viernes, 26. julio 2002
Jaime, 26 de julio de 2002, 16:34:21 CEST

A veces


No quiero ponerme melodramático, pero es que a veces, sólo a veces, me da la impresión de que la literatura se ocupa -permitidme expresarlo así- de pijaditas. Las dudas existenciales de Hamlet, las reflexiones en torno al origen del mal de Poderes terrenales, las oníricas angustias de Josef K., el paseo dublinés de Leopold Bloom, las confesiones de algún que otro comedor de opio, los pusilánimes adulterios de Madame Bovary e incluso el incesto de Edipo a veces, sólo a veces, me resultan casi insignificantes. Incluso me parece mentira que en otro momento (ayer, mañana) me resultaran poco menos que fundamentales. Y eso por no hablar de la filosofía: los debatitos acerca del amor y del bien de Platón, el armonioso mundo de Spinoza, las espesas -y fatal escritas- disquisiciones de Kant sobre el tiempo y el espacio, las parrafadas de Schopenhauer acerca de una voluntad que incluso guía el crecimiento de las plantas y los cientos de libros acerca de cualquier cosa que escribió Bertrand Russell. También, directamente, toda la filosofía de la ciencia: Lakatos, Kuhn, Feyerabend, el limitado Popper o -lo pondré en este grupo, aunque merece grupo aparte- Wittgenstein. Y es que a veces, sólo a veces, cuando delante de mis narices hay gente que lo está pasando realmente mal, me da la impresión de que los libros, por muy bien escritos que estén, por mucho que me hayan hecho pensar y disfrutar, no son más que un pasatiempo, un jueguecito. Y eso a pesar de que soy de los que piensan que no hay nada más serio que un juego, que una broma. Ni recordar Las uvas de la ira o las mejores novelas de Dickens me quita esa incómoda, pasajera y supongo que exagerada impresión. Al menos soy consciente de que, en realidad, esto no es así. De que la literatura, sea comprometida -si es que eso existe- o no, es bastante más útil de lo que me parece ahora mismo. Incluso soy consciente de que los juegos no sólo son útiles -¿pero hay algo útil, en realidad?- sino sencillamente imprescindibles. Aunque sólo sea para ver más claro que hay cosas que, sencillamente, están mal. Pero, en fin, esto sólo me pasa a veces.
 
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