Jaime, 26 de agosto de 2002, 1:42:14 CEST

¡Plagio!


Delia me avisa: uno de los cuentecillos que os dejé, Calle Indians, 74, ha sido hábilmente copiado. Al parecer, Adolfo Bioy Casares usó mi idea para La trama celeste, en un desagradable caso de plagio por anticipación. Este tipo de robo artístico es más cruel que el común, ya que hace aparecer a la víctima como ladrón. El verdadero plagiario aduce la unidireccionalidad del tiempo y la antigüedad de los hechos; tristes excusas. Es posible que muchos estéis también sorprendidos por el hecho de que el cuento de Casares -su versión- es mejor. Admitámoslo, mucho mejor. Pero, claro, hay trampa: él lo escribió en 1948; yo, hace un par de años. En consecuencia, tuvo más de medio sigo para perfeccionar mi idea, antes de que yo la pusiera por escrito. La verdad, no me esperaba esto de Adolfo Bioy Casares, un autor que es el ABC de la literatura argentina, él solito, sin ayuda ni de Artl ni de Borges. A saber qué contesta a esta acusación. Es más, a saber cómo contesta, dada la situación horizontal en la que se encuentra desde el 8 de marzo de 1999. A mí sólo me queda decir que mi cuento es un homenaje. Pésimo eufemismo que debo usar en defensa propia.
 
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