaime, 20 de julio de 2006, 20:11:11 CEST

Maldito movimiento obrero


Mi ejército de monos redactores se ha vuelto a sublevar. Y con cierto éxito. Y es que escribo este texto desde la lavadora. Apagada, eso sí. Para teclear, estoy usando una calculadora que justamente hoy me han regalado en el banco. He conseguido conectarme gracias a que había dejado un router de Fon donde más servicio puede prestar: en el cubo de la basura, que por suerte está aquí al lado. Cuando consiga salir y tras lo de hoy, necesitaré unos días de descanso en mi villa de Cabo Verde. Después me iré a buscar a esos malditos chimpancés a Tanzania, adonde dijeron que irían entre gritos de "¡libertad, libertad!". Al fin y al cabo, todo esto no es más que un simple malentendido. Como gesto de buena voluntad, incluso les prometeré dejar de apagar en su cara los cigarrillos que no fumo. Pero ellos han de comprender que no puedo renunciar al látigo y al garrote. Sin mano dura, no me rinden. Y a mí me da lo mismo, pero es que me debo a mis anunciantes. Creo que a finales de agosto les habré convencido para que vuelvan. Por si acaso, llevaré dardos tranquilizantes, muchas jaulas y, para que se confíen, mi disfraz de rojo piojoso con camiseta de Greenpeace.


 
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