viernes, 24. agosto 2012
Jaime, 24 de agosto de 2012, 11:22:24 CEST

Cómo aprovechar la rotación de la Tierra para vivir más cómodo y descansado


Hace muchos años que casi no camino, aprovechando que la Tierra gira sobre su propio eje. Por las mañanas simplemente desayuno, me ducho y me visto, para luego quedarme quieto, dejando que la Tierra rote debajo de mis pies. Luego subo cuatro calles caminando, estas sí, y llego a la oficina.

Tengo que ir con cuidado, porque la Tierra gira a una velocidad de 465 metros por segundo y sólo puedo quedarme parado durante algo menos de cinco segundos y medio. De lo contrario, pasaría de largo. Y esto es un problema, igual que volver a casa, porque el planeta sólo gira en un sentido y tengo que esperarme casi 24 horas a que dé un poco menos de la vuelta completa y pueda llegar a mi piso o a lo que me haya saltado. Sí, claro, a veces le doy impulso a la Tierra con los pies, pero con eso no gano más de dos o tres horas.

Al principio me costaba mucho calcular e incluso llegué a caer al mar en una ocasión, por lo que fui objeto de burlas cuando llegué a la oficina, pero ahora incluso programo mis vacaciones teniendo en cuenta los destinos que hay más o menos a mi altura: Estados Unidos, Portugal, Italia, Bulgaria, Kirguistán. A veces me reincorporo a la Tierra en medio de la nada, pero llamar a un taxi suele salir más barato que coger un avión.

Coger un avión es tirar el dinero.

El médico me dice que debería caminar más porque nunca hago ejercicio, pero si cierro los ojos y me quedo muy quieto, en cuanto los abro, ya está como mínimo a un kilómetro de distancia, gritándome cosas que no oigo.


 
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