Jaime, may 23, 2006, 16:41
Mi incansable labor en defensa de la naturaleza
Igual no lo había comentado antes, dada mi natural modestia, pero yo salvé la Selva Amazónica. Fue allá por los años ochenta. Había aceptado el puesto de director de operaciones de una importante maderera, pero, al ver los estragos que mi empresa hacía en el Amazonas, monté en cólera.
Yo no tenía ni idea.
¿Cómo iba a saber que para conseguir madera hacía falta talar los árboles? Estaba convencido de que sólo se serraban las ramas más gordas. Por cierto, unos meses más tarde mi psiquiatra haría al respecto unos comentarios muy desagradables.
Fui al despacho de mi jefe y le dejé bien claro lo que pensaba. Le gustó la idea de cortar sólo las ramas más gordas, a pesar de lo que opinaba su psiquiatra, y se lo comentó a su jefe. Quien a su vez se lo explicó al director. Quien se lo dijo al consejero delegado. Quien se lo propuso al becario del banco. Como yo trabajaba por las tardes de asesor externo de dicha entidad, me pidieron mi opinión. Económicamente, el plan era inviable, así que lo desaconsejé. Me pasé semanas despotricando contra mí mismo por ser un capitalista asqueroso que lo valoraba todo en función de los beneficios.
Para animarme, me fui dos semanas de vacaciones a Minsk --menuda decepción--, donde se me ocurrió una idea genial: talar los troncos y dejar las ramas. Todo el mundo estuvo de acuerdo, incluso yo envié un informe favorable al banco.
Luego surgió el problema de que las ramas se caían, pero, a efectos prácticos y sin entrar en detalles innecesarios, podemos decir que yo salvé el Amazonas. Dado mi éxito, desde entonces me he dedicado a acabar con las dictaduras. Terminé con la de Franco en 1991, pero ya me echaré flores otro día. También asesiné a Fidel Castro hará un par de años, pero ésa es otra historia. Por no hablar de lo que le hice a Pol Pot la semana pasada. Ya lo explicaré, ya.
comenta
Menudo cabrón tu psiquiatra utilizando el viejo truco del gremio: te hacen dudar maliciosamente de tus inclinaciones, te traumatizan y ya tienen a otro infeliz como cliente (que no paciente) durante por lo menos 10 años para que les pague el coche, la hipoteca, las putas y la universidad de sus hijos.
El mío lo intentó, pero como soy asquerosamente pobre, me dió el alta a la segunda sesión.
Lo de las ramas (GORDAS) es una excelente idea, felicidades.
Eso no lo hacen los psiquiatras, son los psicoanalistas.
Los psiquiatras se limitan a atiborrarte de prozac pase lo que pase.
Tienes razón.
Yo es que odio por igual a todos los médicos.
Estimado señor Jaime,
La comisión de la Fundación Nobel se complace en comunicarle que ha sido premiado por nuestra honorable organización. No piense que ha sido por salvar el Amazonas, ni por culminar su lucha contra el regimen franquista, ni por aquello que le hizo a Pol Pot la semana pasada. El premio se le concede por haber aconsejado a una gran industria maderera que no cortara las ramas mas gordas de los árboles para dejar los troncos, una inviable idea de un patetico e inconsciente naturalista por cierto, y llevandola así a conservar sus beneficios astronómicos, volviendo a impulsar la decadente industria maderera. Por lo tanto el premio que se le ha concedido es un Nobel en Economía. Felicidades.
PD: Inspirados en su fantastica política económica, y para reflotar nuestras arcas, se suprimiran los premios económicos este año, asi que no se moleste en venir a reclamar el premio porque no lo hay. No obstante le enviaremos un maravilloso diploma, cuyo titulo podra ser elegido entre los siguientes:
-Lo importante es participar.
-Nos sentimos enormemente orgullosos de usted, pero no hay premio.
-Nosotros tambien le queremos.
-Vale por un lavado de coche.
Esperamos la respuesta con su elección para enviarselo contra reembolso. Gracias.
¿Pero no era un mito eso de la selva amazónica? Pensaba que se referían a la falta de depilación.
¿Y Fidel Castro ha muerto? Ya no se puede uno fiar de nadie.
Obviamente, el vale por un lavado de coche.
Sí, la selva esa resultó ser un mito de los ecologistas, pero eso no lo descubriría hasta años más tarde.