Jaime, nov 17, 2005, 09:32
Un juicio justo
Señoría, las pruebas presentadas contra mi cliente no son concluyentes. Apenas circunstanciales. Sólo demuestran que el acusado sostenía un cuchillo mientras la víctima se desangraba enfrente de él por motivos que la fiscalía no ha explicado satisfactoriamente.
También se ha hablado de una supuesta amenaza. Pero, al fin y al cabo, ¿quién no le ha dicho alguna vez a algún amigo, en un tono ab-so-lu-ta-men-te de broma algo así como, cito textualmente, "te mataré, cabrón, aunque sea lo último que haga en mi vida, te clavaré este cuchillo hasta que te desangres como un cerdo, hijo de puta, hijo de la grandísima puta"?
En cuanto a lo que la señora fiscal llama "móviles", es bastante fácil demostrar que no son tales. Se dice que la víctima se acostaba con la mujer de mi cliente. Pero cuando se habló de este tema durante el juicio, mi cliente se echó a llorar y a gritar: "Hijos de puta, hijos de la grandísima puta". Su reacción demuestra que desconocía la relación entre la víctima y su esposa y, por tanto, ésta no podía impulsarle a cometer ningún crimen.
Por lo que se refiere al hecho de que la víctima fuera también su jefe y le hubiera despedido dos días antes de lo ocurrido, no es cierto que esto le hiciera perder los estribos. O, si se los hizo perder, fue de alegría. Señoría, señores y señoras del jurado, mi cliente odiaba su trabajo. ¿Y quién no? Yo también odio mi trabajo. No es agradable tener que defender a asesinos cornudos y pusilánimes que son tan estúpidos que merecen que les den una paliza por merluzos, por débiles, por no saber cómo se mata a alguien y encima pretender que yo --¡YO!-- pierda el tiempo intentando salvar sus grises, mediocres y vacías vidas...
El abogado agarra a su cliente por el cuello y comienza a apretar. Se oyen gritos de sorpresa entre el público. Un par de alguaciles intentan separarles. El juez musita: "Otra vez no, Martínez, otra vez no".
¡Eres un medio hombre despreciable! ¡Si en tu puta vida hubieras demostrado una quinta parte de la entereza que te dominó cuando agarraste el cuchillo jamonero, tu novia no te habría puesto los cuernos y tu jefe no se hubiera reído de ti en tu cara! ¡Rata miserable! ¡No vale la pena vivir tu vida! ¡Eres culpable de ser un flojo, un bobo y un mendrugo! ¡No mereces compartir el mundo en el que yo vivo, pringao, subnormal! ¡Te condeno a morir!
Uno de los alguaciles se decide a sacar la porra y le sacude al abogado cuatro o cinco veces, hasta que cae inconsciente. El otro alguacil ayuda al acusado a incorporarse. A su vez, el acusado grita: "Hijo de puta, hijo de la grandísima puta" e intenta lanzarse al cuello del abogado. Los alguaciles le sujetan sin apenas esforzarse. El juez levanta la sesión y llama a un médico.
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Quiero decir que me parece indignante la forma en que se degrada en este post a los profesionales de derecho, atentando contra sus puestos de trabajo y difamándolos como si fuesen defensores de vulgares asesinos...
He cursado una queja al juez decano de Barcelona y le he pedido que, en nombre de la libre expresión, de la democracia y del estado de derecho, ordene el secuetro inmediato de esta página web corrupta e inmoral.
Nada más.
Creo que es evidente que este texto es una bella y rica metáfora sobre el estatut, así que toda esa defensa de los abogados no viene a cuento.
Cosa que no quita que los abogados no sean más que unos defensores de vulgares asesinos que sólo sirven para secuestrar páginas web y ni siquiera pedir un rescate digno, malditos mangantes rellenaformularios juntapalabros.
Creo que sus comentarios son sustancialmente más denigrantes para los "profesionales del derecho" que cualquier sátira.Felicidades Jaime.Acabo de descubrir tu weblog y me encuentro aun picapleitos autoparodiando su profesión.Qué más puedo pedir?
Hombre, eso ya depende de cada cual, pero, por pedir, ¿qué tal un descapotable?
Lo lamentable es que un brillante e irrefutable alegato -digno de un hij..(perdón)sagaz letrado- se haya interrumpido por un problemita personal. ¡Muy bueno lo tuyo, Jaime!
Bien, pues sepa usted Sr. Rubio, que el decano, que es muy amigo mío y vecino en Empuriabrava, ya ha dictado resolución (287/05, de 17 de noviembre) por la que se le conmina a usted a plegarse inmediatamente a lo requerido sin más dilación. La argumentación del juez decano, además, incluye un párrafo en el que recuerda que usted es "ese desgraciado lector de Derrida que dijo no sentirse ni muy catalán ni remotamente interesado por el fútbol". Y, por tanto, le considera un tipo de "alta peligrosidad social". Casi casi terrorista.
¡Ja! ¡Ahora aprenderá a tomarse en serio a los juristas!
Buenas tardes a todos:
No soy Jaime, soy su abogado y quiero que sepan que se ha remitido un burrofax --un fax transportado por mula-- tanto a Mr. Potato como a su amigo el decano Aquabrava de Puig, en caso de que alguno de los dos exista.
En dicho burrofax se les conmina a dejar de llamar por teléfono a mi cliente a las tres de la mañana para insultarle y exigirle que se pliege como si fuera una silla de cocina.
En caso contrario, aténganse a las inexistentes consecuencias.
En este país no ha habido un juicio justo desde que le dimos un estirón a Servet en el potro, coño.
Kozinski me parece que ese juicio justo no fué aquí sino en la tierra de los relojes, el chocolate y el secreto bancario. Es que no hay redaños en este país.
Hum... Un acertijo... Soy muy bueno en estas cosas.
A ver: la tierra de los relojes, el chocolate y el secreto bancario.
Relojes y secreto tienen las mismas vocales, pero en otro orden. En cambio, chocolate tiene una vocal más, la A y hay dos "es" en lugar de una, y una "o" en lugar de dos.
Es decir: eoe eeo a. Lo cual suena a cantos tiroleses.
Además dices que en este país, el del chocolate, no hay redaños. Es decir, hay rebaños. Si los baños son turcos, los rebaños son... Er... Son... ¿Returcos? ¡No! ¡Espera! A los turcos los ganaron los austriacos. O quizás fue al revés. Pero bueno, está claro, Tirol, Austria... ¡A Servet lo juzgaron en Innsbruck!