martes, 13. febrero 2007
Jaime, 13 de febrero de 2007, 10:25:41 CET

Qué falta de sensibilidad


La gente no tiene ni consideración, ni respeto, ni nada de nada. Uno se tira aquí media mañana para sacarse cuatro duros, muerto de frío, con un chaleco estúpido, y siempre está el clásico subnormal que no aprecia lo que haces por él y por los cientos como él. Coño, si te ofrezco un periódico, pues lo coges, que es gratis, y así te informas mientras vas en el metro y no haces el ridículo como de costumbre cuando hablas de política, que no haces más que ver programas del corazón en la tele, y eso se nota, hombre. Y si lo coges, joder, no lo tires a la primera papelera que veas. Primero porque es un desperdicio de papel y el mundo no está para esas cosas. Y segundo, porque estoy delante y eso me sienta mal, que parece como si todo mi trabajo no sirviera para nada. Joder. Es que no es agradable. Si no lo quieres, aguanta un poco y tíralo dos calles más para allá, donde yo no te vea. De verdad. Qué falta de sensibilidad, de empatía, de educación. Mira a éste, por ejemplo. El último. Es el último periódico de la mañana. Y lo coge un tipo gordo y feo, aunque eso es lo de menos, porque gordos y feos hay muchos, y no todos son mala gente. Pues el tío coge el diario y lo tira. Ahí, a la papelera, encima de otros periódicos de estos gratis, no todos de la cabecera que yo reparto. Sí, claro, muchos lo tiran y yo me tengo que aguantar. Pero es que éste era el último. Alguien lo podría haber aprovechado. Él mismo, por ejemplo. Y aprender algo, joder, que estos periódicos son una mierda, pero, coño, mejor que, no sé, escuchar algún programa de radio idiota mientras te afeitas. Me cabreo, claro. Salgo corriendo, le agarro, le retuerzo el brazo contra la espalda y le clavo mi codo en el cuello, empujándolo contra la pared. Hijo de puta insensible, le digo, con lágrimas en los ojos, hijo de la gran puta, ahora te vas a enterar. Y comienzo a soltarle las noticias, porque yo soy un tipo informado, estoy suscrito a varios periódicos y no leo sólo la mierda gratuita esa que reparto, pero, joder, al menos léete eso, que es gratis. Y comienzo a decirle que han muerto unos excursionistas y que el Partido Popular se queja de varias cosas y que ha ganado cierto equipo de fútbol y el tío en vez de escuchar grita socorro, suéltame, igual que aquel otro, hace meses, al que le di la tarjeta de publicidad del dentista y también la tiró, ni siquiera a la papelera, sino al suelo. Le agarré y le dije cabrón, cuando te salga una caries a quién vas a llamar. Guárdalo, por lo menos, que con estas cosas nunca se sabe. Y me dio tiempo a romperle dos dientes contra una farola antes de que nos separaran. Que es gratis, hombre, y que yo también tengo sentimientos.


 
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