Jaime, jueves, 27. abril 2006, 09:05
El misterioso caso de la cabeza perdida, 4
(Jaime agarra la cabeza del hermano gemelo malvado de Lord Ruffington y la pone sobre la mesa. Lord y Lady Ruffington sueltan un ¡oh! de sorpresa. El cadáver de Margaret Thatcher queda inmóvil sobre la cama de los padres de Jaime.)
CABEZA GEMELA MALVADA: Es comprensible vuestra sorpresa. Pero no digáis nada. Dejad que me explique. Esta historia comienza hace muchos, muchos años... Los lord Ruffingtones se remontan al siglo XIII...
JAIME: No me jodas, hombre.
CABEZA GEMELA MALVADA: Bueno, vale. Aunque le restaré contexto a la historia, hagamos una elipsis de unos cuantos siglos. Cuando nacimos mi hermano y yo, tuvimos que seguir con la tradición familiar por lo que respecta a los hermanos gemelos. Él sería el bueno y a mí me tocaba ser el malvado, por culpa de estas cejas. Y se me educó para serlo. Recordarás, Charles, cómo en verano tú ibas de colonias mientras que, a mí, papá y mamá me enviaban a los campos de entrenamiento de la OLP.
JAIME: ¡La OLP no existía por aquel entonces!
CABEZA GEMELA MALVADA: ¡No interrumpas! Lo que ocurre es que se nos daban mal las colonias y fuimos repetidores reincidentes. Antes de que se me interrumpiera, decía que se me educó para cumplir con las expectativas de nuestra familia de rígida tradición victoriana y convertirme así en el hermano patibulario. Pero, para deshonra de nuestro pobre padre y tristeza de nuestra pobre madre, yo tenía... un buen corazón.
CABEZA BUENA: ¡Oh!
LADY RUFFINGTON: ¡Oh!
CUERPO: (En el lenguaje de los signos:) ¿Dónde está aquella intérprete?
JAIME: (Bosteza.)
MARGARET THATCHER: ...
CABEZA GEMELA MALVADA: La presión familiar era demasiado fuerte y, en cuanto tuve edad, me fui de casa. Marché a la India, de cooperante, con la Madre Teresa de Calcuta.
CABEZA BUENA: ¿De cooperante? ¡Papá nos dijo que eras asesor de Kissinger!
CABEZA GEMELA MALVADA: Sí, bueno... Papá pensaba más en el honor de su familia que en su propia familia. El caso es que allí, rescatando a una anciana de un pozo, se me cayó una vaca sagrada sobre los brazos. Y por muy sagradas que sean, esas vacas pesan lo suyo. Hubo que amputar... Las dos manos.
CABEZA BUENA: ¡Oh! Es cierto... Hay unas cicatrices en mis muñecas. Bueno, en las muñecas de este cuerpo.
LADY RUFFINGTON: ¡Oh!
CUERPO: (En el lenguaje de los signos:) Me aburro.
JAIME: (Ronca.)
MARGARET THATCHER: ...
CABEZA GEMELA MALVADA: Volví a Europa poco después. A Leibniz. Sin manos, en Calcuta no era de ayuda. Tampoco quería volver a casa y enfrentarme con papá: no quería que supiera, que supierais, que había dado mis manos por una anciana... y que además me sentía orgulloso de ello. En Leibniz conocí al doctor Hans Adenauer, que me propuso un trasplante para recuperar mis manos y volver a la India.
CABEZA BUENA: ¡Y te trasplantó las manos de un asesino!
CABEZA GEMELA MALVADA: No. Eran las manos de un cura bondadoso.
CABEZA BUENA: ¿Sí?
CABEZA GEMELA MALVADA: Bueno, no, eran las manos de un psicópata sordomudo, pero me sabía mal darle un final tan evidente a la historia. El caso es que comencé a matar a ancianas atractivas sexualmente, cosa que me provocó pesadillas e incluso remordimientos de conciencia, pero también le di una satisfacción a nuestros padres antes de que murieran.
CABEZA BUENA: A toda la familia, hermano, a toda la familia.
JAIME: (Desperezándose.) Pero, bueno, ¿aún seguís aquí? ¿No pensáis marcharos nunca?
CABEZA GEMELA MALVADA: Pero yo me sentía mal conmigo mismo. Yo era --¡soy!-- una buena persona. Entonces, desesperado y en libertad condicional, le pedí al doctor Adenauer que me librara de aquella condena y me trasplantara otro cuerpo. El doctor identificó a un donante compatible, mis manos lo asesinaron y la operación se llevó a cabo.
JAIME: ¿No hubiera bastado con otras manos?
CABEZA GEMELA MALVADA: ¿Tú eres médico?
JAIME: No.
CABEZA GEMELA MALVADA: Pues no hables de lo que no sabes.
LADY RUFFINGTON: Muy bien dicho, cuñado. ¿Y qué ocurrió?
CABEZA GEMELA MALVADA: Hubo un rechazo... Cosas que pasan. El cuerpo me sacó la cabeza y me dio una patada. El doctor Adenauer y yo decidimos que sería mejor volver al cuerpo anterior, que teníamos guardado en formol por si acaso. Pero para entonces había conseguido fugarse. Llevo semanas siguiendo su rastro de sangre, rodando e impulsándome con las orejas por toda Europa... Y finalmente lo he encontrado. Ahora hay que enroscarme otra vez y encontrar una solución.
CABEZA BUENA: Un momento, un momento... ¿Y qué hay de mi cuerpo? Yo necesito un cuerpo. ¿Dónde está el mío?
JAIME: Un momento, un momento... Aquí nadie va a amputar miembros, que me lo van a poner todo perdido de sangre. Además, yo sigo sin saber qué hace toda esta gente en mi casa.
LADY RUFFINGTON: Ay, qué quejica, pues se ponen unos periódicos y... Cielos, llaman a la puerta. Otra vez.
 
