Jaime, lunes, 17. noviembre 2003, 16:44
Encadenados a la poltrona
Las elecciones catalanas son una nueva muestra de un aburrido vicio político al que somos muy dados en España: confundir años con lustros. Así, los partidos y los políticos permanecen en sus cargos el doble o el triple del tiempo justo y necesario. Y eso, con suerte. En definitiva, parece que los votantes nos acercamos a las urnas acojonados ante la terrible perspectiva de que quienes llevan más de diez años en el poder, lo pierdan. Pobres, si ya se habían hecho a la idea de ir mandando, para qué les vamos a quitar la ilusión.
Así, el Psoe mantiene virreyes vitalicios en Extremadura, Castilla La Mancha y Andalucía. El PP se agarra a Galicia y a Castilla León, además de a España, donde lleva ocho años gobernando y cuenta además con todos los números para seguir en el poder cuatro más, como mínimo. Eso sí, todavía está por debajo de los catorce años que costó levantar a Felipe González de la butaca. CiU se ha metido Cataluña en el bolsillo. Y, cuando nadie miraba, ha cosido este bolsillo. 23 años con Pujol y ahora otros cuatro, para empezar, con Artur Mas, ese funcionario repeinado. Por no hablar del País Vasco y el PNV, donde además se llegó a dar la ridícula situación de que el Psoe ganara unas elecciones y le cediera el gobierno al partido nacionalista de Arzalluz.
Por supuesto, la no alternancia es tan democrática como la alternancia, ya que, al fin y al cabo, es el resultado de votar. Pero me da que los relevos, al igual que la ausencia de mayorías absolutas, son más higiénicos. El cambio de partidos y de personas trae ideas nuevas, evita los caciquismos y los clientelismos, aporta cierta frescura. También decepciones y fracasos, claro, pero las elecciones no sólo sirven para aupar a alguien al poner, sino también para apearlo.
Imagino que el miedo a los cambios políticos no es más que una variante del clásico "que me quede como estoy" que acostumbramos a manifestar en casi todas las facetas de nuestra vida. Uno no cambia de empleo, porque ya le conocen y no le van a echar; no cambia de peluquería, no le vayan a hacer un desastre; no se compra esa camisa roja, porque no se ve con ella. Hay excepciones, claro: todo el mundo quiere tener siempre un ordenador, un móvil y un coche nuevos.
Pero supongo que da lo mismo insistir con este tema. Después de todo y por mucho que protestemos, imagino que nos esperan otros treinta años de Convergència en Catalunya, treinta más del Psoe en Andalucía y un Fraga que, casi como el Cid, seguirá gobernando en Galicia después de que lo hayan embalsamado.
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Bueno, estoy bastante de acuerdo contigo en tus valoraciones sobre el porqué sucede esto... pero, como también dices, no se debe olvidar que es "la voluntad del pueblo", por suerte, así que de qué nos vamos a quejar si somos nosotros los que elegimos? :) Yo también me planteo a menudo lo de que es mejor no contar con mayorías absolutas, porque el hecho de que pacten varios partidos, puede llevar a una unión de intereses en principio divergentes que pueden hallar entendimiento y favorecernos a todos. Tampoco me gusta que haya gente apoltronada a sus cargos durante siglos, por lo mismo que apuntas tú. Pero creo que es algo extrapolable a muchos aspectos de nuestra vida, no sólo al terreno político :)
La alternancia es democrática. Lo que no veo democrático es la no alternancia sin límites. Porque el hecho de que por ley no esté reconocido el cambio obligatorio de gobernantes cada 4 años (a alguien le interesará, ¿no?) no significa que la "no alternancia" sea, verdaderamente, algo demócratico. A ver si me explico: una cosa son las leyes que democráticamente nos damos y que permiten que exista la democracia, perfecto, pero otra muy distinta es el concepto de democracia, la idea de democracia, que es lo que nos permite profundizar en ella. No confundamos, pues, la velocidad con el tocino, a América con la libertad, y el bigote de Aznar con el carisma.
En segundo lugar, ¿no crees tu que si esto pasa es porque España, por mucho que se hable de madurez democrática, no ha salido del todo de la transición? Fueron 40 años de dictadura, 40, que se dice rápido; el cambio generacional no se ha completado, ni mucho menos. Vivimos en una sociedad conservadora donde, efectivamente, los políticos se aferran a la conservación de sus cargos, da igual que sean de unas siglas que de otras.
(Por no hablar de la necesidad imperiosa de que en las futuras elecciones en Europa integren la segunda vuelta)
Sí, claro, España es una democracia todavía en pañales, a lo sumo adolescente ;)