Jaime, 24 de abril de 2007 11:02:38 CEST
Cultura popular
A: Como cada 24 de abril, los habitantes de Viscalesmates se tiran desde lo alto del campanario, siguiendo una tradición que ya cuenta con más de tres semanas. Conectamos con nuestra enviada especial, que está presenciando esta curiosa lluvia de personas.
B: Buenas tardes. Como bien dices, los vecinos de Viscalesmates se arrojan del campanario cada 24 de abril desde hace ya casi un mes. Esta tradición ancestral, cuyos orígenes son tan antiguos como los de la propia civilización humana, es una desenfadada manera de recibir la primavera. Como pueden ver, los vecinos se arrojan de uno en uno y tras hacer cola con calma y educación. El sonido de los cuerpos al tocar el suelo es armónico y ordenado: casi podría servir de reloj. Una vez golpean el asfalto, los vecinos se arrastran a un lado para que no les caiga nadie encima. Si están muertos, la Pilar, la lugareña más anciana del pueblo, les aparta con un rastrillo. Tenemos con nosotros a Llucià Pou, uno de los organizadores del evento. ¿Cómo va la jornada, señor Pou?
C: Muy bien, muy bonita. El tiempo acompaña y, como puede ver, aquí se han congregado grandes y pequeños para dejarse caer, en todos los sentidos de la palabra.
B: ¿Cuál es la altura del campanario?
C: Pues mire, se trata de uno de los campanarios más altos de la comarca. Así a ojo hará unos cuatro metros, contando la veleta. Antes era más alto, pero nos robaron el primer piso.
B: Aun así, hay gente que muere.
C: Hombre, es que de una mala caída te puedes abrir la cabeza. Y ahora, si me disculpa, es que me he roto las dos piernas y me duele mucho estar de pie.
B: Cómo no. Así pues, nos despedimos con estas preciosas imágenes de saltos al vacío, acompañados por gritos de angustia y cerrados con un sonoro "tud", que es el ruido que hace una persona al tocar el suelo.
A: Muchas gracias. Ah, las tradiciones, siempre tan hermosas, recordándonos quiénes somos.
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Qué bonita tradición, espero que no se pierda, aunque ya se sabe que esta durará lo que dure el pueblo, y los pueblos cada vez tienen menos gente, bien porque se van a las ciudades o porque se mueren al tirarse del campanario.
Por cierto, el ruido que hace una persona al chocar con el suelo es thud, no tud, a menos que lo hayas escrito en bable, claro, en cuyo caso retiro mi comentario.
Tienes razón, es thud. Los huesudos y los asturianos hacen tud, pero por norma es thud.
Estos europeos, siempre tan localistas. En América hacemos thump!, a no ser que llevemos los bolsillos llenos de monedas, en cuyo caso hacemos thumslinchkclinclinclin.
Soy de la asociación protectora de personas. Ya está bien que los animales mantengan estas costumbres tan poco civilizadas.
Dicen que en el pueblo de al lado, Villatocinos, presionados por las protectoras de animales, han variado la tradición de embucharle un alcalde por el trasero a una vaca (el alcalde es elegido popularmente) y que ahora, por respeto a la vaca, es esta la que es embuchada al alcalde por el ano. No sé, no veo la diferencia.
No ves la diferencia porque dentro de la vaca está muy oscuro..
No encendiera una cerilla. con la cantidad de metano que allí debe haber podria chamuscarse
El próximo año... a ver si la enviada especial tiene la posibilidad de hablar con algún rebotado. Los reconocerá porque son los que hacen "tud-tud".
Con el afán de complementar esta bella tradición ancestral, le sugiero a su entrevistadora -una vez que salga del hospital por haberse lanzado sin soltar el micrófono y habersele ensartado este en el cuello- que visite el vecino poblado de Setamselacsiv, donde la costumbre indica trepar de espaldas el campanario de 45 metros, desde que se le agregó un segundo primer piso.