Jaime, 2 de junio de 2008 14:56:39 CEST
Una y otra vez
A: El otro día estuve a punto.
B: ¿A punto de qué?
A: De trabajar.
B: Joder. Qué ánimos.
A: Sí, sí. Llegué puntual, bostecé, me crují los dedos, me llevé un caramelo de menta a la boca y coloqué la mano derecha sobre el ratón, dispuesto a.
B: ¿Dispuesto a?
A: Sí, dispuesto a. Ése fue el problema. Es que. En fin. Olvidé en qué consistía mi trabajo.
B: Ostras. Odio cuando pasa eso.
A: Hice un esfuerzo por recordar, pero sólo tenía claro que a media mañana me tomaba un café y que consultaba el correo varias veces al día, el personal y el del trabajo.
B: ¿Le preguntaste a alguien?
A: Sí, sí. Obviamente, no quería preguntarle a mi jefe, a ver si me iba a soltar una de estas broncas tontas que uno se puede ahorrar si presta un poco de atención.
B: Sí, siempre se cabrean por las chorradas. Cuando la cagas de verdad, no se dan ni cuenta. Como no tienen ni idea.
A: Pues eso, en el bar les pregunté a mis compañeros. Pero tampoco sabían lo que yo hacía.
B: ¿Y ellos sabían lo que hacían ellos?
A: No quise preguntar, pero hubo uno que se puso blanco.
B: Je, sé lo que es eso. La última vez que me monté en una montaña rusa también me puse blanco.
A: Suerte que la de recursos humanos es amiga. Bueno, amiga... Ya sabes, la clásica amistad del trabajo...
B: El que iba delante de mí, se subió bebiendo un cartón de leche. Y, claro, me lo tiró encima. Blanco, me puso.
A: ... Cuatro bromitas cuando te la cruzas por el pasillo, la clásica charlita tonta en la cena de navidad...
B: Ya me dirás tú qué hacía ese tipo con un cartón de leche en una montaña rusa. Se lo pregunté.
A: ... La habitual declaración de amor a las tres de la mañana después de la cenita de navidad...
B: Le digo, ¿para qué te subes a una montaña rusa con un cartón de leche abierto?
A: ... El anillo, los dos años de noviazgo, el matrimonio, los tres niños, la hipoteca...
B: Y el tío, no, es que le iba dando sorbitos porque me han dicho que eso es bueno para evitar el mareo.
A: Pero, vamos, lo típico que se va de la empresa y ya no vuelves a hablar con ella. Como mucho en el bar dices, eh, ¿os acordáis de la Nosequé? La vi el otro día en Nosedónde. No, no la saludé porque no me vio y yo estaba haciendo ver que no la había visto.
B: Pero, vamos, yo había oído justamente lo contrario de la leche y los mareos, pero bueno, cada loco con su tema.
A: Entonces ella se puso a mirar entre los papeles y tal y resulta que no me encuentra.
B: ¿Pero no estabas delante suyo?
A: No, entre los papeles.
B: Pues estás bien fondón. Como para no verte entre los papeles.
A: Quiero decir, que mi expediente no estaba. Y me dice, ahora te lo miro.
B: ¿El qué?
A: Lo mío.
B: Ah.
A: Y me lo miró.
B: ¿Lo tuyo?
A: Lo mío.
B: Ah.
A: Y resulta que yo no tenía ni contrato ni nada, que yo no trabajaba allí.
B: Joder, cinco años madrugando y haciendo el tonto. Al menos cobrarías tu sueldo, ¿no?
A: Claro. Si no, ¿de qué? Entonces llamamos al ministerio y resulta que yo trabajo para otra empresa.
B: Anda.
A: Una empresa que se mudó de esas oficinas hace tres años.
B: ¿Sin avisar?
A: A mí no me dijeron nada, los muy cabrones.
B: ¿Ni un mail ni nada?
A: Ni un mísero mail.
B: Qué cabrones.
A: Ya ves.
B: Eso ya es mala educación.
A: Ya ves.
B: Una llamada, en plan, oye, que nos vamos, recoge tus cosas.
A: Nada.
B: Es lo mínimo.
A: Nada.
B: O un post-it en el monitor.
A: Nada, ni eso.
B: Con la dirección nueva.
A: Nada.
B: ¿Y vas a volver a tu empresa?
A: No sé... Está más lejos de casa...
B: Buf, qué palo.
A: Y estoy a gusto con la gente.
B: Eso es importante: que haya buen ambiente de trabajo.
A: Me llevo bien con el jefe.
B: Eso es importante: llevarse bien con el jefe.
A: No sé, de momento creo que me quedo donde estoy.
B: Bien hecho. Cambiar por cambiar es tontería.
A: Ahora además tengo la mesa más cerca de la ventana.
B: Ay, sí, dónde estén las ventanas.
A: En la pared, por norma general.
B: Sí. Eso es importante: que las ventanas estén en las paredes.
A: O en los techos.
B: Pero entonces creo que no se llaman ventanas.
A: ¿No?
B: No, si están en los techos se llaman de otra forma.
A: ¿De otra forma? ¿Todo junto? ¿Deotraforma?
B: No lo sé. Nunca lo he visto escrito.
A: Yo tampoco.
B: No hemos vivido mucho, ¿verdad?
A: No, siempre las mismas palabras. Una y otra vez.
B: Siempre una y otra vez. Gran libro: Una y otra vez.
A: Me gustó más la peli.
B: Te creo. Soy así de ingenuo.
 
Menéame Envía esta historia a del.icio.us
comenta     
on 2/06/08 18:59, sopadefabes dijo:
toma! he sido el primero en comentar!

y ahora que digo? pues eso...
ha llovido mucho hoy, eh? claro, que a lo mejor vosotros no vivís en el mismo pueblo que yo... (no se si "vivís" se escribe así o no, pero es del presente del verbo "vivir", creo que se puede decir así, depende de si lo quieres decir bien o mal...)

bueno, pues eso... que ya nos vemos si eso, no? bueno no creo...

pues ale!
 
3/06/08 14:54, Jaime dijo:
El primero y el último... Ah, no, el último ya no.