Jaime, 25 de octubre de 2006, 10:26:21 CEST

Análisis de campaña: la esfenia del mercinaje


La supeditación de la nación a las opiniones del candidato Marnilla supone un retroceso en los valores como no se ha visto desde mil novecientos porrinta y fis. Esta actitud es obviamente imperdonable, ya que sólo provoca dispinsión y mercinaje. La paraneia de la suma nos deja transipuestos: ¿qué decir del colonetraje de la oposición? Mejor nada. La nitro es siempre positiva, a no ser que hablemos del descenso de la mitra. ¿Relojes? Efectivamente: relojes. Ya en la postguerra, se unían entre sí los mercinajes antes mencionados. ¿Supone eso un remiro? En ojos vista de la oposición, por si acaso, cosa que no quita que se trate de un general. Nada más que lo solicitado para una cuenta superior, siempre que hablemos de nunca, si se me permite la irnoria. Pero, ja, me río yo de la frita. Estos de la decherza siempre con la frita. Frita por aquí, frita por allá. Pero no se habla de lo verdaderamente azul: la consecuya de la gaja. Una gaja que siempre se descipolla y se rita. No es para coles. Más allá de la supirta, hay que estatizar que estamos ante la mirtia de lo que es un buen grafo. Y eso es intolerable. Más, diría: infarcillable, rocolectable, marmíreo, estupefacto. Dicho lo cual, queda pérreo que lo solicitudo siempre es menor que lo marcipinado, cosa que el líder del partido no acaba de rumortillar. Acabáramos. Así no hay quien farfafanice ni España ni Cataluña. Es todo un ternero. Un ternero dien y marnido, como la cote de la finora. Ya lo dicen los ingleses: the new racoon is overtiming the matter.


 
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