Jaime, 9 de agosto de 2002, 14:52:38 CEST

Desayunos


No suelo desayunar más que una taza de café solo, bien cargado y con mucho azúcar. A veces, alguna galleta. Pero me gusta desayunar en los hoteles. Escoger cada día algo diferente: tostadas, croissants, ensaimadas, brioches. Untarlo con mantequilla, que viene cortada en forma de flor. Probar mermeladas de distintos sabores. Volver a llenarme el vaso de zumo y beber al menos un par de tazas de café. Si es posible, incluso llevarme un termo bien lleno a mi mesa. Por eso me voy a pasar unos días a un hotel de no recuerdo qué ciudad europea. Cuando vuelva, además, aprovecharé para ir a un pisito en el que la gracia está en hacer cosas que normalmente no hago: la compra, cocinar, fregar. También desayunar. Total, que me voy a pasar dos semanas desayunando. Las restantes cincuenta del año apenas lo hago, así que he de aprovechar que tengo la oportunidad. Que os lo paséis bien.
Por cierto, os dejo tres cuentecitos. No son gran cosa. Pero ahí están: ·Los animales de los espejos ·Un día en la vida de Hipólito Terrade ·Calle Indians, número 74
 
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