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on 2006-04-27 10:02, johnyfk dijo:
Lamento desvelar que esta historia es totalmente incierta. A no ser que de un giro inesperado en el siguiente capítulo, Margaret Tatcher aparece como asesinada por las manos de un psicópata sordomudo implantadas en el cuerpo de un hombre semejante a un playmobil (con miembros desmontables).

He de anunciar que Margaret en la actualidad esta contratada como domadora del escuadron de monos mutantes voladores limpiacristales de mi empresa, debido a su inigualable caracter de hierro y su notoria habilidad para comunicarse por el lenguaje de signos. Asi que me parece improbable que esta historia sea cierta, aunque a Margaret ultimamente le noto algo raro, esta como siempre pero es como si sus cejas ahora fueran de "mala persona", y no comprendo por qué.

Saludos.
 
2006-04-27 14:51, Jaime dijo:
Mis fuentes me dicen otras cosas.

Me dicen: mátalos a todos, quema el edificio, todos te odian. Entre otras cosas.
 
2006-04-27 17:00, sinforosa dijo:
---O--O---
Aguardamos, contritos y espeluznados, el siguiente episodio.
Aunque sea todo una evidente mentira suya, que habrá elucubrado usted bajo los efectos de algún psicotrópico.
 
2006-04-27 17:18, Jaime dijo:
Mañana: el desenlace.

Y todo cuanto escribo en esta página es absolutamente cierto.
  
on 2006-04-27 19:59, lamentira dijo:
¡Qué pena!
¡Qué pena, Jaime! Hasta ahora, toda la historia era verosímil, verosimilérrima, me atrevo a decir... pero la inclusión del Dr. Adenauer ha tirado por tierra nuestras ilusiones ¡todo el mundo sabe que Adenauer (hijo) jamás habría sabido practicar una operación como esa! ¡buuuu! ¡farsante!
 
2006-04-28 08:51, Jaime dijo:
¡Ja!

Si incluso ha escrito libros al respecto.