Jaime, jueves, 25. mayo 2006, 17:21
Este trabajo acabará conmigo
No sé si es la astenia o las ganas de quemar la oficina, pero el caso es que estoy hecho polvo.
Serán las ganas de quemar la oficina, digo yo.
Porque este trabajo es duro.
El sueldo es bueno, pero la faena te acaba matando.
No debí aceptar este puesto de donante de órganos profesional.
Jamás creí que echaría tanto de menos parte del hígado, un riñón, un pulmón, el ojo izquierdo, dos litros de sangre semanales, algo de médula ósea cada mes y la pierna derecha entera.
Es... sacrificado. Exacto. Sacrificado es el adjetivo que define a la perfección este trabajo.
Lo peor son los rechazos. Me siento tan
humillado cuando alguien rechaza mis órganos. Son de primera calidad. O casi. Vamos, que el alcohol no puede haberlos dañado tanto como dicen.
Supongo que tarde o temprano tendré que cambiar de empleo. Aunque lo cierto es que este se me da bien. Sólo hay que tumbarse y dejar que le duerman a uno.
Sí, eso lo hago de maravilla.
Cielos, me llaman. Espero que no sea el otro pulmón. Últimamente, con el calor, me cuesta mucho respirar y, si me quitan el que me queda, voy a pasar un verano malísimo.
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qué gran error! debiste hacerte donante de esperma, que es mucho más agradecido.
Oye y no me podrias recomendar yo creo que encajo en lo que se necesita.
No creas que es tan fácil. Hay toda una serie de requisitos.
Por ejemplo, ¿tú estás vivo?
Quizas piense usted que va a pasar un verano malísimo si le quitan el pulmon que le queda, pero eso no es nada.
Yo tambien me dediqué a ser donante profesional de órganos y no sabe como lo pasé cuando, despues de que donara el corazón -por el que saqué un buen pellizco, por cierto- decidí cambiar de profesión y dedicarme al atletismo profesional. Es muy dificil cordinar los movimientos del cuerpo cuando a la vez se debe bombear sangre haciendo fuerza con las orejas gracias a una pequeña bomba experimental que alli me introdujeron. Además necesité varios duros meses de entrenamiento para conseguir seguir moviendo las orejas mientras dormía...
Sí, a mí ya me han dicho que aprenda a respirar con el... ¿Qué hora es? Ah, maldito horario infantil... Por culpa de esta ley represora no puedo escribir la palabra CULO y os vais a quedar sin saber con qué respiro y por qué se me agravará mi problema de aerofagia.
:o ¿aire viciado? eso no puede ser saludable...
¡saludos! cuidese... bueno, lo que queda de Ud.
(trabajo en una consultoría)
:-D
saludos!!
Tal como lo propone el genial Quino, lo importante es conservar hasta el último la boca; para comunicarnos, discutir y de vez en cuando esbozar una sonrisa...
Como el gato de Cheshire.
O Ronaldinho.